Estudiantes que amplían horizontes

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REPORTAJE
Conocer un país lejano, la oportunidad de profundizar en una lengua extranjera, la exigencia de un sistema educativo diferente... Muchos son los motivos que mueven a nuestros estudiantes a marcharse de intercambio. Este curso lo harán más de 500 alumnos. Natalia Celis

Durante este curso, 551 alumnos van a estudiar un semestre en el extranjero gracias a los más de 400 convenios que la Universidad tiene con instituciones de todo el mundo. La cifra supone un 160% más que hace 10 años. Un incremento que tiene que ver con la puesta en marcha de programas bilingües y grados internacionales, con una mayor oferta de destinos y con un cambio social y cultural que ha acortado distancias dentro de un mundo cada vez más global.

La semana pasada, con motivo de la International week, 308 alumnos internacionales que están de intercambio aquí acercaron sus países y universidades a sus compañeros. Una oportunidad para conocer de primera mano posibles destinos académicos y culturales.

Pero, ¿qué anima, de verdad, a nuestros alumnos a salir fuera? Muchos escogen su destino por la emoción de conocer un país lejano. A otros les lleva a decantarse por un determinado intercambio las asignaturas que podrán cursar o la oportunidad de profundizar en una lengua extranjera. Para Itziar González Urmeneta irse de intercambio le ha supuesto ponerse a prueba. “Necesitaba ver cómo me desenvolvía sola, sin mi red de apoyo, cómo afrontaba las dificultades”, explica.  Y añade: “El nivel de exigencia de mi universidad de destino me asustaba, pero a la vez era un incentivo para poder potenciar al máximo mis habilidades antes de acabar la carrera”. Estudiante de 4º de Enfermería, Itziar cursa este semestre en la Universidad de los Andes, en Chile. Allí ha podido realizar una práctica clínica muy variada, rotando por comunidad, psiquiatría y geriatría. “Aquí, la teoría está muy ligada a la práctica, y eso hace que se integre muy bien todo lo que vemos en el día a día”, afirma.

Como ella, todos los alumnos que han pasado por la experiencia de un intercambio coinciden en que es algo muy enriquecedor que te cambia la vida.  En este sentido, Alexia López Gorriz, alumna también de 4º de Enfermería y de intercambio en Colombia, reconoce que al principio cuesta adaptarse: “Estás a muchos kilómetros de tu familia, de tus amigos, de tu rutina… Pero es, sin duda, un aprendizaje para toda la vida. Tienes la oportunidad de enamorarte de otro país y de su gente. Es un auténtico regalo poder abrir así tu mente”.
 

Una mayor perspectiva


Claro que dar el paso, supone tener un punto de intrépido. Felipe María Ortuño del Fraile repite este año experiencia internacional tras estar el pasado en Canadá. “Fue una experiencia buena, pero ahora buscaba un cambio radical”, recuerda. Y esa búsqueda le ha llevado a Filipinas. “Es un país que te sorprende por la sencillez y generosidad de su gente. Todo es humor y buen rollo para ellos”, explica. “Eso sí, también te encuentras con otra manera de ver las cosas”, avisa. “La comida, los planes… Todo te obliga a estar más abierto de mente. Lo que es una razón más para venir. Hay que romper los esquemas que tienes, desaprender todo lo que sabes”.

Juan Sebastián Argencio, compañero de Felipe en 5º de Economics, Leadership and Governance ha elegido Sudáfrica para su segundo intercambio. “Ha sido increíble poder aprender Economía desde una visión diferente, te aporta mucha más perspectiva. Aquí no se enseña la economía poniendo el énfasis en la estabilidad de los mercados, sino en su desarrollo. Y eso enriquece”, señala.

También mayor perspectiva, pero en lo personal, ha adquirido Natalia Pérez de Lazárraga Vizcaíno, alumna de 2º de Psicología y 3º de Pedagogía. “Salir de intercambio a Argentina me ha hecho crecer como persona y madurar, porque he podido conocer otras realidades a las que en mi casa o en mi país no hubiese podido acercarme”, concluye.