Margaret S. Archer

Laudatio de la profesora Ana Marta González

 

Margaret S. Archer realizó estudios de Sociología en la London School of Economics, donde se doctoró en 1967 con una tesis sobre “Las aspiraciones educativas de los padres de clase obrera en Inglaterra: su formación y la influencia en la escuela de sus hijos”; realizó su investigación postdoctoral en la Sorbona. En su dilatada actividad académica, transcurrida como profesora en las Universidades de Reading (1966-1973), Warwick (1973–1979 Reader; 1979–2013 (full) Professor) y Laussane (2014–2017 Professor of Social Theory), y simultaneada con muchas tareas y responsabilidades administrativas[1], ha sido pionera en muchos aspectos: fue la primera mujer en presidir la Asociación Internacional de Sociología (1986-1990); es miembro fundador de la Association of Learned Societies in the Social Sciences’ (ALSISS, 1982) y de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales (1994).

Pero estos reconocimientos se quedan cortos ante la envergadura de su trabajo intelectual. Sin su impulso teórico y práctico no habrían visto la luz ni  el Center for Critical realism, fundado en 1996 para promover la filosofía realista y su aplicación a las ciencias sociales, ni la International Association for Critical Realism, ni el Journal for Critical Realism, ni varias líneas en la editorial Routledge, desde las que se han publicado más de 50 volúmenes, ni el Centro de Ontología Social fundado en 2011[2].  En realidad, de la fecundidad de su trabajo puede dar fe cualquiera que se haya acercado a su obra interesado en conocer la naturaleza de los procesos sociales. Precisamente en un momento en el que las ciencias sociales se debaten entre el empirismo y las metáforas, la obra de Archer muestra de qué manera el empeño paciente por diferenciar relaciones meramente lógicas y relaciones causales permite abordar la realidad social con pretensiones explicativas, esto es, con pretensiones de conocimiento.

Junto al cultivo riguroso de la ciencia, la personalidad de nuestra doctoranda destaca por su profunda humanidad, manifiesta en la afabilidad de su conversación, preferiblemente acompañada de una copa de vino (omitiré la referencia al tabaco); pero también en la seriedad de su compromiso ético con el desarrollo de sociedades más humanas. No sería difícil glosar este último aspecto: basta mencionar el modo en que, como Presidenta de la Academia Pontificia, ha secundado la preocupación del Papa Francisco por el tráfico de personas: los seminarios que ha organizado para analizar y discutir este problema, pero también su compromiso personal con las víctimas de la trata. Sin embargo, lo que en esta sede corresponde destacar es la calidad intrínseca de su trabajo intelectual.  

Ya en 1979, con su investigación sobre los Orígenes sociales de los sistemas educativos, Margaret Archer adelantaba una aproximación a la realidad social conocida como “realismo crítico”[3], que entretanto figura por méritos propios en los manuales de teoría social: una aproximación tan alejada del empirismo –que reduce la realidad social a la acumulación de datos desestructurados— como del idealismo –que confunde la sociedad con las representaciones que nos hacemos de ella. En contraste con ambos extremos, Archer ha mostrado las virtualidades de trasladar una ontología social realista al terreno de la teoría y del análisis sociológico. Desarrollada en obras tales como Culture and Agency. The place of culture in social theory (1988), Realist Social Theory (1995), Being Human: the problema of agency (2000), o Structure, Agency and the internal conversation (2003), la epistemología que lleva aparejada su propuesta, el “dualismo analítico”, constituye una invitación a distinguir claramente entre estructura, cultura y agencia, así como las propiedades y poderes de cada una de estas tres dimensiones pues no hacerlo así es fuente de errores tales como el “Mito de la Integración Cultural”[4], cuyas consecuencias negativas observamos hoy con preocupación.

El realismo crítico de Archer encuentra complemento metodológico adecuado en un programa de investigación –la “Aproximación Morfogenética”—, que aplica las anteriores distinciones al análisis de cualquier fenómeno social, y que, como han puesto de relieve los estudios desarrollados por el Centro de Ontología Social[5], puede aplicarse con fruto a las transformaciones sociales contemporáneas, para examinar si están generando verdaderamente una nueva configuración social, o si, por el contrario están siendo absorbidas por inercias heredadas. Pensemos por ejemplo (en cómo en el desarrollo del acceso abierto frente al copyright confluyen dos lógicas situacionales distintas, una nueva, de oportunidad y otra heredada, de competencia. Qué lógica situacional se impondrá permanece una cuestión abierta para el análisis sociológico. Pensemos también) en el examen del impacto de la Inteligencia Artificial y la robótica en la generación de lo que algunos han dado en llamar “sociedad post-humana”, obviando las virtualidades positivas de estos desarrollos, que simplemente esperan una dirección reflexiva.

No en vano, para Archer, el elemento clave en el proceso generador de cambio social es la reflexividad característica de los seres humanos[6], por la que éstos toman conciencia de la situación particular que les depara una determinada forma de organizar la sociedad y, elevándose sobre ella, concitan ánimos y voluntades para modificarla. Esa reflexividad puede parecer difícil en una cultura emocional y presentista, proclive a confundir el cambio real con la agitación y el activismo. En notable contraste, la obra de Archer constituye un ejemplo claro de cómo los resortes del cambio social se activan en la fecundidad silenciosa de la reflexión. Por esta razón estimo que merece el más alto reconocimiento de esta comunidad universitaria.

Magne Cancellári, húius doctíssimae féminae dóminae Margaritae Archer praecláram vitam eiúsque sapiéntiae stúdiis erudítum atque erga nostram Scholam benevolentíssimum ánimum brevi, ut pótui, explanávi. Satis tamen vídeor dixísse, uti ob magna eius mérita tua auctoritáte ei praémia tribuántur. Oro ígitur te, Magne Cancellári, uti claríssimam feminam Margarítam Archer, Honóris Causa, Sociológiae Doctórem creáre et nostro coétui adnumeráre dignéris.

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[1] Chairperson of Department; Professor Responsible for Staff; Director of Research; Member of Board of Faculty of Social Studies; Member of Interdisciplinary Research Committee; Member of Professorial Promotions Committee; Member of Accommodation Committee; Member of Promotions Committee; Member of Advisory Boards for Research Centres; Search Committee to appoint a new Chancellor of the University

[2] http://socialontology.org/

[3] Archer M S (1995) Realist Social Theory: the Morphogenetic Approach, Cambridge: Cambridge University Press.

[4] Archer (1988) Culture and Agency, Cambridge University Press.

[5] Morphogenesis and Human Flourishing (2017). Cham: Springer International Publishing; Morphogenesis and the Crisis of Normativity (2016). Cham: Springer International Publishing; Generative Mechanisms Transforming the Social Order (2015). Cham: Springer International Publishing; Late Modernity: Trajectories towards Morphogenic Society (2014) Cham: Springer International Publishing; Social Morphogenesis (2013). Dordrecht : Springer Netherlands.

[6] Margaret S Archer (2010) Conversations About Reflexivity, London and New York: Routledge; Archer M S (2007) Making Our Way Through the World: Human Reflexivity and Social Mobility  Cambridge: Cambridge University Press Archer M S (2003) Structure, Agency and the Internal Conversation, Cambridge: Cambridge University Press; Archer M S (2000) Being Human: The Problem of Agency, Cambridge University Press