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III
SEMINARIO FCOM PROFESIONALES |
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| El
encuentro, en el IESE de Madrid, se celebró entre
el viernes y el sábado. |
Un triunfo planificado
Más de un
centenar de antiguos alumnos fcom asistieron en Madrid
al seminario ‘Planificar
para ganar. Nuevas estrategias en la comunicación
institucional y corporativa’
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| FCom
se convirtió, un año más,
en un referente para los profesionales de la comunicación.
Más de un centenar de antiguos alumnos de
fcom tomaron el auditorio
del IESE para compartir sus inquietudes sobre un
sector en continuo cambio y que requiere estar
al día de las novedades. Alumnos de distintas ‘añadas’,
entre ellos Alfredo Urdaci, recordaron los
días
en las aulas al reencontrarse con antiguos compañeros
de pupitre y profesores.
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La
decana, María Teresa La Porte, dio a conocer
al recién creado departamento
de FCom, encargado de organizar los quinquenios.
También
anunció
que, el próximo año, este encuentro
podría tener una segunda
fecha. No sólo Madrid acogerá a lo
más destacados trabajadores del mundo de
la comunicación, el otro gran eje de la
información española, Barcelona podría
ser el lugar elegido para ubicar un segundo FCom
anual. |
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luis melgar, 14 de mayo de
2006
Comunicar es un ejercicio
de alto riesgo. El factor improvisación es un
comodín escondido en
el bolsillo que, en ocasiones, hay que dejar caer sobre
el tapete sin miramientos. Pero, aunque el azar y el
talento en comunicación puedan salvar a una institución
o compañía de graves perjuicios, en realidad,
la clave del éxito no radica en los golpes de
fortuna, sino en la concepción estratégica
de la comunicación.
Una visión global de
la labor informativa en la que los públicos se
diversifican y las acciones rompen la barrera de la nota
de prensa y el boletín interno, para buscar nuevos
canales a través de los que difundir la información.
El III Seminario FCom Profesionales, con el título ‘Planificar
para ganar. Nuevas estrategias en la comunicación
institucional y corporativa’, celebrado en el IESE
de Madrid durante este fin de semana, afrontó la
necesidad de aplicar los planes estratégicos en
el sector. Nuevos riesgos y nuevos retos, que requieren
nuevas soluciones.
La experiencia Deloitte
“El dircom no debe ser un
mero jefe de prensa”.
Bajo esta premisa, Gregorio Panadero, director de comunicación
de Deloitte, descartó los preceptos clásicos
del director de comunicación y abogó por
la necesidad de convertirse en “chief reputation
officer”. Una nueva concepción del encargado
de comunicación de una compañía
que supone convertirse en “asesor” del
director general y dejar de concebir los medios de
comunicación
como receptores exclusivos de nuestros mensajes. Una
figura que debe apostar por el largo plazo, ya que
su objetivo es lograr “prestigio”, no impacto
en prensa, y prologarlo en el tiempo para convertirlo “en
reputación”.
Para esta misión, la
de crear prestigio, Panadero recomendó el uso
de “las 7 pes del buen
profesional”: la percepción, ‘performance’ (“lo
que llevamos dentro. El día a días”,
explicó el director de Deloitte), pasión,
prudencia, paciencia, perseverancia (“aguantar
hasta el final”) y prestigio, “resultado
del resto de virtudes”. A todo esto, durante una
ponencia repleta de símiles taurinos, sumó la
necesidad de “pertenecer a un grupo” y destacó la
labor de su “cuadrilla”, ya que, según
comentó, “no hay nada más horroroso
que alguien se crea la estrella de algo”.
Gregorio
Panadero, que se trasladó a Nueva York
durante su etapa de dircom mundial de la compañía,
recordó que cuando se trabaja para una empresa
con más de 120.000 empleados en 150 países, “lo
importante no es saber expresarte en otro idioma, sino
saber expresar tus ideas”.
Durante su intervención,
Panadero recordó la
crisis que sufrió Deloitte en Madrid el 12 de
febrero de 2005, cuando el edificio Windsor de Madrid,
sede de la compañía, se incendió.
Esta catástrofe puso a juego a la empresa, “nos
jugábamos la supervivencia”, aseveraba Gregorio
Panadero. Ante esta crisis, el departamento de comunicación
se enfrentó a dos retos: informar a los medios
de comunicación e informar a los empleados de
la compañía. Al final, los primeros sirvieron
para hacer llegar los mensajes a los segundos.
Jornada del sábado
El sábado,
a primera hora, Miguel López
Quesada, consejero delegado de Weber Shandwick España,
retomaba con su ponencia el tema de “Claves comunicativas
para gestionar una situación de crisis”.
López Quesada afirmaba que ante una crisis “ganar
es para nota. Salimos a empatar, a no perder” y,
recordó que en comunicación de crisis, “se
puede desaparecer”.
Para el consejero delegado
de Weber Shandwick, crisis es tal “en cuanto
que es imprevista. Todo se caracteriza por la palabra
urgencia”. López Quesada
distinguió varias fases en estos procesos de crisis:
la preliminar, la aguda, la crónica y la postraumática.
El
dircom enfrentó la postura de los directivos
de las compañías, que abogan por “callarse”,
ya que se enfrentan “a la responsabilidad de
dar la cara”, a la de los gestores de comunicación
de las empresas que consideran que la claves “es
contar”. En este caso, Miguel López Quesada
considera que sólo se debe comunicar “cuando
la dimensión de la crisis sea interesante para
los medios”, y siempre de forma “preactiva
y controlada, “pero sin contarlo todo” y
siempre, como primera medida, tras haber resuelto el
problema que ha originado la crisis.
Ante los ‘libros
de estilo’ que las empresas
de comunicación elaboran para afrontar las crisis,
López Quesada sentenciaba: “la realidad
es mucho más compleja que un manual”. Para
este antiguo alumno de la facultad, la clave en
la gestión de crisis es “la gestión
de las personas”. Las personas, portavoces, involucrados
en una situación de crisis deben actuar con flexibilidad
y no aferrarse a roles preasignados. “No hacen
falta coreografías, sino gente con ritmo, porque
la melodía puede cambiar”; explicaba Miguel
López Quesada durante su intervención.
La propuesta del director de Weber Shandwick es definir “planes
de contingencia para cuestiones específicas”.
Miguel
López Quesada describió los cuatro
perfiles que deben formar parte del comité de
crisis de una compañía: el técnico,
el comercial (aquel que piensa en el público “que
está fuera”, el corporativa y la dirección,
quien decide. También destacó cinco perfiles
psicológicos que deben participar durante la
resolución
de una crisis: el estratega, el resolutivo (encargado
de determinar los plazos y actuar), el creativo, el
pesimista y el táctico (quien organiza los detalles).
La visión de los medios
en un proceso de crisis cerró la ponencia de
López Quesada.
Defendió la necesidad de entenderlos para abordar
una crisis. Dos son los tipo de medios que se pueden
encontrar: fríos, aquellos que hacen pensar
(la prensa), y cálidos, los que hacen sentir
(radio y televisión). Estos últimos son
claves ante situaciones de crisis, especialmente la
televisión,
que López Quesada calificó de “crucial”.
Internet
se ha convertido en un nuevo medio que ha obligado
a los expertos en comunicación de crisis a permanecer
atentos a la información durante 24 horas, siete
dáis a la semana. Para López Quesada, este
medio es “inmanejable”, ya que “es
imposible saber quién y dónde se habla
de ti”. Pero, aunque “internet genera nuevas
crisis”, también se ha convertido en fuente
de nuevas “oportunidades”, gracias a “la
agilidad e inmediatez” de este medio, a su “efecto
comunidad” y a la “democratización
del derecho a informar”. Aunque no sólo
Internet es un nuevo instrumento de informativo. El director
de Weber Shandwick destacó la utilidad de “nuevas
herramientas” como los móviles o los webcasting.
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Ricardo Hernández. |
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Comunicación y marketing
¿Unidad
de acción entre los departamentos
de comunicación y marketing? Al igual que en
el sistema mayéutico, Ricardo
Hernández,
manager de Asuntos Corporativos y Gubernamentales para
Iberia de Kraft Foods, partió de una pregunta
para resolver uno de los principales enfrentamientos
del sector: la relación entre la comunicación
de producto y el marketing. El ideal: que estén “combinados”, pero “ en
la práctica existen roces”.
Hernández señaló que
las Relaciones Públicas “no están
logrando triunfar como industria”, como consecuencia
de que “los comunicadores no sabemos explicar
nuestra misión a las empresas”. Sin
embargo, la comunicación de gran consumo
es necesaria para otorgar “un contexto” que
se pierde con la publicidad convencional, que “limita
la comunicación con muchos públicos de
interés”. El director de comunicación
de Kraft Foods apostó durante su participación,
en la que presentó un caso práctico, por
la comunicación de 360º, “campañas
integradas” en las que se combina la publicidad ‘above
y below the line”.
Hernández presentó las
principales críticas
esgrimidas por los departamentos de marketing contra
los encargados de gestionar la comunicación
de una compañía: “los biefings
no son rigurosos, la comunicación frena la creatividad
y se viste de una ciencia rigurosa de la que carecen”.
Para los comunicadores, los departamentos de marketing “sólo
piensan de marca, tienen visión de túnel,
rotan demasiado, son ‘cortoplacistas’ y
no les interesa la responsabilidad corporativa.
El dircom
aprovechó un caso real de su compañía,
la campaña ‘El maravilloso mundo de Milka’,
para presentar un ejemplo de éxito en el que se
combina el marketing y la comunicación de gran
consumo. El proyecto, basado en la comunicación
de 360º, logró provocar “ruido interno”,
repercusión en medios, mejorar la relación
con los clientes y movilizar las ventas.
Pero para que
una campaña de este tipo funciones
es necesario que el proyecto tenga unas dimensiones que
justifiquen las acciones y contar con una buena historia,
verdadera y en la que se hace una promesa.
El 'clipping'
Jordi Ballera,
subdirector de Edelman Madrid y director de Investigación
de Edelman España, mostró las
nuevas utilidades que se le pueden otorgar a “lo
más humilde” del mundo de la comunicación:
el clipping. Éste puede llegar a convertirse
en “un propio periódico” adaptado
a los intereses del comunicador, que puede saber gracias
al clipping lo que opinan los demás sobre su
cliente, lo que opinan sobre la competencias o que
nuevos entorno han surgido que pueden competir con
nuestro producto. Este documento, debe convertirse
una herramienta propia. El problema surge cuando el
clipping quiere legitimar un trabajo y aplicar una “cienciología” a
una labor que “en el fondo es sentido común”.
Ballera
aseguró que los medios tienen que dejar
de ser una finalidad para convertirse en lo que se
son: herramientas. “¿A quién le
importa si salimos en los medios?”, se preguntaba
el dircom. Sin embargo los medios sí permiten “medir” lo
que la gente espera de las marcas: “¿Cuál
es el territorio de la marca?, ¿con quién
compite?, ¿quién ofrece lo mismo que
tú?”. Según Ballera, los medios
de comunicación “han
perdido el monopolio como canal” y señaló los
resultados de un estudio, en el que los europeos aseguraban
que los medios era la institución en la que menos
confiaban, después de la política.
Para
el dircom, el objetivo último de las relaciones
públicas es “crear confianza”. Para
ello, “no hay que perder el tiempo hablando bien
de nuestra propia marca”, anunciaba Jordi Ballera,
sino que hay que lograr que “lo hagan otros”,
porque “alguien es creíble cuando no tiene
interés en lo que dice”. Para el comunicador,
el éxito sería que “la gente normal
hable sobre nosotros.”
Mesa redonda
Las sesiones finalizaron
con una mesa redonda en la que se planteo la relación
entre los medios de comunicación y las fuentes,
en la que participaron Consuelo
Calle, periodista de
Expansión, Antonio
Cornedó, Director de Comunicación
de Nuclenor, Sara Cebrián, gerente de comunicación
de Merk Sharp and Dome y Enrique
Alcat, director de
Comunicación
del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España.
Los
participantes coincidieron en la necesidad de profesionalización
tanto de los responsables de comunicación de las
empresas, como de los periodistas. Calle reclamaba que
los comunicadores evitasen mezclar la relación
personal y la profesional, ya que conlleva “bastantes
riesgos”. Otro de los problemas que destacó la
periodista fue el de las fuentes interesadas y las fuentes
extrañas, sin nombres ni apellidos. Consuelo Calle,
corresponsal en Londres durante tres años, exigió que “cada
uno se responsabilice de sus informaciones y comentarios”.
Enrique
Alcat destacó la necesidad de “generar
siempre confianza”, porque “tú vendes
tu carta”. Para ello, sería necesario
la formación y la educación de los directivos.
Un ejercicio de “pedagogía permanente” en
el que se debe enseñar a los portavoces a no
mentir a los medios, que no hay periodista que sepa
más
que un portavoz con formación, y a conocer a
los periodistas.
Cornedó, durante su intervención,
no sólo
reclamó una mejora de la formación de periodistas
y comunicadores, sino que, además, considera necesaria
una mejora en “lo laboral y financiero”.
Tampoco quiso pasar por alto la cuestión del intrusismo: “No
vale un técnico muy cualificado que no tiene conocimientos
de comunicación”.
Para el dircom, hay que
terminar con “falsos imperativos” como
la inmediatez, “lo fáctico” (crear
noticias donde no existen), la neutralidad, los institucional
(vivir de las fuentes de poder), el poder de lo trivial
y lo provisiones, siempre justificado por las prisas.
Otro
de los aspectos que Antonio Cornedó considera
hay que mejorar son el talante (“demasiado persuasivo
o autoritario”), conocer mejor la estructura de
los medios, crear contenidos informativos, la falta de
especialistas para informar, la mezcla de finalidades
informativas con otras que no los son.
La salud es una
de las cuestiones que más cabida
tienen en los medios de comunicación. “La
salud interesa, es noticia”, aseguraba Sara
Cebrián,
quien recordó que la ley sobre el medicamento
obliga a vender los fármacos sin decir de que
se habla. Cebrián destacó la necesidad
de “digerir” la información sobre
saslud, ya que son contenidos “muy complejos” que
no basta con traducir.
La comunicadora recordó que
con cada comunicación
la compañía se juega el continuar siendo
una fuente fiable, su credibilidad. Otro de los peligros
que corre la comunicación de salud es generar
falsas expectativas o alarma social, por lo que Cebrián
valoró la necesidad de valorar y contrastar todas
las informaciones. |