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Universidad de Navarra

Fabricando la práctica


Estudiar una carrera de ciencias va siempre unido a tener una carga práctica importante en todas las asignaturas del grado. En los cuatro, cinco o seis años (dependiendo de la titulación) que el alumno cursa estos estudios, se adquiere tanto una visión teórica de los procedimientos como una visión práctica de los procedimientos.

Dentro de este campo del saber, encontramos las facultades de Farmacia y Ciencias. Los estudios que se pueden realizaren en ellas son:

Farmacia:  Grados en Farmacia, Nutrición Humana y Dietétca y Doble grado en Farmacia y Nutrición Humana y Dietética

Ciencias: Grados en Biología, Ciencias Ambientales, Doble grado en Biología y Ciencias Ambientales, Química, Bioquímica, Doble grado en Química y Bioquímica.

Los estudiantes de estas dos facultades tienen un lugar común: el laboratorio. Es ahí donde realizan la mayoría de sus prácticas y el lugar donde la implantación del Plan Bolonia mejor se comprueba. Además, en consonancia con los objetivos propuestos desde la Iniciativa Bolonia, la Facultad desarrolla un área de divulgación científica que aúna a profesores y alumnos. Entre estas: Museo de Ciencias Naturales, Semanas de Ciencias, Vídeos explicativos o voluntariado ambiental. 

Un día entre probetas 

Entrar en un laboratorio puede suponer para el no iniciado en  el mundo de las ciencias todo un reto. Incluso, si no se está acompañado de personas con la formación adecuada, un riesgo para su vida. Y para la de los demás. Esta es una de las premisas que desde el primer día les enseñan a los alumnos de las Facultades de Farmacia y de Ciencias: la seguridad. "A lo largo de la carrera empleamos productos peligrosos y mezclas que, si no las empleamos correctamente, pueden ocasionar problemas", razona Andrea Romanos, de tercero de Nutrición Humana y Dietética.

El Laboratorio para los alumnos de estos grados supone, a lo largo de los años de la carrera, la segunda casa, pero lo ven desde una perspectiva gratificante. "En las carreras de ciencias es necesario pasar por el laboratorio y tenemos la gran suerte de que pisamos el laboratorio desde el primer", reconoce Marta Cabot, de cuarto de Farmacia, quien también destaca  la importancia de la conexión inmediata entre la teoría y la práctica, pues "es la mejor manera de relacionar el estudio con la realidad". La misma opinión tiene Rafael Cañizares, de cuarto de Bioquímica, quien ejemplifica el precoz contacto con el Laboratorio en su primera semana del primer curso, cuando sin saber acaso más de tres fórmulas "empezamos con las primeras prácticas de la carrera: Química General". La importancia del laboratorio, y por ende de las horas prácticas, también lo destaca Patricia Frauca (4º de Farmacia) quien asume que "muchas prácticas permiten comprender muchas nociones que en la teoría se quedan algo abstractas".

Primeros contactos con el laboratorio

Como indican las normas de seguridad, es imprescindible entrar con la bata de trabajo puesta en el laboratorio. Según lo que se vaya a realizar, los alumnos se dirigen a un laboratorio u otro. Por ejemplo, no es lo mismo hacer prácticas sobre microbiología (trabajar con bacterias y hongos) que otras de química orgánica (en las que el material son sustancias corrosivas, en su mayoría). Mientras que el peligro de las primeras está en el contacto físico con el experimento, en las segundas, este tiene que ver con el fuego, los gases y las temperaturas a las que se trabaja. Así, saber qué se va a realizar y con lo que se va a trabajar es el primer paso en las labores de protección y seguridad. De esta forma, las gafas, los guantes, las batas, los gorros o mascarillas se convierten en el uniforme de los estudiantes. Aunque en las prácticas de las asignaturas no es habitual su uso, también se dispone de una ducha (llamada "ducha amarilla") en cada laboratorio en caso de percance mayor; al igual que un lavaojos.

Para llevar a cabo todos estos pasos (y aún no se ha entrado en el propio laboratorio), todos los alumnos destacan las dos claves: el orden y la minuciosidad. "Lo primero que aprendes en un laboratorio es a tener orden: saber qué tienes encima de la mesa, etiquetarlo, tenerlo todo limpio", resume Marta Cabot en consonancia con Rafael Cañizares, quien no duda en añadir que "ser metódico es fundamental en las carreras de ciencias; los métodos y protocolos que debemos aprender y seguir en las prácticas facilitan tanto el buen resultado de estas como, sobre todo, la seguridad".

Una vez dentro del laboratorio, solo queda ponerse "manos a la obra". Antes de empezar, recomiendan los alumnos, es bueno leerse el guión de la práctica, para así tener claro qué materiales se van a utilizar. Como indican las reglas, es necesario limpiar estos tanto antes de utilizarlos como después. Si para entrar al laboratorio eran importantes el orden y la minuciosidad, a esas dos actitudes se les suma otra: la paciencia. "Los tiempos de espera suelen ser largos; a veces tienes que estar esperando una hora a que la mezcla entre dos productos se esté realizando bien, sin <<hacer nada más>> que contemplar las probetas", admite Andrea Romanos. Como el fin de las prácticas  es corroborar con experimentos las hipótesis previamente formuladas, seguir al pie de la letra los pasos del guión facilita la realización de las prácticas correctamente. No obstante, siempre hay ocasiones (sobre todos en los primeros años) en los que el tiempo apremia y se intenta agilizar el experimento. "A veces intentas aligerar el tiempo de espera: crees que la mezcla ya está bien y resulta que se corta, y tienes que volver a empezar", recuerda María Araiz, de cuarto de Farmacia. Es en estos casos en los que no se sigue de forma tajante las reglas cuando el laboratorio se llena de humo, prenden momentáneamente las disoluciones o aparecen llamaradas de pequeñas probetas. ¿El secreto para que no ocurran estos accidentes? "Hacerlo todo con calma", responde Rafa Cañizares.

A pesar de que desde el minuto uno de la primera práctica los precoces científicos desean que todo salga bien desde el comienzo, son conscientes de que el error es el camino para el éxito. "Lo peor, sin duda, es la desesperación cuando no salen los resultados o la impotencia de no entender por qué no ha salido bien", reconoce muy a su pesar Marta Cabot. Una opinión compartida por todos. Afortunadamente, al terminar cada práctica han de rellenar un informe en el que apuntan detalladamente cada paso dado en el laboratorio. Así los estudiantes  pueden sacar conclusiones tanto de por qué no ha salido lo esperado como por qué sí. "En el cuaderno apuntas todo: fechas, técnicas, resultados, objetivos, errores, plazos, planes, cálculos…", dice exultante Rafa Cañizares, quien también se ayuda de una "agenda técnica" en la que escribe qué tiene que realizar cada día.

Una vez terminado el experimento, queda lo fundamental: recoger los datos. Todos los días se ha de registrar en él qué se ha hecho  y, al final, corroborar o refutar la hipótesis con la que se partía al principio.

En resumen, nos encontramos ante prácticas muy diferentes en diversos laboratorios, cada uno acondicionados para ello. Como los mismos estudiantes comentan, no es igual hacer experimentos de "química orgánica, fisiología o microbiología". Lo que más destacan estos jóvenes investigadores es "aprender a trabajar en el laboratorio; tenerlo como una correlación directa con la teoría y como pieza fundamental en la investigación" como dice Cristina Martínez, de cuarto de Farmacia y Nutrición. Coincide en ese análisis Andrea Romanos, para quien el laboratorio es "la mejor forma de plasmar los conocimientos que, por metodología, aprendemos en la teoría de memoria sin pararnos a pensar conscientemente en sus aplicaciones en la vida real".

Estas prácticas en los laboratorios pueden ser el precedente de muchos futuros investigadores y descubridores de avances científicos. Este tipo de grados, sin el alto componente práctico de que disponen, no tendrían la validez que poseen. Para ello, en sus años universitarios estos estudiantes no solo aprenden las reacciones, fluidos y mezclas que en sus años profesionales guiarán su vida laboral, sino las herramientas y utensilios indispensables para su vida personal: mucha paciencia, capacidad de espera, confianza en uno mismo, valor del tiempo, esperanza, constancia y perseverancia. Una fórmula exacta y directa hacia el éxito. 

  • Hábitos Personales

    • Uso obligatorio de la bata

    • No ingerir alimentos

    • Llevar recogido el cabello

    • Lavarse las manos antes de abandonar laboratorio

  • Hábitos de Trabajo

    • Calentar tubos inclinados y con pinzas

    • Evitar inhalar productos químicos

    • No llenar tubos más de dos/tres cm por debajo del borde

    • No reintegrar reactivos en su recipiente de origen

  • Limpieza y mantenimiento del Laboratorio

    • Limpiar y recoger puesto de trabajo

    • Limpiar y recoger campanas y balanzas del puesto de trabajo

    • Limpiar y recoger utensilios usados

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