luis
melgar, 6 de enero de 2007
—El
ser reconocido como una de las personas más
influyentes del mundo de internet, ¿es un respaldo
a la labor de un académico?
—La verdad, no tengo ni
idea. Por una parte enorgullece y, por otra, sorprende.
Enorgullece porque recibes el respaldo del mundo profesional
y sorprende porque la labor de un profesor de universidad
no suele tener eco en ese mundo. Esta mención
me satisface. Además, soy de los pocos que han
sido seleccionados sin trabajar en Madrid. Saber que
el método de selección se realiza a través
de sugerencias de personas del mundo profesional se
convierte en un motivo de orgullo.
—Como investigador, ¿está su
trabajo ligado al día a día de la profesión?
—Tal y como entiendo el
mundo universitario, éste no es una torre de
marfil. Mi obligación es estar siempre en contacto
con lo que investigo. Lo que deseo encontrar es una
solidez académica sin que ello suponga dar la
espalda al mundo profesional. Para conseguirlo, hay
que participar en foros, blogs, congresos..., e investigar,
claro.
—¿Cómo es
la relación
con el mundo profesional?
—Es una de las cosas buenas
de este terreno. En general, quienes se dedican a los
medios on-line son personas muy jóvenes que,
en muchos casos, han pasado por esta Facultad. La sintonía
entre los profesionales que crean tendencias y los profesores
es estupenda.
—¿Echa en falta
a alguien en esa lista de 25 personas influyentes?
—Sí, a muchos. 25
es una cifra muy aleatoria. Dentro de ese conjunto de
nombres creo que los más interesantes son los
que responden al perfil de los 'viejos roqueros': aquellos
que han empezado desde la base. Estos, seguramente,
seguirán apareciendo en el futuro en este ranking.
Desinterés
por marcar tendencias
—¿Qué tal
le sienta que en su perfil le hayan descrito como un
gurú?
—En internet, visionario
y gurú son términos que venden mucho.
A mí no me gusta esta etiqueta, porque los gurús
suelen ser personas que hablan más del futuro
que del presente y del pasado. Y eso no va conmigo.
No soy una persona que marca tendencias, ni me interesa,
ni tengo el poder para ello.
—El diario El Mundo destaca
su trabajo sobre la convergencia digital en los medios, ¿va
bien encaminado el rotativo hacia este proceso?
—Hay que tener en cuenta
que Unedisa [grupo editorial al que pertenece El Mundo],
frente a otros grupos de comunicación, es poco
multimedia: no está muy diversificado. Su eje
vertebrador es el periódico, que ha crecido mucho,
al igual que la página web. Ambos mantienen una
relación básica. La versión en
papel cuenta con una idiosincrasia muy definida, con
muchas columnas y textos de opinión. La web sigue
un modelo más informativo, en el que se cuidan
mucho los recursos multimedia y que tecnológicamente
es muy avanzada. Su nuevo director, Fernando Baeta,
ha intensificado la relación con el diario, con
el objetivo de fortalecer la sintonía editorial.
Sí, sí existe convergencia.
—Usted considera que,
de momento, el ciberperiodismo mantiene un marchamo
de periodismo 'de segunda'. ¿ Cómo tratan
los medios tradicionales a sus diarios on-line?
—Durante los últimos
años los medios se limitaban a reproducir los
contenidos de la edición en papel; ahora incorporan
la información de última hora, pero de
agencias. El siguiente paso es publicar informaciones
propias. Curiosamente, este proceso lo han iniciado
los medios líderes: El Mundo y El País.
Al final, las redacciones digitales harán periodismo
con todas las de la ley, es la manera de diferenciarse.
—La juventud pertenece
a la generación de internet. ¿Encuentra
entre los alumnos vocaciones periodísticas con
interés por las nuevas tecnologías?
—Muy pocas. Los estudiantes
aún guardan una idea muy romántica del
periodismo, lo que no está mal; pero también
es necesario contar con cierta capacidad de observación
para analizar el mercado laboral. Internet es un ámbito
en el que los medios están creciendo. En el futuro,
a la hora a buscar un nicho de mercado para el periodismo,
hay que mirar hacia el mundo digital.
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