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El trabajo está estructurado del siguiente modo: en el primer capítulo se presentan unas notas sobre la Ilustración y su influencia; también en el ámbito educacional; su desarrollo en España, su repercusión en la formación del Clero, particularmente en la Archidiócesis de Sevilla, y la actuación en ese marco cultural del Arzobispo D. Luis Salcedo y Azcona, cuyos fondos bibliográficos fueron el inicio de la Biblioteca, abierta al Clero y pueblo de Sevilla, por su sucesor Mons. LLanes.
Para un conocimiento mas director de los oradores sagrados, en el capítulo segundo se presenta una pequeña biografía de cada uno; los cargos o títulos que ostentaba, su condición secular o regular; y los lugares donde en la actualidad están depositados sus sermones.
En el capítulo III, el más exhaustivo, se lleva a cabo una síntesis de cada uno de los Sermones; se clasifican de acuerdo con la temática, el público al que iban dirigidos, los objetivos mas directamente buscados, etc.
El análisis de las fuentes y su ordenación constituye el cuarto capítulo, en el que se especifican los factores cuantitativos –recuento de fuentes- y cualitativos en su aplicación. Se utiliza la metodología de análisis de datos, con elaboración de gráficos que llevan a un mayor conocimiento del fondo y la forma de la doctrina explicada.
Las conclusiones ponen de manifiesto que la predicación era, por parte de la Iglesia, un modo de concebir la educación no formal, para instruir al pueblo acerca de las verdades de la fe, con un profundo contenido doctrinal y pastoral, que se expresaba de modo pedagógico e intencional; es, por tanto, un instrumento de educación religiosa, acerca de la Sagrada Escrituras, las virtudes cristianas, los vicios que se deban corregir, etc.
Esta pedagogía toma en consideración y refleja las realidades sociales, se adapta a las necesidades del momento, para responder desde la óptica cristiana.
Tienen el cuenta el tipo de oyente: autoridades, sacerdotes seculares o religiosos, pueblo llano; con cada uno de ellos se emplea un lenguaje distinto y se da especial relevancia a la consecución de alguna virtud o a la erradicación de algún vicio.
Se presentan los objetivos finales, muchas veces expuestos con lenguaje sustancioso, crudo y fuerte, que inculca valores éticos y morales y condenan actitudes no cristianas.
Definitivamente se puede afirmar que los Sermonarios son una fuente muy valiosa para el conocimiento de la Historia de las Mentalidades, y también para la Historia de la pedagogía religiosa en el siglo XVIII.
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