 |
| Los
alumnos se han encargado de todo el proceso radiofónico. |
Todo bajo control
Un total de128
alumnos de fcom triunfan en una jornada
en la que se han encargado de realizar y emitir 16 horas
de pura radio
aitor atozqui, 19 de mayo
de 2006
Facultad de Comunicación,
8 de la mañana.
En cuestión de segundos, el solitario pasillo
frente a los estudios de grabación se convierte
en un hervidero de gente. Uno de los grupos está a
punto de emitir, son los primeros de los 128 alumnos
que a lo largo del día se dedicarán a hacer
realidad lo que se les ha enseñado sobre la radio.
| |
|
 |
|
| Los alumnos mandan. Los
profesores, de invitados (excepto los de Radio, claro,
que terminaron tan agotados como sus pupilos...). |
|
| |
|
Es el Día
de la 98.3, donde
se une la última
práctica de Programación Radiofónica
con la emisión desde el vestíbulo de
tres programas propios de Radio Universidad de Navarra.
El resultado final es la programación
completa de un día de una emisora local. Dieciséis
horas de programación
cultural con carácter divulgativo.
Al cansancio
por haber estado trabajando desde las 5 de la mañana
se une la tensión de última hora: las
risitas nerviosas, los productores de cada programa corriendo
por los pasillos, los papeles esparcidos por doquier
y, en los bancos, las locutoras que repasan sus textos
esforzándose
para que sus voces parezcan seguras.
Es la prueba definitiva
para demostrar que están
a la altura de lo que se espera de ellos, que según
Miguel
García San Emeterio, director de la 98.3 es: “Que
hagan las cosas bien, como deben ser hechas, con profesionalidad”.
No
importa si el programa es de información,
cultura, deporte, música, cine… el
objetivo es el mismo: manejar bien el lenguaje, hacer
preguntas inteligentes, documentarse bien, hablar con
propiedad, contribuir a la función de la 98.3
que tal y como define Miguel García San Emeterio es “tratar
de explicar con rigor y desde un punto de vista universitario,
con profundidad, las cuestiones que ocurren en el día
a día”.
Y
así a lo largo de la jornada. Las últimas órdenes
nerviosas de los que van a entrar, mezclándose con
las felicitaciones de alivio de los que van a celebrarlo
a la cafetería. Después, tan sólo
silencio, hasta el próximo grupo. La radio es tiempo
y exprimirlo al máximo es lo que marca la diferencia.
|