l
> Portada
> Noticias
> Sobre fcom
> Admisión
> Alumnos
> Programas
Licenciaturas
Títulos propios
Seminarios
Posgrado
> Cursos y Asignaturas
> Profesores
> Departamentos
> Investigación
Medios
Publicaciones
Laboratorios
Consultoría
Así trabajamos
> fcom profesionales
Carrera profesional
Nombres propios
Seminarios
Desde Faustino
Quinquenios
Recursos
> Actividades
Calendario
CICOM
Premio Brajnovic
Premios Kino
Premios Malofiej
Premios ÑH
SND Capítulo Español
TeleNatura
> Recursos en la web
e-periodistas
 
fcom > noticias > marzo 2006
 
 
 
 
Comienza el espectáculo. El 'chino' José Antonio Vidal Quadras da cuenta de los testimonios reunidos sobre la homenajeada. Foto: Manuel Castells
 
foto 1 foto 2 foto3 foto 4 foto 5 foto 6

Todos con Marisol

fcom en pleno rindió homenaje a Marisol Martínez, la secretaria que se jubila después de 43 años de trabajo en la Universidad

 

por: josé antonio vidal quadras [javquadras@unav.es]


Jueves 23 de marzo de 2006. Acabamos de celebrar una comida que para muchos será memorable, y  como se lo quiero contar a unos cuantos amigos y antiguos alumnos de esta Facultad, en vez de hacerlo uno a uno por mail, les dirijo esta carta.

Muchísimos de los que habéis pasado por la Universidad de Navarra  recordáis con cariño a Marisol Martínez Pomares, pero tal vez no sabéis que, después de 43 años, se jubila, y que mañana viernes será su último día de trabajo entre  nosotros.

Como todo el mundo la quiere, anteayer se reunió con más de cincuenta compañeras, secretarias como ella,  algunos informáticos  o jefes, y comieron “en Mari Cheli” (así llamamos a la cafetería de la Biblioteca de la Universidad), exultaron, recordaron, le hicieron un bonito regalo, aplaudieron, y ella se emocionó mucho.

Hoy se ha emocionado con nosotros, los de la Facultad  de Comunicación, unos setenta y cinco profesores y profesoras, desde don Alfonso Nieto, que fue su primer decano, Esteban López-Escobar, Jesús Tanco, y muchos otros no tan mayores, hasta jóvenes ayudantes, o Jesús Mari Ezponda, el  secretario académico que sustituyó al veteranísimo Aires Vaz, o alguna antigua alumna como  Esther Aramendía, que por la mañana había dirigido una sesión del Seminario Comunicación y Moda.

Como veis en las fotos, me ha correspondido hacer el brindis principal. Para eso me he puesto la chaqueta china que me regaló hace poco mi ex alumna Yu-Ting, Lu (“Oma”): le prometí que me la pondría en la primera ocasión solemne que tuviera, y el momento lo era.

He empezado leyendo el mail que me había enviado desde México el profesor Francisco Gómez Antón, uno de sus primeros jefes. En él decía: “Me asalta un par de preguntas inquietantes: Primera. ¿Acaso se ha adelantado en la Universidad la edad de jubilación? (Grandes aplausos). “Segunda y principal. ¿Qué  va a ocurrir con nuestra Facultad si no está Marisol para evitar o remediar lo que los profesores hacéis mal o menos bien? Porque lo que yo puedo asegurar por experiencia, es que con Marisol como respaldo, era posible encomendar cualquier tarea incluso a torpes como yo. Y que para saber si uno lo estaba haciendo mal, bastaba observar su ceño mudo, o el retintín de sus observaciones aparentemente laudatorias” (Risas y aplausos).

“Y que considero un privilegio –continuaba– el que me dijera en ocasiones, con toda tranquiliudad: ‘Lo que pasa es, don Francisco, que con los años se ha ablandado Vd.; porque  antes, tiene que reconocer que a veces resultaba insoportable’. (Grandes risas). Por todo ello, te  pido, José Antonio, que le des públicamente las gracias de mi parte.

Terminaba: “Y que todos los presentes en esa comida de homenaje le dediquéis el más potente y cálido aplauso de que seáis capaces, en reconocimiento del cariño que merece. Un fuerte abrazo, desde el otro lado del Atlántico, FGA”.

Apagado el cerrado aplauso he contado que pedí a Aires Vaz, también admirador de Marisol –el que más–, sus recuerdos, y me contestó muy apenado por no poder acompañarnos:

Desde los 17 años

“Recuerdo que hace muchísimos años (23 ó 24 creo) cuando estábamos en el sótano del Central, me puse un corbata que no pegaba de ninguna manera con el traje, y Marisol, con todo su delicadeza navarra, vino a mi despacho y me dijo ‘¿Inma no le ha visto al salir de casa?’ y me indicó que volviera para  cambiarme la corbata. ¡Eran las 9,15 de la mañana!  Siempre ha estado pendiente, y durante muchísimos años, en el sótano del Edificio Central, haciendo funcionar la secretaría de la Facultad junto a Ileana, Mariasun y Rosa. Un fuerte abrazo, Aires”.

Os copio lo que he seguido diciendo.

Visto que Aires era una filón,otro día le fui a buscar, charlamos un buen rato, y me aconsejó que hablara también con Ileana y con Rosa.

Si Ileana y Aires estuvieran aquí –he comentado–, podrían contarnos que Marisol, cuando llegó con 17 años, después de estudiar mecanografía, contabilidad y esas cosas en la academia ALMI, donde su padre era profesor, empezó a las órdenes de Martínez Echalar haciendo fotocopias para toda la Universidad en el sótano, donde estaba nuestro Decanato, y que Aires Vaz la rescató y la elevó de categoría llevándosela a la Secretaría de Periodismo.

Ileana Villar (de familia carlista; Ileana es el nombre de una princesa rumana) y Marisol, hicieron muy buenas migas, porque las dos eran muy habladoras. Lo malo es que en el sótano ¡había ratones!, pequeñitos, pero ratones. Un día, en la etapa de la fotocopiadora, Marisol fue a buscar el pañuelo en el bolso, que había dejado en el suelo, y al abrirlo ¡le saltó un ratoncito! Imaginad su espanto. Luego, ya en la Secretaría, se produjo otra escena: Aires cazando un ratón y ella horrorizada subida en una silla.

Aires me ha definido a Marisol: “Muy eficiente, muy trabajadora, puntual a la hora de salir, pero si había que sacar adelante algo difícil y urgente aguantaba lo que hiciera falta. Muy entregada, muy dispuesta. Pasaba a máquina tesis de mucha gente –me  parece que pasó la de María Victoria Romero–, en su casa con su inseparable hermana Maite. Y escribía a una gran velocidad”.

De la máquina al Mac de la bomba

Rosa San Martín recuerda que Marisol se resistió un poco a pasar de la máquina eléctrica a los ordenadores –aquellos pequeños Mac en los que a la menor aparecía ¡la bomba!– pero enseguida dominó las nuevas tecnologías. Rosa le está muy agradecida, y me decía: “Me ayudó muchísimo y aprendí mucho;  hombre, tuvimos que acoplarnos, yo a ella le ayudaba en  informática y ella a mí a presentar un documento, a preparar un escrito, a  contestar por teléfono, a saber escuchar, a calmar al nervioso...”.

Rosa, recién llegada a la Secretaría, se apuraba mucho porque no entendía a Aires, que hablaba bajito y en ese castellano tan… suyo, un poco raro. “¿Qué me ha dicho, qué me ha encargado?”. (Más risas). Entonces pedía auxilio a Marisol, y Marisol iba al  despacho de Aires, con el que tenía mucho “feeling”, y se lo preguntaba directamente, a la navarra.

Ileana recuerda que Marisol se llevaba bien con todos: “Muy bien con Miguel Urabayen, con Rafa Alcaine, que la quieren mucho. También con profesores de otra manera de ser como López-Escobar, ¡hasta a don Carlos sabía llevarle el aire…! (regocijo general), y a don Francisco, que cuando pedía algo había que dejarlo todo para ocuparse de lo suyo, pero era encantador”. Y se refirió también al primer jefe que tuvo Marisol, don Alfonso Nieto, que era decano.  No sé si dijo “don Alfonso…, ¡una maravilla! o ¡un sol!; siempre nos invitaba a desayunar”, o algo así.  Y “Don Luka, un amor, tan cariñoso; Marisol le quería una pasada”.

A estas alturas, Marisol ya estaba llorando. Yo he continuado señalando que es todo corazón.Y que como me dijo Aires, la Secretaría de la Facultad ha funcionado gracias a ella, que estaba en todo y no se le escapaba nada. Todos le agradecemos infinidad de detalles: encontrar aulas para exámenes, todos los papeles bien preparados para las tesis, sus avisos “acuérdese de que tiene que traer las actas antes de día tal”, etc., etc., etc. Ella ha sido la vida de la Facultad.

A continuación he contado que Ileana me había recordado “¡cómo se manejaba a los alumnos!, ninguno se le subía a las barbas. Se acordaba de todos, de sus nombres, de dónde eran, porque tiene una memoria increíble: sabía dónde trabajaban los antiguos alumnos, si se habían casado, con quién… Con los que más amistad hizo fue con los del PGLA. La adoraban. Tuvo mucho trato con ellos, les resolvía problemas de papeleo, se divertía con ellos en las fiestas, en la excursiones a Ujué, a Olite, Estella, a todos esos sitios que les enseñaban”. Y luego, cuando Marisol y Maite se han ido de vacaciones a Chile, Argentina, México o Brasil, las han invitado a sus casas. Preguntádselo si no a Alexis Vásquez o a Guillermo Fragueiro, por ejemplo. (Marisol asentía con la cabeza).

Tenía que aludir a otro imprescindible aspecto de la mejor secretaria habida y por haber. Marisol fue la persona clave en todas las reuniones, congresos, jornadas, premios, que se organizaban en la Facultad. Fue –lo seguirá siendo– una extraordinaria Relaciones Públicas, no sólo porque tenía buen gusto para vestirse (Ileana me decía que “era muy presumida, con el collar a juego con los pendientes”, y cosas así), y porque tenía buen aspecto (Ileana seguía chismorreando: “Marisol cuidaba mucho la línea, no comía bombones, le gustaba ponerse morena, y a veces, en vez de irnos a casa a comer, María Jesús Iriarte, ella y yo, nos íbamos a tomar el sol junto al río ese del Sadar mientras comíamos un bocadillo). No sólo por lo dicho, que es accesorio,  anecdótico. Lo importante y significativo para recordarla como una fantástica RR.PP. es que todos cuantos la han conocido y tratado coinciden en que era  muy atenta, muy educada, discreta, amable, espontánea, muy eficaz, una persona que trataba con categoría a los profesores extranjeros, a los visitantes, a todo el mundo.

Y finalmente me he referido a lo que más me repitió Aires, que Marisol ha sido siempre muy leal. Mientras tomábamos un café con leche en Faustino, me había dicho muy serio: “Yo he aprendido mucho de ella. He aprendido de su entrega. En los primeros años de la Universidad hubo cosas difíciles, mal ambiente en algunos sectores de la ciudad, y Marisol me enseñó lo que es lealtad. Tienes que decir esto, que entonces y después, como ahora, siempre fue muy leal”.

He terminado así, porque no hacía falta decir más.

Una emoción comprensible

Entre un cerrado aplauso, Marisol se ha levantado, muy emocionada recordando a don Francisco Gómez Antón, se ha repuesto y ha comentado que don Carlos Soria le había escrito una carta preciosa, que agradecía mucho, y ha recordado cosas divertidas de los más antiguos citados, de cuánto quería a Don Luka Brajnovic, su primer jefe en el Servicio de Publicaciones de la Universidad, y a Ana su mujer, y ha añadido que efectivamente en la Secretaría se pasaron   momentos malos, y buenos, y que siempre respetó a todos y todos la  habían respetado a ella. Ha terminado dando las gracias a todos, que nos habíamos contagiado con su emoción, por lo que no me acuerdo qué más ha dicho.

Después se ha levantado la decana, María Teresa La Porte (Mateye) y con unas palabras muy bonitas y cariñosas, aludiendo a su primer instrumento de trabajo y al último, ha procedido a la entrega de “el regalo”. La primera idea fue un portátil, pero don Alfonso Nieto sugirió acompañarlo de una antigua máquina de escribir, y así ha sido. Marisol desenvolvió primero un paquete precioso, y apareció una máquina super vieja pero como nueva, que me parece procede de la decoración del Departamento de Empresa. Luego ha desenvuelto otro paquetón: no un portátil, sino un señor ordenador, que la ha hecho feliz.

Su hermana Maite le ha dado muchos besos y ha contado cosas estupendas de su vida como hermana mayor. Más aplausos y muy sentidos. Por último Pedro Lozano le ha dedicado un elegante brindis de los tiempos de Napoleón y sus embajadores, atinado y tan divertido que ha sido un perfecto broche final de fiesta.

 
 
noticias fcom
 
 
 
2008
Enero Febrero
Marzo Abril
Mayo Junio
Julio Agosto
Septiembre Octubre
Noviembre Diciembre
2007
Enero Febrero
Marzo Abril
Mayo Junio
Julio Agosto
Septiembre Octubre
Noviembre Diciembre
2006
Enero Febrero
Marzo Abril
Mayo Junio
Julio Agosto
Septiembre Octubre
Noviembre Diciembre
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
© 2006 Facultad de Comunicación, Universidad de Navarra (Pamplona, España) | URL: www.unav.es/fcom | Contacto | Aviso legal | Mapa del sitio