Robert Picard

Discurso

 

Me siento asombrado y encantado con este gran honor, porque no hay mayor tributo que ser reconocido por mis queridos colegas. Estoy profundamente conmovido por el respeto y el aprecio con que mis colegas de la Universidad de Navarra lo han hecho posible.

Conozco la Universidad de Navarra y su facultad desde hace casi cuatro décadas. He tenido la oportunidad de colaborar en proyectos de investigación con profesores, asesorar a doctorandos y dar clases aquí. He admirado sus valores fundamentales, la calidad de sus profesores y su compromiso con los estudiantes. Contemplar como la universidad progresaba y crecía en estos años ha sido un gran placer.

Aquí siempre me he sentido como en casa porque compartimos el compromiso de buscar la integridad, y tenemos el deber y el honor de servir a los demás.

Compartimos la misma visión sobre la nobleza de la actividad de educar. Nuestro trabajo como académicos no es meramente ayudar a los estudiantes a aprender, sino hacerlos mejores personas, ayudarlos a vivir una vida basada en principios, abrir los ojos a las ideas y al mundo que los rodea y prepararlos para alcanzar oportunidades que nunca habrán soñado.

Alfonso Nieto ha influido notablemente en mi vida y en mi carrera profesional. Muchos de sus discípulos están aquí hoy y se han beneficiado por estar cerca y por trabajar en esta excelente universidad.  Alfonso y yo conectamos porque teníamos intereses comunes en la visión empresarial de los medios de comunicación. Trabajamos juntos para poner los cimientos del campo de la economía de los medios de comunicación, estableciendo redes europeas y luego mundiales de académicos y, en última instancia, lanzamos la primera revista académica en esta disciplina.

Alfonso era un caballero, un erudito consumado, pero también un hombre lleno de simpatía y sentido del humor.  Ha guiado con el ejemplo y ha alentado a otros a vivir vidas plenas, llenas de sentido. Tenía una visión y una habilidad única para persuadir a otros a unirse a él en su búsqueda.

Alfonso me introdujo en la Universidad de Navarra y me presentó a su comunidad, y me convenció para comprometerme a ayudar a crecer a sus estudiantes y profesores. Era difícil decirle que no y nunca me he arrepentido de ese compromiso.

Este acto me brinda la ocasión de reflexionar brevemente sobre mi carrera profesional. Este reconocimiento me ha obligado a mirar atrás y pensar qué he hecho con mi vida.

Como joven profesor, me atrajo el estudio de la comunicación porque la comunicación es fundamental para entenderse y entender a las personas. Las personas somos los únicos seres sobre la tierra capaces de cooperar, preservar y transmitir conocimientos, ideas y preocupaciones, y de discutir y cuestionar nuestros valores y nuestras vidas.

Mi interés principal fue, y sigue siendo, comprender cómo la estructura  de la comunicación y sus empresas afectan a la sociedad, los factores económicos y al comportamiento de las personas, y qué pueden hacer los medios de comunicación satisfagan mejor las necesidades humanas. He pasado las últimas cinco décadas de mi vida tratando de entender estos  problemas.

Mi formación en economía de los medios y políticas de comunicación ha abarcado las disciplinas de comunicación, economía, derecho, política, y sociología política. Ese enfoque interdisciplinar me ha permitido disfrutar de puestos en departamentos y centros de investigación en comunicación, economía y ciencias políticas, rompiendo algunas normas y tradiciones en los tres campos.

Si he adquirido prestigio probablemente ha sido por poseer tres características: curiosidad acerca de cómo funcionan las cosas,  amplio interés por todo  y capacidad de transmitir con acierto mis ideas. No creo que esas características puedan aprenderse.  Son regalos que me fueron entregados al nacer y que gracias a mis padres, comprensivos maestros y generosos mentores fueron creciendo en mí.

La ayuda que he recibido en este viaje y los valores básicos con los que crecí me hacen creer que nosotros, como maestros y colegas, tenemos el deber de ayudar y hacer crecer a nuestros estudiantes y jóvenes académicos que tienen talentos similares. Todos tenemos la obligación de usar los dones que se nos han dado para hacerlos mejores maestros  que nosotros y hacer del mundo un lugar mejor.

Tanto mis intereses académicos como mis valores sociales me llevan a preocuparme por el estado de la sociedad y de las comunicaciones en el mundo actual.

La sociedad está experimentando cambios fundamentales en la comunicación que están alterando las relaciones, las culturas, las economías y la gobernanza en todo el mundo. Los individuos, las instituciones y la sociedad están luchando por comprender y adaptarse al nuevo entorno y a las fracturas sociales y políticas que resultan de esa transformación. La comunicación basada en la tecnología es cada vez más el principal medio por el cual se manifiestan y discuten la identidad, la cultura, los valores y las normas contemporáneas.

Los cambios son importantes porque la comunicación transmite ideas, opiniones, información, valores sociales, experiencias y entretenimiento y está condicionada por fuerzas tecnológicas, sociales, económicas y políticas. La comunicación es necesaria para el funcionamiento de la sociedad. Transmite y crea cultura y normas en la sociedad, nos ayuda a definir y crear nuestras identidades individuales, profesionales, comunitarias y nacionales, y nos informa de eventos y sucesos relevantes. Estas funciones contribuyen a la cohesión social y al desarrollo de las actividades democráticas.

Necesitamos sistemas de comunicación efectivos para ayudarnos a informarnos sobre lo que está sucediendo en el mundo, distinguir lo importante y cómo encontrar un sentido a lo que pasa y a nuestra propia  vida. Necesitamos la comunicación para entender nuestro lugar en el mundo. Necesitamos una comunicación que fomente la pertenencia a las comunidades que nos ubican en entornos sociales más amplios. Necesitamos la comunicación para ayudar a definir quiénes somos y para presentarnos  en el mundo. Necesitamos la comunicación para reflexionar críticamente sobre los eventos y la sociedad y entender nuestro lugar en el mundo y el universo.

La situación contemporánea de la comunicación pública tiene implicaciones significativas para la comprensión de los ciudadanos, para el discurso público y para el desarrollo y mantenimiento de las comunidades sociales. Claramente estamos en la era en la que la capacidad de comunicarnos no tiene precedentes. Pero desafortunadamente, el contenido de la comunicación a veces es entretenimiento banal, transmite opiniones no razonadas, ignora los hechos, denigra la ciencia y la espiritualidad, y pone en peligro la democracia y el progreso social.

Debido a que la comunicación es fundamental para el desarrollo de una sociedad sana, debemos encontrar formas de abordar sus déficits contemporáneos y de construir y desarrollar estructuras y empresas de comunicación que se comprometan con esas  necesidades colectivas.

Como académicos, tenemos el deber de contribuir al conocimiento y análisis necesarios para crear conciencia sobre los problemas, identificar posibles planes de acción y abogar por políticas que apoyen las necesidades sociales. Tenemos que defender continuamente el valor de los hechos y la búsqueda de la verdad.

Necesitamos ser profesores, es decir, personas que profesan los valores que tenemos y lo que creemos que es verdad. Si no estamos dispuestos a hacerlo, no merecemos el título de profesor.

Me complace informar que  los profesores que he encontrado en la Universidad de Navarra son dignos de este título. Existe un fuerte compromiso con los valores y las creencias, para ofrecerlos a los demás y buscar la excelencia en la enseñanza y la docencia.

La Universidad de Navarra se ha desarrollado maravillosamente bien en los últimos años, ganando reputación internacional en ciencia, medicina y comunicación. Muchas de sus otras facultades y programas han alcanzado una sólida reputación nacional. Muchos de sus doctores han obtenido becas en las mejores universidades y centros de investigación del mundo. Sus profesores jóvenes son bienvenidos en proyectos de investigación postdoctorales y programas de intercambio y transferencia de resultados. Los investigadores y profesores han alcanzado competencia suficiente para conseguir ayudas y becas de investigación.

La Universidad goza de la estabilidad financiera que falta en tantas instituciones de educación superior, y está obteniendo cada vez más apoyo de exalumnos y benefactores de todo el mundo que desean apoyar su misión y sus valores. Esta es una época maravillosa para la Universidad para quienes estudian y trabajan  en ella, y para quienes saben valorar sus principios y contribuciones. Por todo esto, estoy feliz al recibir este título honorífico de la Universidad. Gracias por considerarme un candidato digno.