José María Pardo Sáenz, Profesor de Teología Sistemática

Montini y la encíclica «Humanae vitae»

20/10/14 Publicado en La Razón

Para entender «Humanae vitae» es preciso conocer el contexto histórico en el que surgió: auge de la denominada revolución política y social del 68; la revolución sexual, que separa la sexualidad de la ética y de la religión; la aparición de la píldora anovulatoria; y el movimiento feminista exacerbado, que proclamaba la autonomía absoluta de la mujer, desvinculando la procreación de la unión sexual. Nada más acceder al pontificado, Pablo VI se encontró con varios frentes abiertos respecto a la familia: el sorprendente consenso de Occidente sobre el control de los nacimientos; el uso de medios anticonceptivos por parte de muchos católicos; y, además, el disenso teológico acerca de la enseñanza católica sobre la moral sexual. 

Consciente de la delicada situación, siguió impulsando el estudio de la Comisión Pontificia sobre Población, Familia y Natalidad, creada por San Juan XXIII. A la vez, el nuevo Pontífice pensaba que el Concilio Vaticano II no era el lugar apropiado para dar respuesta a la cuestión de si la píldora anovulatoria, que empezaba a comercializarse, era lícita desde el punto de vista moral. 

Una vez finalizado el Concilio, la Comisión continuaba trabajando. Parte de las reflexiones que se llevaron a cabo en esa comisión pontificia se filtraron de manera abusiva a la Prensa. Como consecuencia, muchos católicos llegaron a pensar que la Iglesia preparaba un «cambio de magisterio» sobre la cuestión de la anticoncepción. Ésta fue una de las causas de la consternación de muchos fieles cuando el Santo Padre reafirmó en 1968 la enseñanza tradicional. Ciertamente se trató de un documento sufrido. Algunos han señalado que cuando ese 25 de julio, después de celebrar la Misa del Espíritu Santo, Pablo VI rubricó la Encíclica, firmó su propia pasión. 

A grandes rasgos, el contenido de «Humanae vitae» puede resumirse en dos ideas muy concretas. Por una parte, trata directamente sobre la contracepción, en sí misma considerada. Por otra, denuncia que la píldora ha distorsionado el modo de concebir la naturaleza, el significado y la belleza de la sexualidad humana. La encíclica «Humanae vitae» es un documento profético, sabio y clarividente, cuyo único propósito fue la defensa del ser humano, del matrimonio, de la familia y de la sociedad. magisterio de San Juan Pablo II, de Benedicto XVI y del Papa Francisco la ha confirmado y profundizado.

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