Los alumnos internacionales tiene la oportunidad de conocer varias ciudades de España. FOTO: Cedida.

Destino: Universidad de Navarra

Miguel Ángel Echávarri

Todos los años numerosos alumnos de varios rincones del mundo llegan a Pamplona para cursar, al menos, un semestre en el campus. Se sumergen de lleno en una cultura que en poco (o nada) se parece a la de sus países de origen, y cursan las asignaturas, muchas veces, en un idioma poco familiar.

Rachelle De Muy estudia matemáticas y estadística en la Concordia University, en Canadá. Buscando un lugar para hacer una estancia en otro país, encontró que la Universidad estaba bien valorada. "Decidí estudiar en Pamplona porque quería vivir en una pequeña ciudad que estuviese llena de cultura pero no abarrotada de turistas, como Madrid o Barcelona". Además, la posibilidad de cursar asignaturas tanto en inglés como en español hizo que aterrizara en Pamplona, una ciudad de la que nunca antes había oído hablar y de la que no sabía qué podía esperar.

Aun así, está satisfecha con su elección. "Desde que estoy aquí, he visitado diferentes ciudades, he tenido experiencias increíbles y he conocido un poco más la cultura española". En un plano más académico, asegura que la Oficina de Relaciones Internacionales se lo puso bastante fácil, sobre todo en el proceso de matriculación. Además, Rachelle se ha involucrado en acciones de voluntariado con Tantaka y se dedica a dar clases de inglés durante la semana, al mismo tiempo que cursa algunas asignaturas optativas de ADE.

En Pamplona ha entablado amistad con otros extranjeros pero también con varios alumnos nacionales, de manera que puede mejorar con ellos su acento español… Y aprender distintas variantes del mismo idioma. "Vivo con dos chicas, una de Brasil y otra de Costa Rica, y en casa siempre hablamos en español. Pero claro, es diferente al que se habla aquí, así que nuestras conversaciones son bastante divertidas".

Una amiga de Alexa Hofmann pasó un semestre en la Universidad como estudiante de Erasmus. "Sabía que Pamplona era una ciudad como Mainz, tranquila pero llena de vida universitaria. Esto, la buena experiencia que tuvo mi amiga fue lo que me animó a venir".

Alexa estudia Periodismo en la Johannes-Gutenberg-Universität y hasta ahora poco más sabía de España y los españoles. Asegura que Pamplona ha demostrado ser una ciudad "increíble" en la que se siente como en casa, y los españoles, de acuerdo a los estereotipos, "son de verdad muy alegres y simpáticos". Aunque, para ser honestos, confiesa que tiene una relación más cercana con los demás estudiantes internacionales, ya que están todos "en la misma situación". No obstante, "mis compañeros españoles me han ayudado siempre que lo he necesitado, me han dejado sus apuntes… ¡Y en los trabajos en grupo tienen mucha paciencia conmigo!".

Pero además, el Comité Internacional y los coordinadores han sido figuras clave durante su estancia en Pamplona. Según cuenta, también los profesores han sido de gran ayuda: "Incluso me han permitido hacer los exámenes de sus asignaturas en inglés a pesar de que las clases eran en español".

El idioma no supuso un problema para Andrea Cano. Es de Panamá pero antes de aterrizar en Pamplona para estudiar Periodismo vivió en Montpellier y Londres durante más de año y medio. Conoció la Universidad a través de internet y se decidió a emprender esta aventura por dos motivos: el prestigio del propio centro académico y el cambio drástico que buscaba en su vida. "Visité la ciudad un mes después de que me admitieran en la Universidad. Ese día, como de costumbre, estaba lloviendo a cántaros. Lo único que pude ver fue Carlos III y, de lejos, la Plaza del Castillo. Fue muy poco pero me bastó para entender que era lo que había estado buscando: un lugar más relajado y en el que podría concentrarme en mis estudios".

Y por lo que parece, acertó. Su relación con los alumnos españoles y extranjeros es "muy buena". Según Andrea, al un principio se marcan más las diferencias culturales y la procedencia de cada uno, pero, conforme pasa el tiempo, "se llega a conocer la esencia de cada persona más allá de su lugar de origen".

Si le preguntaran qué ha supuesto para ella su paso por la Universidad, tendría muy clara la respuesta: "Para mí es un lugar en el que he podido crecer como profesional y, sobre todo, como persona".