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Un estudio de los bulos sobre la COVID-19 confirma que las redes sociales son su entorno principal de difusión por encima de los medios periodísticos

Investigadores de la Universidad y del Barcelona Supercomputing Center han analizado los 292 bulos sobre la pandemia identificados durante el primer mes de estado de alarma por las tres plataformas de verificación acreditadas en España

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FOTO: Manuel Castells
21/05/20 11:03

Las redes sociales se confirman como el entorno principal de difusión de los bulos, muy por delante de los medios periodísticos y de otros canales de comunicación interpersonal como los SMS o el correo electrónico. Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado un grupo de investigadores de la Universidad de Navarra y del Barcelona Supercomputing Center, financiado por la Fundación BBVA, que ha analizado los bulos sanitarios difundidos durante el primer mes del estado de alarma en España. 

Los resultados han sido publicados por la revista científica El profesional de la información, y se enmarcan dentro del estudio Dinámicas de difusión en redes sociales de noticias falsas sobre salud (RRSSalud). Su investigador principal es Ramón Salaverría, vicedecano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, quien coordina un equipo de ocho investigadores de la citada universidad y del Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona especializados, respectivamente, en la comunicación social en red, en la divulgación de la ciencia, incluida la salud pública, y en el estudio socio-estadístico mediante big data. Su objetivo es comprender los mecanismos de difusión de las noticias falsas sobre salud en España, con el fin de desarrollar y divulgar pautas que sirvan para contrarrestar ese fenómeno. 

Su primer estudio presenta un análisis de contenido de los 292 bulos relacionados con la pandemia COVID-19 identificados por las tres plataformas de verificación acreditadas en España, durante el primer mes del estado de alarma, entre el 14 de marzo y el 13 de abril. La investigación muestra que los bulos sobre el coronavirus están siendo diseminados principalmente en plataformas de mensajería o redes sociales cerradas, sobre todo en WhatsApp. También detecta las particularidades formales y de contenido más frecuentes de los contenidos falsificados. Por ejemplo, los resultados revelan que la pandemia, además de generar un gran número de bulos sobre salud y ciencia, casi un tercio de la muestra, también propicia la difusión de numerosos contenidos falsos de tema político y gubernamental

Entre los resultados, destaca el hecho de que los bulos de tema científico y sanitario con frecuencia proceden de otro países, desde donde saltan a España. Por el contrario, los bulos de cariz político que emplean la pandemia como marco temático proceden en su mayoría de España. El estudio también revela que la suplantación de identidad es un mecanismo habitual en los bulos: intentan engañar a la ciudadanía mediante el recurso de hacer creer que son contenidos difundidos por personas o instituciones dignas de crédito. La investigación también ha detectado un importante número de bulos que tienen como objetivo la estafa económica.

Más allá de sus resultados empíricos, el estudio realiza contribuciones teóricas en el marco de los emergentes estudios sobre desórdenes informativos. En concreto, aporta una definición propia de bulo: “todo contenido intencionadamente falso y de apariencia verdadera, concebido con el fin de engañar a la ciudadanía, y difundido públicamente por cualquier plataforma o medio de comunicación social”. También establece una tipología en la que se identifican cuatro tipos de bulos: broma, exageración, descontextualización y engaño. A partir de esos cuatro tipos, los investigadores proponen un ‘diagrama de gravedad de los bulos’, que los señala como más graves cuanto mayor es el nivel de falsedad y de voluntariedad en su difusión.