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Universidad de Navarra

Es el valor diferencial del ILCE, ¿no? Se enseña español pero también se le acerca la cultura, un sitio donde estén a gusto, donde se  crea un grupo…

 

Claro. Se procuraba que vivieran en familias españolas, para que pudieran practicar y luego las disciplinas también eran muy diversas. Y no se enseñaba solamente lengua española, sino que como bien se llama el Instituto, la cultura es imprescindible. Teníamos clases de historia, de arte y ahí había una  dificultad en los departamentos, porque al fin y al cabo los de filología, tanto lengua como literatura, la enseñanza del español es una cosa que nos gusta o que nos va. Pero a un historiador le coge un poco más lejos. Recuerdo a un director de departamento que me decía: tú a uno de los tuyos le puedes decir venga lingüística aplicada, pero es que historia aplicada pues no. No puedo coger a un doctorando y decirle a ver la enseñanza de la historia a grupos de inmigrantes… Eso había que aceptarlo, siempre había dificultad para que los departamentos colaboraban, aunque siempre lo hacían, siempre había que hacer una negociación para convencerles de que dar clases a niveles más bajos…

 

Hemos hablado de que antes no se fomentaba la enseñanza del español, ¿está relacionado de alguna manera con el propio sentido identitario del español?

 

Creo que lo que ha prevalecido ha sido el aspecto económico. Hay dos cosas que tengo bastante claras, por una parte que la enseñanza del español a extranjeros en el extranjero ha estado muy unida a los transterrados o exiliados y eso se rastrea desde la época del Carlismo y de las guerras…. Hay exiliados españoles, Martinez Morentín, te hablo del siglo XIX, o Vicente Salvá, se dedican a dar clases de español porque es lo que les puede dar dinero,

 

Eso hace que la imagen que se ha dado de España sea una imagen con unos rasgos particulares. No estaba estandarizado, el que iba a enseñar español a Bélgica, Holanda, iba por unas necesidades y la formación de profesores de español no estaba en abso

luto tratada. Siempre ha habido despego de la propia de Facultad de Filología hacia este tipo de enseñanza, bueno pues porque hemos sido más fuertes en otros temas. Los primeros textos para enseñar español a extranjeros no aparecieron hasta los 90 en Barcelona. El primer máster de esta área se 

hace en Barcelona y ni si quiera es de la propia Facultad de Filología.  

 

Date cuenta que los congresos de lengua española, van por la quinta o la sexta edición, vamos que son de ayer por la mañana, el Instituto Cervantes es también de antes de ayer. Estamos todavía en una disciplina muy nueva.

 

 

Pero, ¿están ya estandarizados los estudios del español? Porque seguimos escuchando a mucha gente diciendo que se va a dar clases de español, aunque no tenga formación para ello. 

 

Ahora ya les resulta más difícil. Ya solo das clases en un centro oficial o de renombre con un máster. Hombre puedes dar clases particulares, es lo mismo que si las quieres dar aquí. La formación específica ha sido una batalla, una pelea que hemos llevado en ASELE (Asociación para la enseñanza del español como lengua extranjero). Lo teníamos como necesidad prioritaria porque efectivamente la gente daba clases de español pues porque eran nativos, pero les preguntabas algo y te respondían pues porque yo lo sigo así… Es decir, estaba lo nativo por encima de cualquier cosa.

 

 

Mirando con un poco de perspectiva histórica hemos pasado de tener una enseñanza del español casera a oficilizarla…

 

Pues sí. Y sobre todo formada universitariamente.

 

Pero en ese proceso siguen quedando muchas cosas por hacer, ¿no?

 

Por supuesto, siempre quedan cosas por hacer, sino estaríamos acabados. Yo creo que queda por hacer una enseñanza de tipo cultural que abarque España y América. Es decir, que miremos el español de las dos orillas. Tenemos que tener consciencia de que el español es muy amplio, y que tiene muchas variedades. y de que tienes que tener una formación linguística amplia y seria, rigurosa, es decir no dejarse llevar por modas. 

 

En el momento actual quizás tendríamos que volver a insistir en el qué se enseña más que en el cómo se enseña. Se ha dejado un poco de lado el estudio de la lengua, por parte de los profesores se hacen unas actividades preciosas, manejar todas las tecnologías y todas las interactividades, pero luego tienen errores que no los debería tener un profesor de español

 

 

¿Se puede enseñar con mil palabras?

 

Depende de las mil palabras que se enseñe. Depende, la enseñanza del español como cualquier otro idioma el receptor es un elemento muy importante. El español con fines específicos también es algo que ha progresado en los últimos 15 años.

 

¿Es positiva este tipo de enseñanza?

 

Para el estudiante que lo necesita sí. Es decir, para un médico de hablar inglesa que va a trabajar en Nueva York en un hospital es lo que necesita es un español con fines específicos, claro. Para que le vas a enseñar cosas a lo mejor no necesita, a lo mejor ese con las 1000 palabras y con las 50 estructuras fundamentales, depende del nivel que el hablante quiera lograr.

El ILCE en Diario de Navarra

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