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"Los Premios Príncipe de Asturias intentan difundir valores a la sociedad"
Hernández-Lahoz, coordinador de la Fundación Príncipe de Asturias, diseccionó la comunicación de los premios en el MCPC
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Carlos Hernández-Lahoz |
fcom,
9 de enero de 2007
En una charla-coloquio mantenida con Carlos Hernández-Lahoz (Per 96), los alumnos del Máster en Comunicación Política y Corporativa han tenido ocasión de conocer más a fondo la trastienda de la comunicación de la Fundación Príncipe de Asturias. Su coordinador general explicó cómo “se generan dos grandes momentos de comunicación al año: primero en torno al fallo de los distintos jurados en primavera, y más tarde el gran evento público con los galardonados a finales de octubre en el teatro Campoamor de Oviedo”. Resaltó además la especial intensidad de la agenda de octubre de cada galardonado, al que se intenta sacar el mayor fruto informativo desde la bienvenida en el aeropuerto a la recepción del premio pasando por las ruedas de prensa y la realización de actos sociales paralelos. “Casi nada se deja a la improvisación. Detrás de todo lo que aparece en los medios hay una labor de comunicación importante”, dijo.
A lo largo de más de 25 años se han concedido premios a muy variadas personas e instituciones. Según Carlos Hernández, lo que tienen en común los galardonados y constituye un signo de identidad de los premios es que “intentan transmitir valores a la sociedad desde muy diversos ámbitos de actividad: la cultura, la ciencia, el deporte, la política, la cooperación, etc. Es algo que forma parte de la filosofía de los premios y que los distintos jurados comparten y tienen en cuenta a la hora de emitir sus fallos anuales”.
Impacto social y reconocimiento internacional
El objetivo final es lograr un reconocimiento social y un posicionamiento de prestigio internacional de los premios. “A diferencia de otros premios, existe un gran apoyo social que se nota en las calles de Oviedo el día de la ceremonia, lo que proporciona un calor humano que a muchos de los galardonados les sorprende gratamente”, valoró Hernández-Lahoz, y les hace pensar que tienen un valor añadido. Por eso les resulta más fácil seguir vinculados a los premios a través de las actividades culturales que con ellos se organizan a lo largo del año y que son ocasión para que vuelvan.
También se organizan actividades paralelas como una carrera solidaria con niños por las calles de Oviedo con Hicham El Gerrouj, el atleta marroquí premiado en 2004. “Con ello, tratamos de acercar la obra y la vida de todos nuestros galardonados a la sociedad”. Comentó asimismo el caso de Woody Allen y Arthur Miller quienes, siendo ambos neoyorquinos, los premios fueron la ocasión de su primer encuentro personal. Más recientemente, la selección española de baloncesto fue premiada no sólo por su exitoso campeonato del mundo sino también “por el espíritu de equipo que demostró dentro y fuera de la cancha”.
A preguntas de los asistentes, Carlos Hernández incidió en que las acciones de difusión, promoción y conocimiento de los premios están alcanzando progresivamente una notoriedad cada vez más internacional y generando una mayor atención por parte de los medios de comunicación de importantes países de todo el mundo.
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