Entrevistas

Javier Raventós Domènech
Estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas y participante de Talento Deportivo, nos cuenta su experiencia con el Trail Running.

Javier Raventós

¿Cómo comenzaste a practicar Trail Running?
De pequeño siempre había hecho todo tipo de montañas, crestas, excursiones de día, de varios días, por glaciares... Por lo que hacer lo mismo pero corriendo no supuso algo muy nuevo. Todo comenzó un verano en el pirineo catalán, donde paso gran parte de los meses estivales.

Mi hermano me propuso salir a correr un rato, y se nos fue de las manos: una hora y media corriendo como quien no quiere la cosa, 15km. A partir de ahí comencé a aficionarme a subir montañas, las mismas que antes, pero corriendo. Este deporte -que parece que está en un auge impresionante- se llama Trail Running. Consiste en hacer lo mismo que un senderista, pero corriendo. 

¿Qué dificultades has encontrado en tu camino como deportista?
Mi hermano siempre ha procurado dirigirme un poco en los entrenamientos, pero el desconocimiento de cómo funciona el cuerpo humano, en cuanto a músculos y demás, ha ido en mi contra.

Poco a poco he ido aumentando mi nivel de conocimiento del cuerpo de un corredor de trail y cómo prevenir ciertas lesiones. A parte de esto, ¡todo son ventajas! La cuestión es moverse y destaparlas de donde estén escondidas.

¿Quiénes son las personas que más te han apoyado?
Mis padres, inculcándome la pasión por la montaña, base de la técnica para el deporte que practico. Y mi hermano, Yago, siguiendo mis entrenamientos y recomendándome objetivos para continuar progresando 

¿Cómo te ayuda el deporte en tu vida personal? ¿Qué cualidades piensas que te ha ayudado a desarrollar este deporte?
Me ayuda, si le pongo empeño, a ser mucho más organizado y a continuar haciendo las cosas aunque haga frío, llueva o nieve.  Puede parecer algo obvio, pero trasladado al estudio, es muy útil. 

La tozudez 'heredada' de mis padres. Bien enfocada, puede ser de gran ayuda para la práctica de este deporte. Pero sobre todo el saber valorar lo que nos rodea, el hecho de continuar sorprendiéndome con 20 años de cosas tan absurdas y pequeñas como una salida o puesta de sol, una montaña que quizá  has visto ya 40 veces, pero que siempre tiene ese punto de maravillosa.

¿Puedes contarnos alguna anécdota divertida que te haya sucedido practicando este deporte?
No hace mucho participé en lo que, hasta entonces, fue mi carrera más larga y dura: 27km y 2200m de desnivel positivo.

Hacia el kilómetro 20 se me acabó el agua y un cambio de última hora por parte de la organización, me rompió los esquemas, me había quedado sin el avituallamiento (alimentos que reparten en puntos fijos de la prueba) del kilómetro 22, por lo que tendría que llegar a meta con lo que tenía: una barrita energética y una golosina.

La falta de hidratación de los días previos a la carrera comenzó a notarse y a traducirse en una serie de calambres y tirones en las piernas que nunca había notado. Me estiré en el suelo y el corredor que iba detrás de mí se paró para ayudarme a estirar.

Otro solamente preguntó si estaba bien. El siguiente sacó de su bolsillo una crema para la musculatura... Y así se creó un pequeño corro de corredores que se olvidaron durante diez minutos de la clasificación para ayudar a un enano de 18 años que le habían dado varias calambres a la vez. 

Me gusta explicar esta anécdota ya que creo que refleja esa idea de compañerismo que les da la montaña a las personas. Este buen ambiente quizá se respire en otros deportes, pero no creo que tanto como en el trail running.

Entrevista de: María Pilar Pérez Asensio - mperez.76@alumni.unav.es

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ESTÁS VIENDO: Alumni 07/05/2015

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