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EXPOSICIÓN VIRTUAL SOBRE LA GUERRA CIVIL

Vivir en guerra, vivir la guerra: a ochenta años de 1936

 

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Presentación

Una tragedia como la guerra civil española (1936-1939), además de los aspectos más vinculados al conflicto bélico en sí mismo, las consecuencias internacionales de su desarrollo o el enfrentamiento de principios y modos de ver la realidad y al ser humano que implicaba, también tiene un aspecto que se aborda en esta exposición: la vivencia del acontecimiento por las mujeres y los hombres a los que les tocó vivirlo.

Se trata de explicar el día a día de los españoles, insistiendo en lo relativo a la vida cotidiana, a la vivencia de la experiencia de la guerra primordialmente en la retaguardia, es decir, tocando de lleno a los civiles. Esto no significa, en modo alguno, trazar un panorama aislado del impacto de la contienda, más bien al contrario, apreciar cómo la guerra se coló en todos los resquicios y, especialmente, en la vida diaria.

Por ello, pretende esta exposición centrarse en mujeres y niños como protagonistas de lo cotidiano. Y si las primeras aumentaron su protagonismo, como ya había ocurrido en la I Guerra Mundial, los segundos fueron objeto de especial atención, tanto por la necesidad de protegerlos, como por la de incorporarlos a las ideas propias. De hecho, uno de los puntos de interés de esta exposición es lo relativo al tiempo de ocio, destinado a concienciar y a entretener. Uno de los mecanismos que hizo omnipresente la guerra y el conflicto de ideas situado tras él fue la propaganda, apreciable en todos los niveles de la vida cotidiana, con especial atención a la música y su impacto, o al ocio en forma de espectáculos, exposiciones y todas aquellas formas de la cultura de masas cuyo impacto social era ya considerable en ese tiempo.

Además, se aborda la urgencia de subvenir a las necesidades del día a día, la obtención del sustento cotidiano, los desplazamientos y el desarrollo del trabajo, la moneda y los elementos para el intercambio, la salud en una retaguardia que miraba al frente.

En definitiva, un conflicto que implicaba el sufrimiento de una retaguardia que se muestra con los desastres de la guerra en forma de destrucción y caos y que queda reflejada en la correspondencia intercambiada durante esos años. Lo manifiesto de las ruinas y la desolación y lo más íntimo del padecer humano, desgarrador en las cartas escritas a corazón abierto.

 

Francisco Javier Caspistegui