Juana Fernández Rodríguez, Profesora del Grado en Ciencias Ambientales de la Universidad de Navarra

Mujeres, cambio climático y viceversa

             
27/10/18 Publicado en Diario de Noticias

Juana FernándezEl pasado martes 16 de octubre tuve la oportunidad de asistir a la jornada celebrada en Baluarte que llevaba por título Mujeres y Cambio Climático, organizada por Gobierno de Navarra. El objetivo principal era visibilizar a la mujer en la sostenibilidad ambiental del Planeta. Para ello había dos paneles: uno centrado en el abordaje político y, el segundo, sobre el conocimiento y los movimientos sociales.El encuentro incluyó una sesión previa de trabajo donde mujeres directivas de empresas y organismos elaboraron una declaración titulada “Activas por el Clima. Navarra 2018”, leída y referenciada en varios momentos.

Si dejamos a un lado la heterogeneidad política, uno de los puntos comunes a todas las intervenciones fue el empoderamiento de la mujer. Se hizo hincapié en nuestros rasgos distintivos frente al hombre como herramienta para llevar a cabo proyectos de conservación medioambiental con aplicación práctica para la ciudadanía. Además, las ponentes coincidieron en la transversalidad de la lucha contra el cambio climático y la conveniencia –según interpreté- de incluir a la mujer en temas multidisciplinares para conseguir una relevancia tal que la posicione como líder. El papel del hombre como freno ineludible del cambio climático no se obvió, pero a algunas asistentes nos sorprendió la escasa asistencia masculina.

Asimismo, se habló del papel de la mujer en la sociedad y en el medio ambiente, e incluso se presentaron algunas medidas y proyectos concretos muy interesantes,centrados en facilitar el uso del transporte público para moverse por la ciudad -algunas encuestas indican una ratio de uso mayor entre las mujeres que entre los hombres para los desplazamientos al lugar de trabajo- o en fomentar el uso de la bicicleta para favorecer el desplazamiento de las mujeres hacia polígonos ubicados en el extrarradio de la ciudad.

Cabe recordar que los últimos informes medioambientales han disparado las alarmas sobre la creciente generación de residuospor partede una sociedad consumista en exceso. Desde un punto de vista global, los residuos generados y las materias primas empleadas para la producción de nuevos bienes están relacionados de forma directa con el cambio climático. En este sentido, uno de los puntos más relevantes de la jornada fue, precisamente, la visita a las instalaciones de Traperos de Emaús, en Berriozar.

Allí nos recibieron con unalmuerzo "residuo cero": agua servida en botellas y vasos de vidrio, cubiertos de metal, servilletas y manteles de tela, platos de cerámica, etc. Todo ello lavable y reutilizable. Nos explicaron con entusiasmo su proyecto, que consiste en una fundación sin ánimo de lucro y dependiente de Mancomunidad de la Comarca de Pamplona que se instaló en 1972 en Navarracon el objetivo de recoger y recuperar lo que la sociedad rechaza como residuos.

Desde mi campo, como profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra, me gustaría destacar la gran labor ambiental de los traperos y traperas para minimizar la cantidad de residuos enviados al vertedero (que debería ser siempre la última opción en la jerarquía de la gestión de los residuos) y para dotarles de un nuevo valor mediantela reutilización y el reciclaje. Se trata, en resumen, de reintegrar los residuos en la sociedad en forma de productos útiles.

Su proyecto, además, es un espacio de convivencia y desarrollo integral para personas con dificultades diversas. De las 254 personas que componen su plantilla, en torno al 75% tienedistintas problemáticas y procede de una veintena de países, repartidos en sus centros de trabajo de Sarasa, Pamplona, Belzunce, Estella y Tudela. Aúna, por lo tanto, finalidad ambiental y finalidad social.

En el plano ambiental, la visita nos permitió conocer su nave de procesado de textiles, la cámara de ozonización para higienizar todos los materiales que se reutilizan; vimos las “balas”de material de algodón en peor estado, destinadas a deshilachado para producir borra, la cual, a su vez,formará parte de nuevos materiales; o la tienda de venta de productos de segunda mano, abierta los sábados de 10:00 a 19:30.

En último lugar visitamos el taller "arréglatelas": un espacio de trabajo en el quelas personas pueden reparar, gratis, sus objetos estropeados, con acceso a multitud de herramientas (con horario de lunes a sábado de 10 a 13 h. y de 16 30 a 19 h.).

Todos estos servicios se han diseñado para ayudarnos a generar menos residuos, basados en la reparación, reciclaje y reutilización. No podemos retrasar más el replanteamiento de nuestro estilo de vida. Tanto mujeres como hombres estamos obligados a actuar. A arreglárnoslas, a fin de cuentas, para no contaminar.

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