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“Mis amigos directores de Hollywood envidian nuestra libertad y diversidad”
El cineasta Krzysztof Zanussi denunció durante la entrega del Premio Luka Brajnovic "la descomposición" de la cultura europea
fcom,
7 de marzo de 2007
“Muchos de mis amigos directores en Hollywood, como Martin Scorsese, hablan del cine europeo con una fascinación sorprendente. Ellos, que tienen tanto éxito y dinero, envidian nuestra libertad y diversidad”. Así lo aseguró el director y productor de cine polaco Krzysztof Zanussi, quien recibió hoy el X Premio Luka Brajnovic de la Universidad de Navarra. La entrega del galardón, otorgado por la Facultad de Comunicación, tuvo lugar en el Aula Magna del Edificio Central.
En esa línea, Zanussi añadió que Europa “puede inventar cosas que no resultan posibles en el cine estadounidense. Por ejemplo, el original lenguaje de Almodóvar es impensable en EE. UU. Nuestros directores pueden trabajar allí conservando sólo una cierta originalidad, porque limita mucho. Eso sí, como contrapartida ofrece unos presupuestos enormes”.
Con todo, expresó que la palabra comercialismo no encierra un contenido negativo para él: “Los artistas siempre han recibido dinero por su trabajo. Antiguamente, la pequeña elite podía pagarles bien. El artista modesto se dirigía al populacho, pobre como él; quien lo hacía a la corte era rico. Hoy funciona al revés”. Aparte, el cine cuenta en su opinión con la dificultad añadida de ser un arte caro y de que “no hay grandes espónsores que apoyen al más comprometido y ambicioso”.
La “desintegración” de la cultura europea
Respecto a los filmes europeos actuales, expresó que muestran “la descomposición de nuestra cultura y de nuestra civilización. La crítica supone a veces una purificación, pero también puede convertirse en un acto de autodestrucción”. Así, apuntó que esta desintegración tiene su origen en el siglo pasado con la extensión de las “ideologías criminales” del nacionalsocialismo y el internacionalsocialismo. “Espero que tengamos reservas de creatividad para superarla -apuntó-, y para eso la autocrítica es necesaria, pero no suficiente”.
Según el productor polaco no se puede hablar de crisis de ideas en la industria cinematográfica, aunque sí se refirió a “un canibalismo permanente, y no sólo por parte de Hollywood. Un ejemplo es Bollywood, en la India. Como allí sólo el 10% de la población habla inglés, hacen versiones de películas americanas con actores locales, que bailan y cantan. Quizá este ejemplo se pueda trasladar a China en diez años”.
Por último, contextualizó su trabajo en el ambiente de su país de origen: “En el siglo pasado, Polonia vivió sin soberanía nacional, bajo la influencia de los estados de alrededor. Para sobrevivir, la cultura tenía una importancia vital, tanta como el ejército en otros lugares. Aún desempeña para nosotros un papel muy importante; no es un postre, sino un plato esencial. La sociedad rica pero sin cultura está degradada”.
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Efren Cuevas ejerció de padrino del director. Foto: Castells |
Embajadores, profesores y alumnos
Krzysztof Zanussi hizo estas declaraciones con motivo del X Premio Luka Brajnovic, que recibió en el Aula Magna. Al acto asistieron el delegado del Gobierno en Navarra, Vicente Ripa, el embajador de Croacia, la embajadora de Polonia y el cónsul de Polonia en Pamplona, así como estudiantes y profesores de fcom. El profesor Efrén Cuevas pronunció una semblanza para presentar al homenajeado. Tras su intervención, la decana María Teresa Laporte destacó la “brillante” carrera profesional de Zanussi, en la que la ficción ha contribuido al conocimiento de la persona.
Durante sus más de cuarenta años de trabajo, la obra de Zanussi ha recibido un gran número de galardones en los más prestigiosos festivales internacionales. Entre ellos destacan un León de Oro en Venecia (1984), el premio al Mejor Director en el Festival de Cannes (1980) y el Premio Especial del Jurado de Venecia (1982). Además, sus producciones han sido reconocidas en certámenes cinematográficos como Montreal, Berlín y Moscú.
Nacido en Varsovia en 1939, Zanussi comenzó su carrera en los años 50, en el Club de Cine Amateur de la Universidad de Varsovia. En 1966 dirigió su ópera prima, 'La muerte de un provinciano', que obtuvo el León de Plata en el Festival Internacional de Cine de Venecia. Desde entonces, inició una labor creadora como productor, guionista o director que se refleja en casi cincuenta títulos.
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