Estas líneas manuscritas no dejaron indiferente a los alumnos Guillermo Celaya y Antonio Rivero. La nota, depositada en la ermita del campus, reflejaba el drama de una familia que se exponía a perder su vivienda. Con la ayuda de Carlos Veci y Víctor García, los estudiantes lograron movilizar a la comunidad universitaria y recaudar el dinero suficiente para evitar el desalojo.

La crisis despierta conciencias y moviliza a la gente. "Solo sabemos de qué estamos hechos, cuando alguien necesita nuestra ayuda". Así lo pensaron y lo hicieron. Sin esperar nada a cambio. Gente que ayuda a otra gente. Una historia de cómo la crisis es también un tiempo de soluciones posibles. Hablamos con Víctor García sobre la experiencia.

"Queremos iniciar una cadena de favores"

26/03/13 13:20 María Carbó
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De izquierda a derecha Carlos Veci, Víctor García, Antonio Rivero y Guillermo Celaya.
FOTO: Cedida

¿Cómo empezó todo?

Guillermo y Antonio aprovecharon que era fiesta en el campus para dar una vuelta y acabaron en la ermita. Fue allí donde vieron una nota, el ruego de un hombre que pedía ayuda para evitar que su familia fuera desalojada.  No pedía limosna, tan sólo ayuda y ellos, además de rezar por él y su familia, decidieron llamarle inmediatamente.

¿Cómo fue ese encuentro?

Carlos y yo no estuvimos en ese momento pero Guillermo y Antonio nos contaron que vieron a un hombre cansado, desesperado de la situación actual. Al principio era escéptico, como nosotros, no pensaba que un grupo de jóvenes pudiera ayudarle. Le dieron una estampa del Fundador de la Universidad de Navarra para que se encomendara a él y tras el encuentro dedicamos casi todo nuestro tiempo a ayudarle. 

¿Cómo os organizasteis para recaudar el dinero?

Empezamos en el colegio mayor pero nos pareció insuficiente. Decidimos ir por las distintas facultades, dar un pequeño aviso en las aulas para tratar de implicar a más gente. Los profesores nos dejaron robarles un minuto de sus clases para dar el aviso, contar la historia y dejar una hucha para que pudieran dar un donativo. Al final las recogíamos llenas.

¿Qué os dijo cuando le entregasteis la recaudación?

Estaba encantado, muy feliz y animado también por sus entrevistas de trabajo. Porque todos los que colaboramos sólo le hemos sacado de un apuro puntual que volverá a tener en caso de que no consiga un trabajo. 

Tras esta experiencia, ¿tenéis intención de ayudar a otras familias o realizar algún tipo de labor social relacionada?

Esta familia nos ha dicho que nos devolverá el dinero cuando se recuperen. Toda esa recaudación está hecha para ayudar a alguien y, como es muy difícil devolver a cada uno lo que aportó, tenemos la intención de seguir empleando ese dinero con ese fin. Queremos iniciar una cadena de favores para seguir sacando de apuros a familias que estén en una situación parecida. 

¿Qué destacarías de la experiencia?

El papel de todos los que contribuyeron con una aportación económica. Nosotros fuimos simples herramientas que acudimos a la gente a pedir ayuda sin saber qué sucedería al final. Ojalá pudiéramos dar todos los nombres y apellidos para agradecerles a todos personalmente su ayuda.  

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