Leishmania

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Leishmania: se transmite a los humanos por la picadura de un flebótomo hembra infectado

La leishmaniasis es una enfermedad causada por un protozoo parásito del género Leishmania, con más de 20 especies diferentes. Se transmite a los humanos por la picadura de un flebótomo hembra infectado. La enfermedad puede presentar tres manifestaciones clínicas: visceral (la más grave, conocida como kala-azar, que puede ser mortal), cutánea (la más común) y mucocutánea.

Las líneas de investigación del ISTUN se enfocan en el diseño de nuevos compuestos, la elaboración de estrategias de formulaciones farmacéuticas más eficaces   así como la búsqueda de nuevas dianas terapéuticas y la mejora de las técnicas de diagnóstico.

Prevalencia

Se estima que cada año aparecen 1,3 millones de nuevos casos, y 20-30 mil defunciones según datos de la OMS (WHO, 2013) . Sin embargo, probablemente estos datos están subestimados, ya que muchos casos no son diagnosticados y el número de personas infectadas pero asintomáticas es mayor que el de casos manifiestos. Está asociada a cambios ambientales, malnutrición, desplazamientos de población, malas condiciones de vivienda y debilidad del sistema inmunitario. Afecta a las poblaciones más pobres del planeta y está presente en la cuenca del Mediterráneo (incluida España), Asia Sudoriental, África Oriental y América Latina. Es importante destacar que España es el país de la cuenca mediterránea con mayor  notificación de casos de coinfección entre Leishmania y VIH/SIDA , en la que los pacientes presentan un cuadro clínico indistinguible del observado en pacientes infectados únicamente por Leishmania.

Tratamiento y diagnóstico

El tratamiento de la leishmaniasis depende de varios factores: la forma de la enfermedad, la especie de Leishmania que la produce y la ubicación geográfica en la que se presenta. En la actualidad existe un conjunto de fármacos disponibles relativamente eficaces pero que no están exentos de inconvenientes como la aparición de resistencias, dificultad de administración y elevada toxicidad. Hoy, resulta prioritario identificar dianas terapéuticas, diseñar y elaborar nuevos fármacos que puedan administrarse por vía oral o tópica, sean menos tóxicos y más económicos.

En cuanto al  diagnóstico, éste incluye, entre otras, pruebas invasivas, unidas al estudio de las manifestaciones clínicas propias del desarrollo de la enfermedad. Con todo, esas manifestaciones en el caso de la leishmaniasis cutánea, son inespecíficas y pueden confundirse con otras enfermedades con afectación cutánea. Además, sobre todo en la forma visceral, muchos pacientes infectados son asintomáticos, de ahí la importancia de un diagnóstico precoz que detecte la presencia de parásitos en estos individuos.