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“La comunicación es
necesaria para una Justicia transparente y
cercana”
Maite Cunchillos, directora de
comunicación de la Audiencia Nacional, mantuvo
un encuentro con los alumnos del MCPC
inés
royo, 24 de noviembre de 2007
Los alumnos del Máster
de Comunicación Política y Corporativa de
la Universidad de Navarra contaron el viernes
con Maite Cunchillos, directora de comunicación
de la Audiencia Nacional, que explicó cómo
se organiza la comunicación en una institución “con
una repercusión mediática enorme y diaria”.
La justicia, como parte fundamental de la sociedad,
necesita transparencia, que los ciudadanos confíen
en ella y que los jueces hablen y sean escuchados,
y para ello se necesita un gabinete que facilite la
comunicación con el público. Cunchillos
resumió las funciones del gabinete de comunicación:
facilitar información, dando a conocer todo
lo que ocurre en la institución con un enfoque
correcto y comprensible; ser riguroso y estar atento
a las necesidades de los medios; “evitar que
te critiquen, o que no lo hagan tanto, y dejar de lado
la intención de manipular, nunca mentir”,
concretó.
Siempre ligada al mundo del periodismo
judicial, tras más de 11 años informando desde los juzgados
de Madrid en Antena 3 Radio y cadena COPE, Maite Cunchillos
inauguró en marzo de 2004 el gabinete de comunicación
de la Audiencia Nacional y ocupó el cargo de portavoz
y directora. “Antes no había nadie encargado
de las relaciones con los medios, pero ahora el lema
es la transparencia. Hay jueces reacios, que tienen miedo
a la apertura, pero un juez no puede esconderse e intentamos
cambiar su mentalidad, que vean al periodista como alguien
necesario, no un enemigo”, comentaba. Para conseguir
una relación basada en la confianza, desde el
gabinete se intenta aconsejar a los jueces: “Les
advertimos de las posibles repercusiones, les abrimos
los ojos ante lo que puede ser polémico, sensible,
gestionamos entrevistas, artículos de opinión… Todo
sin perder de vista que lo que realizamos es una servicio
público para que la opinión pública
esté enterada de los hechos de interés
social”.
Esta actitud de apertura de la
justicia tiene, según
Cunchillos, sus ventajas y sus inconvenientes. Por un
lado, la actuación judicial es visible para todos,
signo de modernidad, y la crítica pública,
en cierta medida, puede beneficiar la autocrítica,
pero por otro lado, en ocasiones, la anécdota
se eleva a categoría de noticia. Además,
es difícil que el periodista sea totalmente ecuánime. “Es
complicado no creerte inconscientemente una versión
de lo que se está juzgando, hay que luchar por
no dar paso a lo superficial sobre lo sustancial”,
puntualizó haciendo referencia a su experiencia
como periodista judicial.
Maite Cunchillos, partidaria
de que no haya jueces estrella, sino casos estrella,
comentó con los alumnos el
caso de mayor trascendencia para la justicia en los últimos
años: el juicio del 11-M. “Ha sido un trabajo
muy duro pero es lo más bonito que he hecho y
haré en
mi vida, seguro. Ver 450 periodistas trabajando, explicarles
qué pueden hacer, organizarles el espacio, preparar
las retransmisiones, solucionar los problemas que surgían,
confirmar datos… Ha sido un caso enorme en el
que el trabajo anterior al juicio es lo que verdaderamente
importaba”, explicaba Conchillos. “Durante
meses me he levantado a leer los diarios con miedo de
encontrarme una filtración, un rumor sobre la
sentencia. Pero afortunadamente todo ha salido perfectamente
bajo el lema que nos propusimos: transparencia toda,
espectáculo
cero”. Un trabajo que le ha valido a Maite
Cunchillos la medalla al Mérito Policial que
otorga la Dirección
General de la Policía. |