Gerardo Castillo Ceballos, Profesor de la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra

Afrontar con garbo la adversidad estimula el ingenio

12/10/18 Publicado en La Provincia, La opinión de Tenerife y La Opinión (La Coruña)

La desproporción entre las expectativas y los  logros  reales de una persona suele perturbar su estabilidad emocional en forma de crisis. Por ejemplo, la pérdida inesperada del trabajo o de la salud nos puede hundir; pero también  nos puede potenciar si nuestra  reacción o  actitud es positiva. La rebelión suele ser un problema añadido; en cambio la aceptación en forma de reto es una ocasión  para madurar y replantearnos nuestros objetivos en la vida.

 Las crisis personales pueden ser oportunidades para  reinventarse a sí mismo. Steve Jobs,  tras ser despedido de Apple, la empresa que él había fundado, se reinventó creando  Next y Pixar: “Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Eso me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida. Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba”.

Para Albert Einstein “la crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.”

Esa  angustia inicial puede y debe transformarse en tensión creativa, en un estímulo del ingenio, siempre que se  afronte con esperanza, fortaleza y valentía. Pero ese beneficio no lo obtienen quienes se frustran ante cualquier problema. Esto último le ocurre actualmente a muchos adolescentes y jóvenes sobreprotegidos por unos padres que van por delante barriéndoles la calle de la vida.

Un conocido refrán español dice que “la necesidad agudiza el ingenio”. Esta posibilidad se da, sobre todo, en situaciones límite en las que la persona tiene que recurrir a la imaginación para sobrevivir.

El ingenio es una forma de creatividad que permite dar   pronta solución a un problema. Es habilidad para hallar medios adecuados a un fin. Ingenioso es quien tiene capacidad para imaginar o inventar cosas combinando con inteligencia y habilidad los conocimientos que posee y los medios de que dispone. Veamos un ejemplo.

“Soy profesora y los estudiantes que copian los trabajos me odian: no solo veo que el texto fue copiado de Internet, sino que muchas veces también puedo decir desde qué sitio. Hace poco, uno de ellos volvió a entregarme un trabajo copiado. Lo leí y me di cuenta de que, aunque había visto el contenido antes, no podía recordar el texto. Resultó que el estudiante había descargado el trabajo y lo había reescrito por completo reemplazando, literalmente, cada palabra por un sinónimo. Le puse un ocho por el ingenio y el esfuerzo (blog oído por ahí).

¿Por qué Cervantes calificó de ingenioso a Don Quijote? Porque en todo se guiaba por la imaginación, una capacidad que está asociada al ingenio.

Podemos aprender del “ingenio” de algunas hormigas. En cierta ocasión alguien vio una hormiga  que llevaba como carga una paja que era cinco veces más larga que ella misma. Después de avanzar  un trecho llegó a una grieta. La paja dificultaba una y otra vez la tarea de saltar a la otra parte, hasta que por fin la hormiga hizo algo insólito. Con habilidad apoyó los extremos de la paja en un borde y otro de la grieta, y así se construyó un puente, a través del cual pudo atravesar el “abismo”.

También podemos aprender del ingenio de algún náufrago.
 Un joven indonesio trabajaba y vivía de forma solitaria, desde los 16 años, en una plataforma flotante de madera para capturar peces. Se encargaba del mantenimiento de la iluminación dispuesta como cebo para atraer la pesca. Un día un fuerte oleaje arrastro la plataforma, que carecía de motor y remos, hacia el interior del océano, navegando a la deriva. El joven recurrió a una radio que alimentaba con energía solar para avisar a los barcos con los que se podría cruzar. La comida que llevaba se le agotó en apenas unos días y sobrevivió pescando. Quemó leña de la propia plataforma para cocinar los peces y bebía agua de mar a través de su ropa, para minimizar el consumo de sal. Por fin, a los 49 días de navegar a la deriva, fue recogido por un buque que oyó su SOS en aguas de Guam.

La creatividad es educable. Las situaciones adversas que propician la emergencia del ingenio se pueden “provocar” de forma preventiva en la escuela, proponiendo a los alumnos que busquen causas y propongan soluciones para algunos problemas de la vida real.

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