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“El patrocinio es
idóneo para transmitir el cambio
de una empresa”
Miguel Robledo, director de comunicación
de Mutua Madrileña, mantuvo un encuentro con los
alumnos del MCPC
inés
royo, 21 de noviembre de 2007
Desde 2005 Mutua
Madrileña ha quedado asociada a la Fórmula
1, y más concretamente a Fernando Alonso. Tan
solo un año después, esta mutua de Madrid
se situaba en el quinto lugar del ranking de las marcas
de patrocinio deportivo más notorias. Una estrategia
que llevó a una marca local a un deporte de
seguimiento mundial y que transformó la forma
de comunicación de una organización que,
en menos de cinco años, ha incrementado de 300
a 1.700 el número de empleados. “La fórmula
1 nos ha convertido en una empresa visible, reconocida
y más grande, pero también nos ha cambiado
la forma de ver las cosas, el futuro. Nos ha hecho
ver qué queremos, la innovación y la
modernidad”, explicó Miguel Robledo, director
de comunicación de la compañía
desde marzo de 2005, en su sesión con los alumnos
del Máster
de Comunicación Política y Corporativa de
la Universidad de Navarra.
“En Mutua Madrileña no existía tradición
de un departamento de comunicación. El sector
de las aseguradoras era como el de la banca hace 20 años,
cerrado y con escasos protagonistas, pero poco a poco
se están transformando en empresas transparentes
y modernas. Nuestro patrocinio en la Fórmula 1
causó un gran impacto en el sector, fue una apertura
al cambio”, explicó Robledo. Cuando fue
aprobada la operación, “parecía que
lo único que importaba era donde estaba situado
el logotipo en el coche de Alonso, pero lo verdaderamente
importante es la gestión que se haga del patrocinio,
no la situación de la pegatina”, añadió el
dircom de la Mutua Madrileña. Por eso, considera
un acierto asociar los valores de la Fórmula 1 –como
el éxito, el trabajo en equipo, el esfuerzo o
la innovación– a Mutua Madrileña.
Robledo
contaba con el conocimiento y experiencia suficiente
para lograr esta operación tras su paso por COPE
y ABC, periódico donde trabajó como corresponsal
en Centroamérica, por RTVE como director de Comunicación
y por el Consejo Superior de Cámaras de Comercio.
Sin embargo, su mayor experiencia viene del campo de
la comunicación política, donde ha trabajado
como especialista de formación de portavoces y
estratega en más de diez países en diferentes
campañas y como impulsor del Departamento de Telegenia
del PP.
Un buen comunicador debe saber
dónde está,
de dónde viene y adónde va, según
definió Robledo, para llegar a convertirse en parte
importante de la empresa: “De no existir un departamento
de comunicación hemos pasado a ser un elemento estratégico
de la compañía. El público percibe
que ha habido un cambio, aunque no sepa explicar muy bien”,
indicó. En dos años, los trabajadores del
departamento de comunicación han pasado a ser los
encargados de predecir el futuro en cuanto a proyección
de imagen, tanto interna como externa, y siempre con la
necesidad de justificar el gasto “tan importante” en
patrocinio. |