EMPRENDEDORES DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Naranjus, no te vayas de mi web

Jordi Molas en Naranjus. FOTO: Cedida

Jordi Molas (COM´90) es catalán de nacimiento, pero navarro de corazón desde que en 1985 llegó a la Universidad de Navarra para estudiar Ciencias de la Comunicación. Después de trabajar en varias empresas de comunicación, el Grupo Intercom lo dejó en la calle con treinta años y una familia numerosa que alimentar. "Un abismo a mis pies", dice Jordi Molas. Hoy es uno de los socios y fundadores de Naranjus desde que en 2001 nació.

¿Qué es Naranjus?

En Naranjus estamos especializados en experiencia de usuario y diseño digital. No programamos aplicaciones ni nada de eso. Desarrollamos cómo se muestra esa programación, diseño, y cómo debería ser la interacción del usuario, esto implica también la usabilidad y la arquitectura de la información. También estamos especializados en eBranding, es decir, cómo una marca tradicional tiene que adaptar su presencia en los medios digitales o, como hemos hecho con Niumba o No Word Lost, crear la marca desde cero.

¿Cómo surgió?

En 2000, la multinacional inglesa Cable & Wireless compró parte de Grupo Intercom, donde trabajaba. Nuestra división estaba especializada en la consultoría de eBusiness. Sin embargo, a principios de 2002 [plena explosión de la burbuja tecnológica] los ingleses decidieron cerrar la división, de forma que nos encontramos de patitas en la calle.

A las pocas semanas, Quim Falgueras, vicepresidente de la parte de Grupo Intercom que quedó fuera de la compra, nos llamó a algunos de los responsables de esa división. En concreto, al director creativo, al director tecnológico y al responsable de estrategia, yo mismo. Recuerdo que era un sábado de febrero. Casi de noche. Nos sentó a los tres y nos dijo: "Os equivocáis si vendéis vuestro talento para entrar otra vez como asalariados en una empresa. Ahora ya sabéis qué errores se han cometido para que esta burbuja estalle... y ahora con todo lo que sabéis para hacer las cosas bien hechas deberíais plantearos montar vuestra propia empresa". No nos lo pensamos mucho. De hecho, esa misma tarde Víctor —el director creativo— dijo: "Tengo un nombre. Naranjus". Nos gustó a todos... y nadie preguntó qué significaba. Simplemente nos gustó. Nos pareció que tenía mucha gracia. A las pocas semanas ya teníamos una pequeña salita de un despacho de abogados y dos clientes. Aportamos nuestros propios ordenadores y la capitalización del paro. Por ese entonces yo ya no era un crío. Tenía 30 y pico años, 4 o 5 hijos y un abismo bajo mis pies.

Pero teníamos —y de hecho, eso sigue intacto— el convencimiento de estar ante una oportunidad única: ayudar a todas esas empresas que, sabiendo que tienen que dar el salto al mundo digital, no sabían cómo hacerlo.
 

¿Cuántos empleados tienen en la actualidad?

Ahora estamos en un momento de cambio muy profundo. Llegamos a tener nueve empleados... pero a partir de la crisis y la necesidad de reformular nuestro modelo de empresa decidimos re-enfocarnos. Eso supuso la salida de uno de los socios y la discontinuidad de unidades de negocio como el de marketing digital o programación. Nos dimos cuenta que éramos realmente potentes en eBranding, usabilidad y experiencia de usuario, diseño... y ahora nos dedicamos a estas áreas. Hemos apostado por la externalización de servicios que son necesarios para estas tareas y ha sido un acierto porque, gracias a Dios, hemos encontrado unos partners internacionales de enorme prestigio que están aportando mucho más de lo que éramos capaces de hacer por nosotros mismos cuando éramos nueve.

¿Qué le mueve cada día a hacer su trabajo?

La certeza de que somos capaces de poder ayudar a nuestros clientes. Se han hecho muchas barbaridades pensando en la facturación y pensando únicamente el beneficio propio de la empresa. He visto empresas perder mucho dinero —y un par a punto de quebrar— porque un proveedor les vendió la moto del "paraíso digital"... Y cuando se dieron cuenta, allí sólo había un desierto. Nuestra motivación es tener clientes de largo plazo sin importarnos demasiado la facturación a corto plazo. La fidelización basada en el compromiso es lo que me mueve. De hecho, cuando entienden que somos parte de su organización y que sufrimos con ellos todos los procesos del proyecto, se establecen vínculos muy fuertes que hacen que los proyectos avancen más rápido y más lejos de lo que marca la factura. Eso es una enorme satisfacción: genera un agradecimiento que se traduce en dos aspectos... la recomendación entre su entorno y la continuidad. De hecho, casi el 90% de nuestros ingresos provienen de esas recomendaciones.