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Universidad de Navarra

La empresa familiar mira al largo plazo

En la lección inaugural el profesor Josep Tàpies, Titular de la Cátedra de empresa familiar de IESE Business School, explicó que la empresa familiar es la columna vertebral de la economía en todos los países según los datos aportados

Desmintió dos mitos que habitualmente se asocian a las empresas familiares: son pequeñas y efímeras. Se suele identificar empresa familiar con pyme, pero, según el profesor Tàpies, la confusión proviene de que la mayoría de empresas son PYMES.

El otro mito hace referencia a que las empresas familiares no duran. La realidad es que las no familiares duran menos, los datos del libro “Empresa familiar ni tan pequeña ni tan joven”, del mismo autor, así lo demuestran. El profesor aportó ejemplos de empresas familiares con edad muy avanzada entre las que cabe destacar Codorniu (1551) o Michelin (1889).

Empresas familiares desarrollaron la primera revolución industrial. En la segunda revolución industrial, a principios del siglo XX, aparece la llamada gran empresa moderna y eclipsa a la familiar. En la década de los ochenta del pasado siglo se recupera la idea que la empresa familiar puede ser muy competitiva. “Para ello necesita separar empresa y familia”, señala Tàpies. Por otra parte, la propiedad espera rentabilidad aunque es una rentabilidad no solo financiera. Para el profesor, hay un gran componente de rentabilidad ligada a la propiedad socioemocional. El capital de las empresas familiares es capital paciente que mira al largo plazo y esto supone para este tipo de empresas una fuente de ventaja competitiva.

Toda empresa soporta su sostenibilidad sobre tres pilares: la iniciativa, el dinero y el poder. “La iniciativa -completa Josep Tàpies- hay que asegurarla por la vía de fomentar el espíritu emprendedor en las siguientes generaciones aunque no hay ninguna garantía de que ello vaya a ocurrir”. Según el ponente, si se llega a dar esa circunstancia de falta de emprendedores en la familia propietaria hay que tener bien articulados los otros dos componentes y entender que in extremis la función de la que no se puede hace dejación es la de propietarios, “pero eso implica formar desde muy jóvenes a los miembros de la siguiente generación como accionistas responsables". Como indica el profesor de IESE, "si la empresa es capaz de hacerles sentir un buen nivel de orgullo de pertenencia será más fácil cultivar la propiedad emocional, pieza clave en la perdurabilidad de la empresa familiar”. Asimismo, es importante establecer reglas que regulen las cuestiones relativas al dinero y a los flujos del mismo entre la empresa y la familia.

Finalmente, la cuestión del poder es esencial y está directamente vinculada a los valores de la familia. “Si de pequeños han aprendido el poder como la capacidad de hacer cosas en actitud de servicio hacia los demás, la gestión del poder será sencilla. Si por el contrario las nuevas generaciones han aprendido como concepto de poder la posibilidad de someter a los demás a la propia voluntad, tarde o temprano estallará el conflicto”, puntualiza Josep Tàpies.

 

"Si en la empresa familiar se aprende el poder como la capacidad de hacer las cosas en actitud de servicio hacia los demás, la gestión de poder es más sencilla"




*Puede descargar el resumen leído de la lección inaugural en PDF o leerla de forma completa a través de la herramienta ISSUU.

 

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