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Trabajar e investigar sobre la ética de las profesiones

Más de 60 profesores de todas las facultades y escuelas participaron en un encuentro para trabajar la Ética Profesional, una de las líneas de la Estrategia 25/30

03 | 03 | 2026

La dimensión ética es un pilar fundamental en la contribución de la Universidad al ámbito profesional, por su capacidad para humanizar la vida social y laboral. La tradición humanística de la institución, su atención a los temas relacionados con el trabajo y su estrecha vinculación con empresas y distintas profesiones la cualifican para ser un referente en este ámbito.

Con esta visión, la Universidad ha incorporado la Ética Profesional como una de las líneas prioritarias de la Estrategia 25/30. 

Con el objetivo de comenzar un proceso de trabajo en torno a la ética de las profesiones, el Rectorado ha nombrado un comité coordinador formado por:

José María Torralba
Adjunto a la vicerrectora de Estudiantes

Pablo Sánchez-Ostiz
Adjunto al director del Instituto Core Curriculum

Dulce Redín
Facultad de Económicas

Teresa Sádaba
Directora de Relaciones Institucionales de la Universidad

Jesús López Fidalgo
DATAI

Luis Montuenga
Facultad de Ciencias

Joan Fontrodona
IESE Business School

Antonino González
Instituto Core Curriculum

Silvia Salcedo
Adjunta al Secretario General

La línea estratégica fue presentada a más de 60 docentes en una sesión celebrada el pasado jueves 26 de febrero en el Aula ICS Siemens Gamesa. Previamente, los académicos habían trabajado el documento Framework for Virtue-Based Professional Ethics, del Jubilee Centre for Character and Virtues de la Universidad de Birmingham, el cual sirvió como marco para dirigir la conversación.

Durante su intervención, la vicerrectora de Estudiantes, Rosalía Baena, subrayó: “La ética está presente en el ADN de la Universidad. El comité impulsará, canalizará y acompañará a toda la comunidad universitaria para atender las necesidades que surjan en esta cuestión”. Asimismo, añadió que la institución debe ser “un punto de referencia en ética profesional y un referente en la transferencia de conocimiento en este ámbito”.

Por su parte, José María Torralba se refirió a la responsabilidad y el compromiso con la tarea profesional, destacando que son cuestiones clave en la formación de los estudiantes. Instó a los asistentes a impulsar proyectos de investigación y de colaboración entre distintos centros y facultades en este ámbito. Al respecto, destacó que la reciente convocatoria de Proyectos PIUNA es una oportunidad para albergar este tipo de iniciativas. Recordó, además, que el Centro Humanismo Cívico, impulsado por el Instituto Cultura y Sociedad y que él dirige, se alinea plenamente con estos objetivos y busca “reflexionar sobre el tipo de educación que deben recibir los graduados universitarios, a partir del concepto de profesionalismo”.

“Tenemos una sensibilidad ética consolidada durante años. Lo que empieza hoy es una nueva etapa en la que la ética profesional tiene que consolidarse como rasgo distintivo en la Universidad de Navarra, que nos identifique desde fuera de una manera clara”, afirmó Pablo Sánchez-Ostiz. Para avanzar, destacó también la importancia de generar “vínculos, lazos y sinergias” entre las distintas facultades y áreas de conocimiento. "Se trata de contribuir sobre el trabajo que ya viene haciendo el Instituto Core Curriculum en este ámbito y las posibilidades que el ICS ofrece para la investigación colaborativa e interdisciplinar". Posteriormente presentó un análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) elaborado a partir de las consultas a los docentes. 

Entre los principales puntos de mejora que se habían identificado mencionó la necesidad de una mayor formación del profesorado para abordar cuestiones éticas, la necesidad de coordinación docente entre las diversas instancias implicadas y la falta de entidad o importancia con la que la asignatura de ética es percibida por parte de los estudiantes. 

En el capítulo de fortalezas y oportunidades, Pablo Sánchez-Ostiz consideró que este momento “ofrece una ocasión única para despertar la sensibilidad y reforzar la formación ética en todos los ámbitos. Existe un clima cultural de sensibilidad hacia los avances técnicos y el compromiso vocacional de la profesión”, finalizó. 

La sesión concluyó con un diálogo abierto en el que los participantes compartieron sus perspectivas sobre los principales retos éticos en sus respectivos ámbitos educativos. Asimismo, se presentó la valoración que habían realizado acerca de las necesidades formativas en ética profesional de cara a los próximos cinco años. Estos resultados proceden de una encuesta en la que evaluaron y priorizaron los principales objetivos.

Objetivos prioritarios para la Estrategia 25/30 en Ética Profesional (valorados del 1 al 5 por los profesores)

  1. Que la Universidad sea percibida (por los estudiantes y sus familias, los empleadores y la sociedad) como un referente en ética profesional (4,6)

  2. Coordinar la docencia de ética general (Instituto Core Curriculum) con la de ética profesional para que tengan continuidad (4,3)

  3. Que la docencia no sea sólo teórica sino también práctica (por medio de casos reales, el desarrollo de cualidades/virtudes propias de cada profesión, etc.) (4,1)

  4. Establecer relaciones con el mundo profesional (consultoría, asesoramiento, libros blancos, etc.) (4)

  5. Mejorar la docencia en grado (4)

  6. Mejorar la docencia en máster (3,9)

  7. Recibir formación específica sobre cuestiones éticas de mi área de conocimiento (3,8)

  8. Colaborar en investigación de ética profesional con profesores de otras facultades (3,7)

  9. Disponer de buenos materiales docentes (3,6)

  10. Mejorar la investigación en mi área de conocimiento (3,6)

  11. Recibir formación fundamental sobre la ética en general para dar mejor mis clases (3,4)

 
 

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