“Si yo fuera un joven hongkonés, probablemente pediría lo mismo”

Entrevista a Albert Vidal, alumno de 4º de Relaciones Internacionales en Hong Kong

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03/10/19 18:32 María Fernanda Callejón

Albert Vidal, alumno de 4º curso del Grado en Relaciones Internacionales, estaba en Jordania estudiando árabe cuando comenzaron las protestas de Hong Kong. Su familia le contó lo que sucedía, pero él no se preocupó mucho. “Al venir de un pueblo cerca de Barcelona, donde ha habido protestas para dar y regalar durante los últimos años, no le di más importancia”, comentó. 

Sin embargo, antes de comenzar su intercambio en la Chinese University of Hong Kong, el ambiente en la ciudad comenzó a cambiar. “Las protestas fueron in crescendo”, explicó Vidal, quien está viviendo en la ciudad costera desde finales de verano. 

Pregunta: Como estudiante de relaciones internacionales, ¿qué opinas de la situación actual en Hong Kong?

Respuesta: Esta pregunta es complicada y, como suelen decirme algunos amigos, mi respuesta puede parecer muy ambigua. Hay que tener en cuenta varios factores: las protestas ahora no son iguales a las protestas iniciales, y dentro de los grupos de manifestantes hay muchos sectores distintos. 

Personalmente, entiendo los motivos de la mayoría de los manifestantes. Uno de sus muchos eslóganes es “cinco exigencias, ni una menos”; entre estas, piden la resignación de Carrie Lam, la jefa ejecutiva de Hong Kong, y sufragio universal. Me parecen demandas razonables; si yo fuera un joven hongkonés, probablemente pediría lo mismo. [Pero], no creo que vayan a cumplirse. El tratado por el cual el Reino Unido cedió el territorio a China, [firmado en 1997], no dice por ninguna parte que debería haber elecciones democráticas en Hong Kong. Además, China nunca arriesgaría su control sobre Hong Kong en unas elecciones. 

Debo decir que hay alguna demanda que no me parece razonable: pedir la amnistía total para todos los que han sido arrestados a lo largo de estos [más de] 100 días de manifestaciones, y al mismo tiempo queriendo juzgar las acciones de la policía con estándares muy distintos. Es cierto que la policía se ha comportado de manera abusiva en algunos momentos, pero eso mismo han hecho algunos manifestantes. Liberar a ciertas personas que se han comportado como vándalos supondría un insulto hacia mucha gente, en mi opinión. Este punto de vista no es muy popular entre los manifestantes.

P: ¿Cómo está el ambiente en las calles? 

R: El ambiente es fascinante. Uno está completamente rodeado de símbolos, himnos, cánticos… Recuerdo uno de mis primeros días en la universidad. Estaba esperando al ascensor [cuando], de repente, se abrió la puerta y me encontré con un joven vestido completamente de negro, equipado con el pasamontañas, el casco amarillo y la mascarilla antigás. Al principio no supe cómo reaccionar, pero luego le saludé y resultó ser un estudiante normal y corriente, bastante enrollado, que venía de una protesta. 

En la universidad, por ejemplo, la mayoría de paredes y barandillas están llenas de carteles de todo tipo: algunos denunciando la violencia policial, otros llamando al boicot de las clases, otros convocando a estudiantes a ciertas protestas, etc. Recientemente, al acercarse el 1 de octubre, [la Fiesta Nacional], han empezado a aparecer pintadas por el suelo y algunas paredes. A veces, cuando salgo de la biblioteca por la noche, veo grupitos de gente enganchando carteles como si fuera lo más normal del mundo.


FOTO: Cedida. 

P: ¿Qué dicen los hongkoneses? ¿Cómo percibes que se posiciona la opinión pública?

R: La grandísima mayoría de estudiantes apoyan el movimiento, y los pocos que no (conocidos como mainlanders, por Mainland China), procuran no hacer mucho ruido. 

[Todos los días a las 10 de la noche] se escucha el himno oficial de las protestas en la calle durante unos minutos, y luego se escucha a algún joven gritar una parte del eslogan, y la gente responde desde sus habitaciones. Incluso en los communal dinings que tenemos tres veces a la semana, eso está presente: suelen interrumpir la cena a la media hora, y la gran mayoría de gente se levanta en silencio. Luego proyectan el vídeo del himno oficial en una pantalla enorme y algunos incluso se quitan las gorras y se ponen una mano en el pecho. Una vez el vídeo termina, alguien grita uno de los muchos eslóganes, y los casi 600 estudiantes rugen la respuesta una y otra vez. Casi 600, porque hay algunos mainlanders y estudiantes internacionales que optan por no levantarse ni gritar. 

En definitiva, la opinión pública está, en su mayoría, a favor de las protestas, especialmente entre los más jóvenes. 


Durante semanas hubo una estatua representando a los protestantes en el campus. FOTO: Cedida

P: ¿Has vivido alguna protesta en persona? 

R: No he participado en ninguna protesta, pero sí que me he visto envuelto en algunas protestas pacíficas sin querer, especialmente las que ocurren en centros comerciales. 

P: ¿Qué se siente?

R: No voy a negar que es emocionante: miles de personas entonando el “Glory to Hong Kong” (el himno que la gente ha tomado como símbolo de la protesta), banderas desplegadas, láseres volando por doquier… A veces, la situación puede ponerse tensa porque en cualquier momento algún manifestante puede llegar a provocar a la policía o a grupos mainlanders; por suerte, aún no he pasado por esa situación.

P: ¿Han afectado las protestas a tu intercambio? 

R: Por suerte, mi convenio no se vio afectado y tampoco hubo grandes cambios de planes o problemas de gestiones. He escuchado de algunas universidades que sí cancelaron su programa en Hong Kong para este semestre, pero la Universidad de Navarra no puso trabas en ese sentido. 

Por otro lado, las protestas sí que han afectado a mi intercambio en un sentido distinto. En general, la mayoría de protestas han sido bastante pacíficas. Suelen ponerse feas al anochecer, y sólo en algunos puntos concretos. Realmente, hay que esforzarse para acabar en una de estas protestas violentas. A la mayoría de estudiantes internacionales, nos han recomendado que no participemos, puesto que podría afectar el estatus de nuestro visado de estudiante. A pesar de [todo], las protestas no me han impedido disfrutar de la ciudad, que es una mezcla única entre metrópolis y naturaleza


Campus de la Chinese University of Hong Kong. FOTO: Cedida

P: ¿Cuál crees que sea el desenlace de este conflicto?

R: Esta es una pregunta complicada; lo estuve discutiendo el otro día con un profe mío que fue “China watcher”, [un encargado de informar a occidente sobre las acciones del gobierno chino,] durante muchos años. Hay diferentes escenarios posibles: algunos dicen que, dado el impacto económico que están teniendo las protestas, muchos se acabarán cansando. Los hoteles están a niveles mínimos, al igual que los restaurantes y Disneyland. Hong Kong depende mucho de los ingresos que trae el turismo, por lo que se dice que las protestas morirán por sí solas, [pero lo veo] poco probable…

Otros dicen que la violencia continuará, e incluso irá en aumento. Eso invitaría una intervención del ejército chino o de la policía de élite (People’s Armed Police), estacionados en Shenzhen. Esta sería la solución “por las malas”. En mi opinión, [también] es poco probable, ya que el Partido Comunista Chino quedaría demasiado desprestigiado con “otro Tiananmén”. 

La tercera opción consiste en dividir a los manifestantes. Carrie Lam concedió una de las cinco demandas al retirar de manera definitiva la ley de extradición, y al mismo tiempo invitó a representantes de la sociedad civil a expresar sus quejas en una serie de reuniones ad hoc. Creo que esta es una herramienta para separar a los manifestantes pacíficos, [que son] la gran mayoría, que preferirían el diálogo con Lam. Mientras, el pequeño grupo de manifestantes radicales perdería el apoyo de la sociedad civil, y la policía no tendría tantos problemas en reprimirlos, casi casi tendría carta blanca.

——

El pasado 1 de octubre, China celebró el 70 aniversario de la fundación de la República Popular. Sin embargo, el masivo desfile del presidente Xi Jinping se vio empañado por los actos de violencia del día 114 de protestas en Hong Kong. 


Albert Vidal y Charli Alonso Allende, alumnos de la Universidad de Navarra. FOTO: Cedida

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