EMPRENDEDORES DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Unos vinos que no entienden de idiomas

"Cuando seamos mayores, fundaremos nuestra propia bodega", soñaban Elisa Úcar y Enrique Basarte. Hoy hace casi diez años que compraron veintisiete parcelas, sus veintisiete tesoros, en San Martín de Unx (Navarra) y crearon Domaines Lupier.

       Elisa Úcar y Enrique Basarte en una de sus viñas. FOTO: Elisa Úcar

4. 128 

La Dama

31.000

El Terrier

(Botellas de la producción 2014)

 

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Un buen vino ha de vivir en el tiempo

Elisa Úcar

 

¿Qué tiene que tener un buen vino?

Mostrar el origen de donde proviene. Vivir en el tiempo. Dar placer.

¿Qué es lo que más te gusta del vino?

Sentir la Naturaleza.

 

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A través del vino puedes descubrir un paisaje, su historia.

El vino vincula al hombre con la tierra. Es una maravilla

Elisa Úcar

 

Elisa Úcar es antigua alumna de la Facultad de Económicas de la Universidad de Navarra, donde estudió Administración y Dirección de Empresas, y MBA por el IESE Bussiness School. Elisa es una pamplonesa enamorada de la naturaleza y de los vinos. Sus palabras bailan al hablar de su trabajo en el campo. Realmente descubrió el mundo del vino cuando conoció al que se convertiría en su marido, Enrique Basarte, viticultor, ingeniero agrónomo y enólogo. "Siempre hablábamos de vinos y soñábamos con montar nuestra propia bodega", cuenta Elisa. Desde que terminó el máster, ha estado trabajando en el mundo del vino. Antes de empezar la bodega, estuvo trabajando en diversas bodegas de España como directora de exportación y marketing dirigiendo equipos de personas en cincuenta y dos mercados diferentes. Desde 2006 están haciendo realidad su sueño con Domaines Lupier, donde tienen diecisiete hectáreas de viñas viejas de garnacha, en una localidad cercana a Tafalla, San Martín de Unx.

 

El cultivo: garnacha vieja

La garnacha es una de las variedades de tinto más plantadas en el mundo y original de nuestro país, España. Hace treinta años, el 80% de las viñas que se cultivaba en Navarra eran de esta variedad. Pero aunque sea una de las más producidas, no todas tienen ni el mismo suelo, ni viento, ni temperatura. Y esto es precisamente lo que en Domaines Lupier aprovechan, y hacen de sus dos vinos dos productos únicos.  "Una copa de vino te traslada a la tierra en la que se cultivó esa uva", cuenta Elisa, "queremos que la gente viaje cuando pruebe nuestros vinos".

Cuando Elisa Úcar y Enrique Basarte decidieron producir su propio vino —ambos ya tenían mucha experiencia en el mundo vitivinícola—, y después de probar muchas viñas, se dieron dos circunstancias favorables para apostar por las garnahcas viejas de San Martín de Unx. En primer lugar, "las garnachas estaban arrancándolas porque la Unión Europea daba subvenciones por quitarlas y plantarlas en espalderas [este tipo de plantación hace que las viñas crezcan hacia arriba y la recolección puede mecanizarse]. Al no hacer un producto con valor añadido, tu vino no vale nada: la gente estaba dejando la agricultura", explica Úcar. Además, "porque eran suelos muy especiales que daban una uva de gran calidad. Algunas con más de cien años. Sería un vino con personalidad. Diferente", dice Elisa Úcar.

 

El cuidado: un trabajo artesanal

La agricultura es un trabajo artesanal. Delicado. Porque el hombre cuida de la naturaleza para obtener un buen fruto. "Vincula al hombre con la tierra, es una maravilla", apunta Elisa Úcar. Siempre que se haga con profundo respeto. Domaines Lupier no utiliza ningún producto químico durante el proceso: sus vinos son 100% ecológicos. Elisa y Enrique tienen especial sensibilidad con la naturaleza, por ello, tratan sus plantas desde que termina la vendimia, hasta que vuelve a empezar. La agricultura no entiende de horarios, ni de vacaciones, ni de festivos. Hay que catar cada día la uva y adaptarse a la aventura de cada día, de cada añada. "Para hacer un producto excelente tienes que estar día a día trabajando en él. Y los has de hacer tú directamente", relata Elisa. En Domaines Lupier todo lo hacen Elisa, Enrique y un trabajador fijo que tienen, solo contratan más trabajadores cuando llega la vendimia.

Elisa afirma que "cada parte del proceso es importante""Siempre hay que buscar la excelencia, esto es algo que aprendí muy bien durante mis años universitarios", dice rotunda. Aunque Elisa afirma que cualquier paso del proceso es importante, a ella le gusta especialmente la recolección. "La vendimia me encanta es la parte más bonita, porque termina un ciclo", explica la bodeguera. Aunque no puede ocultar que le encanta la parte de la venta, para ello, se recorre el mundo con La Dama y El Terreir, sus dos vinos.

 

Elisa Úcar y Enrique Basarte con sus vinos, La Dama y El Terrier. FOTO: Cedida

La venta: Domanines Lupier en el mundo

Si a Elisa le encanta vender, Enrique domina el cuidado de la planta y la elaboración del vino. Domaines Lupier en apenas nueve años, ya han llevado sus vinos alrededor del mundo. Sus vinos transportan a sus consumidores de todo el mundo a los paisajes de Navarra. La Dama y El Terrier han viajado a Inglaterra, Suiza, Dinamarca, Alemania, Holanda, Noruega, Suecia, Corea del Sur, Japón, Hong Kong, Francia, China, Taiwán, Estados Unidos, Canadá y Austria. Y eso que tienen una producción limitada, pues es un producto único: "Cada persona que tiene una botella sabe que tiene algo único", afirma Elisa emocionada.

Elisa y Enrique están cumpliendo un sueño. Elisa no se cansa de decir lo contenta que está con su trabajo y el resultado que están obteniendo. Cómo no: "desde el principio la crítica inglesa, de los más prestigiosos a nivel nacional, afirmó que teníamos unas de las mejores garnachas de España", termina Elisa mientras su hijo pequeño la reclama con un chocolate.