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LOS ANTIGUOS ALUMNOS
RODRIGO SOPEÑA Y LUIS PIEDRAHITA
PRESENTAN EN PAMPLONA SU
ÓPERA PRIMA
Fermat tiene truco
Los alumnos de fcom asistieron
en primicia al desenlace de una película de misterio
construida en torno a enigmas matemáticos
luis
melgar,
8 de noviembre de 2007
El último teorema de Fermat
tardó casi
300 años en resolverse. El matemático francés
lo planteó a mediados del siglo XVII y no fue
hasta 1995 cuando otro genio algebraico, el británico
Andrew Wiles, halló la solución. La ecuación
de ‘La habitación de Fermat’ se resuelve
en menos tiempo: 90 minutos. Esta es la duración
de la película en la que Rodrigo Sopeña
y Luis Piedrahita, antiguos alumnos de fcom, cuentan
la historia de cuatro matemáticos que se enfrentan
a una habitación menguante. Hoy, los dos guionistas
y productores se encontraron con los alumnos de la facultad.
Antes del coloquio, la proyección de la película,
quienes la han visto ya conocen el secreto de Fermat.
El
proyecto liderado por Sopeña y Piedrahita
surgió como una película sencilla, en la
que “pedir favores y deberlos de por vida” era
una máxima necesaria. La idea tampoco parecía
complicada de elaborar: cinco personajes y una habitación.
La escasez de elementos obligó a los dos guionistas
a realizar un esfuerzo para que el papel de los actores
fuera decisivo y para que la habitación fuese
un protagonista más de la trama. Lo que comenzó como
una aventura “muy de banda”, que se iba a
grabar en el plató de fcom, con la participación
de alumnos, se convirtió en una película
profesional, aunque sus creadores aseguran que mantiene
ese “espíritu distinto” con el que
creció.
Sopeña y Piedrahita, quien durante la rueda de
prensa practicó su juego de manos para magos con
un tapón de agua, mostraron su satisfacción
con los actores. Luis Piedrahita recordó como
Lluis Homar durante la grabación sometió “a
una cantidad extrema de preguntas al guión”,
mientras que su compañero Alejo Saura utilizaba
cinco colores para distinguir los distintos ‘niveles’ de
su personaje. Pero quizás, lo más llamativo
fue observar a los intérpretes en situaciones “muy
tensas”, las que provocaba una habitación
menguante en la que estaban cuatro actores y un equipo
de 16 personas grabando.
En cuanto al elemento matemático, Rodrigo Sopeña
aclaró que los científicos combinan la
frialdad con una gran pasión y el deseo de perdurar
y alcanzar la inmortalidad. Les pareció por tanto
muy interesante plantear la humillación que supone
para uno de estos científicos no poder resolver
un enigma.
Ambos son de “letras puras”, ¿cómo
descubrieron al matemático que cedió su
nombre para el largometraje? Cayó en sus manos
una obra titulada: ‘El último teorema de
Fermat’. A partir de ahí comenzaron las
charlas, muchas según cuentan ellos mismo. Un
día decidieron encerrarse durante un mes a escribir,
del que surgió el primer borrador, y prácticamente
definitivo porque no hubo muchas reescrituras.
Los ejercicios
matemáticos plantean otra ventaja
argumental: involucra al espectador, que intenta resolver
los enigmas que le plantean. De hecho, ambos cineastas
pusieron el máximo cuidado en no convertir la
película en algo excesivamente críptico.
A
Rodrigo Sopeña y Luis Piedrahita ya les han propuesto
realizar otra película en los próximos dos
años. Ellos, de momento, se lo toman con calma y
prefieren pensar en el estreno de la película y
su explotación internacional: Japón, Corea
del Sur, Reino Unido, Turquía y Holanda, son algunos
de los países donde también conocerán
el secreto de Fermat.
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