Unos 50 alumnos de todas las facultades forman el Comité Internacional. FOTO: Manuel Castells. 

El Comité Internacional: de alumno a alumno

Miguel Ángel Echávarri

El primer día de universidad siempre es complicado, más aún si el centro académico está en otra ciudad, país o continente. Las diferencias culturales y el idioma o el funcionamiento interno de la propia universidad son algunos obstáculos con que los alumnos internacionales tienen que lidiar. Pero, por suerte, siempre hay otros alumnos que está dispuestos a echar una mano. Son unos 50 y forman parte del Comité Internacional.

Belén Diego estudia tercero de Derecho y Economía bilingüe. Decidió colaborar con la Oficina de Relaciones Internacionales gracias a un antiguo alumno de la Universidad: "Un amigo me habló muy bien del Comité. Me dijo que conocería a mucha gente nueva y que, además de ayudar a los alumnos internacionales, me serviría para practicar mi inglés, así que decidí inscribirme".

Para ella, compaginar sus estudios con la labor que desempeña en el Comité Internacional no supone ningún problema, ya que la colaboración "no quita demasiado tiempo", pues las tareas se intentan dividir para que a nadie le suponga un gran esfuerzo. Aunque es asegura que, dependiendo de la labor que cada uno realice, el tiempo de dedicación puede variar, "sobre todo para el encargado".

Entre las labores que llevan a cabo está la de organizar los Welcoming Days, unas jornadas de bienvenida en septiembre y enero. Es el momento en el que llegan los alumnos internacionales y cuando más ayuda necesitan. "Les ayudamos en lo que necesiten, resolvemos sus dudas y lo pasamos bien con ellos. Porque, a lo largo del curso, también organizamos eventos y viajes para que conozcan distintos lugares de España durante su estancia en la Universidad".

Si volviera atrás en el tiempo, Belén no se lo pensaría dos veces y volvería a colaborar en el Comité Internacional: "Es una gran oportunidad para ayudar a los alumnos internacionales a la vez que das un empujón a algún idioma extranjero. Y, sobre todo, es el comienzo de muy buenas amistades".

Alan Adrian Jr Dacanay estudia Publicidad y Relaciones Públicas y entró a formar parte del Comité gracias a su hermano mayor. Le entusiasmó la idea de tener un grupo de amigos procedentes de todos los rincones del mundo. "Pero, más allá de eso, me gusta ayudar a las personas, por lo que me llamó mucho la atención el Comité cuando vi lo que hacía por los alumnos internacionales".

Su relación con ellos es increíble.  "Eso sí, debo admitir que no me gusta llegar al final de un semestre o cuando se acaba un curso, porque eso significa que es posible que no vuelva a ver a algunas personas. Pero sé que tengo un amigo más gracias al tiempo que hemos compartido".

A pesar de que el Comité lo forman varios alumnos, destacan las figuras de un presidente, un vicepresidente y un secretario. Son quienes lideran el grupo y se encargan de planificar las diferentes actividades junto con la Oficina de Relaciones Internacionales. Es su primer año colaborando, de Alan dependía la cobertura fotográfica de los eventos. Durante el curso 2012-2013, llegó a ser el Presidente del Comité Internacional. "Este año estoy entre bambalinas, ayudando en los eventos que se organizan y formando a los nuevos miembros del Comité".

Esas nuevas incorporaciones no necesitan tener unos requisitos excepcionales. Según Alan, es suficiente con que sean capaces de mantener una conversación en inglés con alguien que no hable español: "Basta con querer ser embajador de la Universidad para los alumnos que vienen de otros países y trabajar por hacerles la vida un poco más fácil para que se integren lo mejor posible".

Por su parte, Deborah Moisés conoció el Comité gracias a dos amigos que estudiaban con ella el grado en Humanidades. "Todos los días tenían algo que contarme. Me daba mucha envidia las actividades que hacían y la gente de todos los rincones del mundo que conocían. Así que no me  quise conformar con escuchar sus anécdotas, yo quería vivirlas".

Así comenzó una relación con el Comité y los alumnos internaciones que, con el tiempo, se ha ido intensificando. Porque Deborah participa en el Buddy Program, en el que algunos miembros del Comité se convierten en mentores de los alumnos internacionales. "Los nuevos alumnos pueden recurrir su mentor para preguntarle cualquier duda que le surja sobre la nueva ciudad, la Universidad, cualquier cosa que se les plantee… Incluso si llega antes de las jornadas de bienvenida, es una forma de que durante esos días tenga un contacto con el que poder hablar y quedar para conocerse".

Asegura que el trabajo en el Comité Internacional es una labor "de dar y recibir". Porque, ¿quién no tiene un poco de tiempo para dedicárselo a los demás? "Y además, aunque no lo sepamos en ese momento, hemos podido ayudar a una persona que en esos momentos estaba perdida y llena de inseguridades".