ARTÍCULOS DE OPINIÓN SOBRE SALUD Y CIENCIA

Alfonso Sanchez-Tabernero Sanchez, rector de la Universidad

Francisco Ponz, un profesor universitario adelantado a su tiempo

29/12/20 Publicado en El País

El profesor Francisco Ponz era un adelantado a su tiempo. Un hombre que dejó su Huesca natal para estudiar en Madrid y que realizó parte de su carrera académica fuera de España, en Suiza, apoyado por una beca. Desde entonces tuvo relación con colegas de otras universidades, promovió proyectos conjuntos y procuró estar en la vanguardia de su especialidad. En definitiva, Francisco Ponz fue el prototipo que tenemos hoy de un profesor universitario, solo que hace 60 años, cuando las condiciones en nuestro país eran muy diferentes.

Apasionado por la ciencia y la investigación en el campo de la Fisiología Animal, se doctoró en Ciencias Naturales por la Universidad Complutense de Madrid. Catedrático por la Universidad de Barcelona, ocupó el cargo de rector de la Universidad de Navarra durante 13 años, desde 1966 hasta 1979, y el de vicerrector hasta 1992. Siempre compaginó estas responsabilidades con su labor docente e investigadora y diversos puestos en instituciones científicas.

Cuando llegó a Navarra, lo que había vivido y experimentado, y la pasión que tenía por ser un hombre de frontera, lo proyectó aquí. El profesor Ponz dedicó su vida, con todo su saber intelectual, a impulsar la Universidad de Navarra, poniendo las bases de una institución con vocación internacional (hoy veía con satisfacción que un tercio de sus alumnos proceden del extranjero) e investigadora.

Una Universidad no es lugar para sprinters, sino para corredores de fondo. En ella, los resultados que valen responden a décadas de trabajo, no a días, ni semanas, ni meses…, como tenía claro el profesor Ponz. Nuestro tercer rector pudo ser uno de esos fundamentos que explican el desarrollo posterior de la Universidad de Navarra, gracias a un estilo de gobierno sólido. "Para dirigir la Universidad, lo esencial es la serenidad: saber escuchar, no dejarse llevar por los prontos y vivir la colegialidad", solía decir.

De profundas convicciones religiosas y con un claro afán de servicio, aplicaba dos principios básicos: la Universidad está para servir y la clave de una institución son las personas. Hoy, que se habla tanto de las teorías de la motivación, Francisco Ponz empleaba una fórmula sencilla: "Lo importante es querer a la gente", repetía.

Con 101 años cumplidos el pasado 3 de octubre, seguía siendo un universitario, que estudiaba, escribía y mantenía su mente activa. Era una persona que pensaba, con ideas de futuro muy acertadas. Un hombre con proyecto y esperanza, que nunca hablaba de "sus tiempos", porque sus tiempos eran estos.

El profesor Ponz nos dejó mientras esperaba a un colega para ir al funeral de un amigo, el catedrático Antonio Monge. Falleció precisamente junto a la primera piedra del edificio Central de la Universidad, a la que tan bien sirvió.

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