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El CIEC presenta el primer libro de una colección dedicada a los medios
El texto, de Alfonso Sánchez-Tabernero, analiza los contenidos en relación con la calidad, rentabilidad y la competencia
fcom,
22 de abril de 2008
El Centro Internacional de las Empresas de Comunicación (CIEC) presentó ayer el primer libro de la colección especializada dedicada a los medios. El autor de esta primera obra, Los contenidos de los medios de comunicación. Calidad, rentabilidad y competencia, es el profesor de fcom Alfonso Sánchez-Tabernero, quien argumenta que es posible incrementar la calidad de la oferta sin que esa decisión estratégica se oponga a la lógica del mercado y al interés de las compañías.
En su investigación, Sánchez-Tabernero parte de tres hipótesis. La primera: en las últimas dos décadas, el contenido de los medios se ha empobrecido, particularmente en el sector audiovisual. Segunda, las demandas del público no constituyen la causa principal de esa tendencia. Y la tercera: la vulgarización de los contenidos supone una apuesta empresarial de alto riesgo.
El análisis de más de treinta casos de compañías propietarias de medios impresos, audiovisuales e interactivos pone de manifiesto que el incremento de la competencia exige una mayor apuesta por la calidad, que constituye la principal barrera para proteger el propio territorio y evitar la entrada de nuevos competidores.
Sánchez-Tabernero considera que la calidad de los contenidos debe responder a tres perspectivas: subjetiva, que implica la adecuación a las demandas del público; objetiva, que requiere cumplir unos estándares profesionales referidos a cuestiones éticas, técnicas y estéticas; y de personalidad, que permite construir marcas coherentes y diferenciadas, reconocibles en el mercado, y vinculadas a valores atractivos para el público.
El estudio de diversas compañías y mercados de la comunicación revela que, en último término, la calidad de los contenidos depende de varios factores: la capacidad de los directivos de las empresas para proteger el futuro de sus organizaciones, lo que implica que renuncian a obtener los máximos beneficios a corto plazo; el acierto de los reguladores para favorecer un elevado nivel de competencia y proteger los derechos de las minorías; la existencia de medios públicos que cumplan la función que legitima su financiación a través de impuestos; el talento de los periodistas, guionistas y productores para hacer atractivos los contenidos que son relevantes y dignifican a las personas; y el gusto del público para distinguir lo profundo de lo frívolo, lo equilibrado de lo sectario y lo sublime de lo vulgar.
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