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El director polaco
Krzysztof Zanussi, premiado con el Brajnovic 2006
El galardonado
es un hombre comprometido que se plantea cuestiones
profundas a través de un cine reflexivo
y personal
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Krzysztof
Zanussi. |
luis
melgar,
30 de enero de 2007
Krzysztof Zanussi, galardonado con el Premio
Brajnovic 2006, es un físico
y filósofo metido
a director de cine. Un hombre comprometido que durante
su longeva carrera se ha planteado trascendentales
cuestiones que se expresan a través de un cine
reflexivo y personal, trufado de premios y reconocido
internacionalmente a partir de los años ochenta.
Este
director polaco, que el día 7 de marzo
recogerá el premio que le otorga Fcom, aúna
una labor creativa desmesurada -no sólo ha sido
productor, guionista y director de cine, también
de teatro y ópera- con una profunda preocupación
por trasmitir unos valores a contracorriente mediante
su obra, enfrentada a los principios que rigen la cultura
oficial.
Zanussi, que nació en Varsovia meses antes
de la invasión alemana de 1939, comenzó su
labor cinematográfica durante los años
cincuenta, en el Club de Cine Amateur de la Universidad
de Varsovia, aunque no es hasta 1966 cuando dirige
su opera prima, el proyecto fin de carrera ‘La
muerte de un provinciano’, que obtuvo el León
de plata en el Festival Internacional de Cine de Venecia.
A
partir de esta primera película, el cineasta
polaco, que ha desarrollado su carrera en Polonia y
en el extranjero, inicia una labor creadora que le
ha llevado a participar en cerca de cincuenta títulos.
Zanussi no ha despreciado durante sus cuarenta años
de trabajo ningún formato y ha plasmado sus
ideas en la gran pantalla y la televisión, bien
bajo el apelativo de ficción o de documental.
Un
mundo fílmico propio
Las películas del premio Brajnovic 2006 cuentan
con un marchamo común: una clara preocupación,
siempre presente, por las cuestiones sociales y la
relación entre el pensamiento y el hombre. Respecto
a la narrativa de este creador, se destaca el uso ascético
de las cámaras, la preferencia de las ideas
frente a la pasión y la presencia de personajes
con interés por las cuestiones filosóficas,
así como el uso de recurrentes elementos simbólicos
como el sol y el alpinismo.
Su clara defensa de los
valores del catolicismo ha sido otra de las señas de identidad del cineasta,
situado dentro del movimiento de ‘la tercera
generación’ del cine polaco. Durante el
régimen comunista fundó el movimiento ‘El
cine de la inquietud moral’, junto a realizadores
como Wadja y Zebrowsk. Zanussi reconocía en
una entrevista que su vinculación a la Iglesia
Católica le ha dificultado su trabajo, aunque
nunca ha querido hablar de una persecución de
su obra.
Este mundo personal e innovador
ha sido reconocido con multitud de premios internacionales.
Entre la larga lista de galardones destacan los obtenidos
en festivales como Venecia, Cannes y Berlín, además
de destacados certámenes cinematográficos
como Montreal y Moscú.
Krzysztof Zanussi, amante
de la obra de Dreyer y Bergman y discípulo de Munk, ha ocupado el puesto de
vicepresidente de la Asociación de Cineastas
Polacos, durante 1974 y 1981, y ha presidido la FERA
(Federación Europea de Realizadores Audiovisuales).
Desde 1979 dirige TOR Film Studio, productora de grandes
títulos, entre las que destaca la trilogía ‘Tres
colores: Azul. Blanco. Rojo’, de su amigo Krzysztof
Kieslowsky.
Durante los últimos años, a su dedicación
al cine ha sumado su labor como profesor, desde 1992,
de la Universidad de Silesia (Katowice), articulista
en el semanal polaco ‘Polityka’ y su pertenencia
a la Comisión Pontificia de la Cultura en el Vaticano.
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