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Universidad de Navarra

Mons. Echevarría alentó la apertura al mundo y la ilusión de servir, según el Gran Canciller de la Universidad, Fernando Ocáriz

El rector destaca, durante el acto homenaje, la defensa que realizó “del compromiso de la Universidad con Navarra”

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De izquierda a derecha, Arantza Campo, Alfonso Sánchez-Tabernero, monseñor Fernando Ocáriz y Jordi Canals. FOTO:
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Al acto académico en el Museo asistieron 700 personas. FOTO:
19/01/18 14:12

“Don Javier alentó con energía un rasgo constitutivo de esta Universidad; un sello que san Josemaría le imprimió desde el principio: la apertura al mundo entero, con la ilusión de servir, de compartir lo mejor que se tiene”. Son palabras del Gran Canciller de la Universidad de Navarra, Fernando Ocáriz, durante el acto académico en memoria de su antecesor entre 1994 y 2016, monseñor Javier Echevarría.

En este sentido, subrayó su esfuerzo para que “el espíritu cristiano y el amor apasionado al mundo que se respira en la Universidad de Navarra” llegara a iniciativas de otros países.  Así, siguió de cerca el nacimiento y el desarrollo de instituciones universitarias “que contribuyen a realizar, en casi todos los continentes, esa gran aspiración”.

Por otra parte, realzó el interés de monseñor Echevarría por las personas concretas. “No dejó de sorprenderme la manera en que se ocupaba de cada hombre y de cada mujer, joven o menos joven, que pasaba a su lado”, afirmó. “Dios dilató su corazón de pastor; lo hizo capaz de sintonizar enseguida con las alegrías, las tristezas, las preocupaciones y los proyectos de los demás”, incidió.

Defensor del compromiso con Navarra y del impulso a la investigación

En el acto, que se celebró en el teatro del Museo de la Universidad de Navarra, intervinieron también el rector, Alfonso Sánchez-Tabernero; la vicedecana de la Facultad de Medicina y neumóloga de la Clínica, Arantza Campo; y el anterior director general del IESE, Jordi Canals. Asistieron el arzobispo de Pamplona, Mons. Francisco Pérez, la Junta de Gobierno de la Universidad, juntas directivas de centros, así como profesores, personal de administración y servicios, y estudiantes.

En su discurso, el rector destacó la cercanía, magnanimidad y agradecimiento de don Javier. “Junto a él no importaban las formalidades ni los protocolos. No marcaba las distancias”, dijo. De este modo, se refirió al viaje que realizó a Pamplona en noviembre de 2008, poco después del último atentado terrorista que sufrió la Universidad. “Nos había escrito el mismo día en que explotó aquel coche bomba aparcado junto al edificio Central; pero quería venir a vernos, deseaba saber cómo estábamos, acompañarnos y confortarnos”.

En este encuentro el Gran Canciller recalcó que “la cabeza y el corazón de la Universidad estaban y estarían siempre en Navarra”, confirmando el compromiso con esta tierra. Idea en la que también insistió en 2003, en el acto del 50 aniversario del centro académico, donde comenzó su discurso recordando que “la Universidad nació navarra y, por eso mismo, abierta a todos, universal”.

El profesor Sánchez-Tabernero también habló de su impulso a la investigación: “Soñaba con una ‘ciudad de la investigación’, que fortaleciera la docencia y ayudara a la Universidad a dar respuesta a las necesidades materiales y morales de la sociedad”. Con su impulso, a su juicio, la Universidad intensificó la búsqueda de recursos para los centros de investigación: el CEIT, el CIMA, el ICS y los centros de Nutrición, Salud Tropical y Bioingeniería, además de los grupos constituidos en cada Facultad.

Gobernar la Universidad con sentido de misión

El profesor Canals destacó su legado para gobernar un proyecto universitario en el siglo XXI. En primer lugar, la enseñanza de que el buen gobierno comienza con un sentido de misión. “Nos recordó con frecuencia que el IESE había nacido con un propósito claro: formar a empresarios y directivos para que desarrollen su tarea profesional en la empresa con competencia y espíritu de servicio, mediante el ejercicio de las virtudes cristianas”.

Asimismo, insistió en “su visión magnánima que, junto con su aliento constante”, fueron esenciales para el desarrollo del IESE. “Siempre -agregó- nos ayudaba a pensar a largo plazo”. En este sentido, destacó el proyecto de la escuela de negocios en Estados Unidos, que culminó en la decisión de establecer un campus en el año 2007, y los comienzos del IESE en Alemania en el año 2003”.

Don Javier y la Clínica

Por último, la Dra. Campo habló de las visitas del Gran Canciller Javier Echevarría a la Clínica, en las que acudió tanto para acompañar enfermos como para apoyar a las personas que trabajaban allí, “abriendo horizontes, señalando lo importante”. Y también como paciente. “Don Javier se sentía en la Clínica como en su casa, y agradecía de corazón todos los cuidados recibidos”.

“Las personas que trabajamos hoy en la Clínica y en la Universidad -continuó la vicedecana de la Facultad de Medicina- hemos recibido un gran legado, de quienes la iniciaron e impulsaron, y de aquellas personas que hicieron posible lo imposible, con su trabajo, dedicación y visión; de quienes pusieron las primeras piedras, y también las segundas, dando continuidad al deseo de su fundador, y siendo muy conscientes de la trascendencia de esta tarea”.

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