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TESIS DOCTORALES
Tesis doctorales defendidas en el curso 2006-07
 
 
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González Gullón, José Luis, El clero en Madrid durante la segunda República
 
Historia
 

Durante la Segunda República española (1931-1936), residieron en  Madrid 1.100 sacerdotes seculares y 600 religiosos. Los tres grandes  campos que definen al clero son:

A) Su influencia social. Está fuera de toda duda que el clero era un actor social de primer orden. La jerarquía contaba con él como un  motor de propagación del Evangelio, y también como un instrumento de  dirección de obras católicas. La labor pastoral ordinaria resulta  trascendental para entender cómo consiguió la Iglesia española que las ideas cristianas estuviesen presentes en la vida pública. Y la  categoría del clero como dirigente de obras católicas se manifestó  también en múltiples campos, entre los que destacan el mundo  intelectual, con las obras de la Compañía de Jesús, y el mundo  sindical, que en los años de la República había fracasado. El estudio  de la influencia social del clero pone así sobre el tapete el clericalismo. Muchos católicos españoles pensaban que la jerarquía, y  los sacerdotes que la secundaban, eran quienes debían organizar la  acción de los bautizados en la sociedad. Incluso el gran relanzamiento  de la Acción Católica bajo el pontificado de Pío XI que trataba de  formar al laico para que actuase en la vida social, ponía de nuevo al  clérigo en puestos directivos y formativos.

B) El segundo campo que define al clero es su pensamiento político. La  mayoría del clero tenía un pensamiento opuesto al liberalismo, un  tradicionalismo cultural, que fijaba opciones políticas unívocas y  excluyentes frente a otras posibilidades políticas y culturales  también legítimas. Muchos clérigos habían aceptado desde su juventud  este punto de vista cultural que les permitía mantener una relación  fija, establecida, con el liberalismo. Otros clérigos evolucionaron  hacia posturas tradicionalistas como resultado de la política  anticlerical desatada a partir de 1931. Pero, a pesar de mantener su  tradicionalismo cultural, el clero no rechazó públicamente la  Constitución, los gobiernos de Azaña, o incluso la misma idea de  República.

C) El tercer gran aspecto que define al clero de estos años es su  cohesión interna. El clero poseía una fuerte identidad en una Europa  en crisis que trataba de encontrar referentes claros, ya fuese en los  sistemas democráticos, ya en los totalitarismos. Ante un mundo moderno  que suspiraba por nuevos idealismos, el clero se presentaba  consolidado en su tradición cultural. El mundo clerical estaba  perfectamente estructurado, con funciones y relaciones jerárquicas  bien definidas. Un sacerdote no tenía ninguna confusión sobre su  identidad: la ausencia de presbíteros que abjuraran su fe para salvar  la vida después del 18 de julio de 1936, evidencia esta afirmación.  Tampoco dudaban sobre cuáles eran en grandes líneas los modos de  penetración y de actuación en el tejido social. Por ejemplo, incluso  en los momentos de más dificultades externas, el clero acudió a los  sacramentos como primer elemento evangelizador en la sociedad.

  Director: Dr. Jaume Aurell

Fecha de defensa: 4 de junio de 2007
Facultad de Filosofía y Letras. E. Central. Universidad de Navarra. 31080 Pamplona. Tel: 948 425616; Fax: 948 425619. info