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"Disfruté viendo cómo la gente
reía"
Javier Callejón,
ex alumno de la Facultad de Comunicación,
ha
sido uno de los organizadores del congreso 'Solidariun'
teresa
lecanda,
23 de marzo de 2006
Francisco Javier Callejón es licenciado
en Comunicación Audiovisual por fcom
y ahora profesor ayudante en ella. Ha sido
uno de los organizadores del congreso Solidariun que
se ha llevado a cabo hoy en la Universidad de Navarra.
Encargado de la distribución
de los voluntarios y de la organización del
concierto de clausura, cuenta en qué ha
consistido el congreso, algunas anécdotas
de su actuación
en el concierto y sus proyectos de futuro.
— ¿Cómo
nació la
idea del Congeso?
— De la asociación
Universitarios por la Ayuda Social (UAS). Planteó que
si había un Día del Deporte y otro del
Foro de Empleo, ¿por qué no un Día
del Solidario? Aprovechando el concierto del año
pasado por el Tsunami, decidieron institucionalizar
un congreso anual, que no sólo contara con
un concierto, sino con mucho más, y lo llamaron
Solidariun.
— ¿Ha tenido el éxito
que esperabais?
— Yo esperaba más gente en el concierto, pero
en realidad donde más gente hubo fue en la
comida.
— ¿Puede que la causa del bajo número
de público fueran los 5 euros del precio
de la entrada?
— Quizá, pero yo no creo que sea tanto problema
del precio como de la publicidad. El año pasado
se vendía el concierto, y sólo el concierto.
Este año se vendían muchas cosas y
el concierto estaba un poco aparte, de suplemento.
Al final la gente que asistió fueron voluntarios
y personas del entorno de los cantantes.
— ¿Han seguido algún criterio
de selección a la hora de llamar a los grupos de
música?
— Si, llamé primero a los cantantes que participaron
el año pasado, hemos de tener respeto por
los veteranos. También quería que participase
alguna chica porque sólo chicos resulta muy
monótono. Por eso llamé a Manuel Ballesteros,
ganador del concurso de cantautores 2005, sabía
que tenía a dos chicas entre sus componentes
y le pedí que cantaran ellas solas alguna
canción. También nuevos artistas, un
grupo americano que dio el toque de color.
— ¿Dónde se destinarán
los fondos del concierto?
— El año pasado fueron para la catástrofe
del Tsunami, y este año se destinará a
proyectos sociales en Guatemala, Kenia y Colombia.
En cambio los fondos de la comida se destinarán
al Proyecto Uganda que lleva a cabo la asociación
UAS.
— ¿Ha sido duro preparar el congreso?
— Ha
sido difícil en parte. Mi función
era distribuir a los voluntarios en distintas áreas
de trabajo, pero el día anterior al congreso
tuve ocupada toda la mañana con clases, así que
hice una lista en word de los distintos grupos necesarios
para cada zona, y que gente debía componerlos.
Se lo mandé a un compañero y al día
siguiente cuando fui para ver que tal iban las cosas
me quedé entusiasmado de que todo estuviera
funcionando tan bien.
— ¿Y el concierto?
— El
gran problema del concierto es que los artistas son
gente muy desordenada. En concreto a uno de los cantantes
le llamé hace dos meses preguntándole
si le interesaría participar en el concierto.
Me contestó que si. La segunda vez que hablé con él
fue el día antes del concierto, se le había
olvidado por completo, pero me volvió a decir
que si que cantaría. Aun así, dos horas
antes del concierto no tenía ni idea de con
qué me iba a sorprender. La verdad es que
al final le salió perfecto.
— ¿Fue
muy caro el montaje?
Los equipos eran de
la empresa Elcom, que ya han trabajado en varias
ocasiones con la universidad, y nos prestaron de
manera gratuita los equipos. Además
quien los manejó fue una de las voluntarias
que ya es casi una experta.
— ¿Ha sido difícil
encontrar a voluntarios, o la gente ha estado dispuesta
en todo momento?
Los voluntarios se han mostrado como lo que son,
y les agradezco su trabajo, sin ellos hubiese sido
imposible. El problema fue con aquellos que van de
voluntarios pero que luego no son capaces de prestar
un poco de su tiempo para que las cosas y los proyectos
salgan adelante.
— ¿Alguna idea que
no haya podido llevar a cabo?
— Me hubiese
gustado haber podido cantar al final una canción todos los participantes juntos,
como se hizo el año pasado, pero fue imposible,
nos pilló el toro.
— ¿Con lo qué más disfrutó?
— Cantando.
Sobre todo viendo como la gente se reía.
— ¿Alguna anécdota
del concierto?
— Yo salía al escenario vestido de una manera,
pero entre canción y canción debía
que cambiarme. Tenía en mente hacerlo en una
especie de camerino que hay detrás del escenario,
pero cuando en mitad de la actuación me acerqué,
vi que estaba cerrado. En medio del escenario había
una pancarta vertical de Solidariun, me metí detrás,
y mientras los presentadores entretenían al
público pude al fin cambiarme. Pasé unos
nervios horrorosos y muchísima vergüenza.
— ¿Algún
nuevo proyecto musical?
— Si, he propuesto
a la universidad montar un taller de creatividad
musical, y me han dicho que sí.
Este viernes lo presentaré, creo que tendrá mucho éxito.
En la universidad la gente se está formando
de manera intelectual, pero no por eso deben dejar
de lado sus otras capacidades, hay tiempo para todo.
Con el taller pretendo que los estudiantes desarrollen
su talento musical para que acompañe y amenice
el desarrollo de la inteligencia.
— ¿En qué consistirá el
taller?
— Hay artistas ocultos que tienen
muchas ganas de salir a la luz. El taller va a
encargarse de eso. En la universidad se organizan
dos o tres conciertos al año y siempre acaban participando los mismos.
Con el taller pretendo reunir a todos esos que les
guste cantar o toquen algún instrumento y
enseñarles a perder el miedo al escenario,
a darles un empujón para que se junten y formen
nuevos grupos y a enseñarles a componer.
— ¿Qué meta
pretende alcanzar con el taller?
— Sobre
todo quiero que escuchen muchos tipos de música,
que no caigan en el error de quedarse estancados en
un estilo y acaben por escucharse sólo a ellos
mismos. Con el taller quiero que aprendan a escuchar
y a criticar lo que hacen los demás y así ayudarse
unos a otros
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