'Nuestro
Tiempo' cumple 50 años
Javier Marrodán
El primer número de Nuestro
Tiempo se publicó en
julio de 1954. En la presentación que abría
aquellas páginas de papel áspero y tipografía
menuda se explicaba que la revista aspiraba a recoger “los
latidos de la vida contemporánea” y a informar
acerca de “los hechos, las ideas y los hombres” que
van marcando la pauta de la historia. “A Nuestro
Tiempo —se añadía— le interesan
las cuestiones sociales y políticas, culturales,
religiosas y económicas que se plantean en nuestros
días. Los hombres que la hacen y los colaboradores
que espera ir incorporando a lo largo de sus sucesivos
números, tendrán siempre la preocupación
de hablar a sus lectores de todos los temas vivos que configuran
la realidad contemporánea”.
En junio de 2004,
Nuestro Tiempo publicó el número
600, y en julio de ese año cumplió sus 50
años. En el vestíbulo del edificio de la
Facultad, la multicolor colección de todas las portadas,
la lista completa de los colaboradores, los abrazos de
muchos de ellos reunidos para esa feliz ocasión,
desde el más constante de todos, Jorge Collar, venido
de París, hasta el último alumno, pasando
por Miguel Ángel Jimeno, entonces director, feliz
en compañía de sus predecesores…
En el medio siglo transcurrido han
cambiado los hechos, las ideas, los colaboradores, la tipografía y hasta
el tipo de papel, pero el propósito fundacional
mantiene toda su vigencia. “Nuestro Tiempo —se
podía leer en aquella presentación hoy amarillenta— quiere
ser una ventana abierta sobre este mundo nuestro y sus
problemas: sobre sus dolores y ambiciones”. El número
1 hacía justicia a la frase entrecomillada con algunos
temas que en aquel momento crispaban el mapamundi: la ofensiva
de la “enseñanza laica” en Francia,
la persecución de la Iglesia en Polonia, el “valor
económico de la investigación científica” o
la crisis agrícola de la URSS. Pero también
el último número que ha visto la luz se ajusta
al programa citado; incluye un análisis de la guerra
de Irak, un reportaje sobre el presente y el futuro de
Cuba o un ensayo sobre la retórica a veces hueca
de los discursos filosóficos.
Los índices de los 648 números publicados
hasta hoy revelan una sintonía total entre la revista
y las “cuestiones” de cada momento. Más
aún, son una brújula perfecta para manejarse
en los caminos a veces tortuosos de “la vida contemporánea”.
A la vez, repasar el censo de colaboradores es ir encontrándose
con apellidos que muchas veces han tenido un papel muy
relevante en la cultura y en la sociedad española.
Pero
Nuestro Tiempo es también muchas otras cosas.
Cuando Antonio Fontán puso en marcha la revista,
aún no había empezado a funcionar el Instituto.
Hoy la revista mantiene una relación estrecha e
indispensable con la Facultad. Además de servir
de escaparate a algunos análisis e investigaciones
punteras en el ámbito de la comunicación,
se ha convertido en una pequeña escuela de periodismo.
Por sus diversas sedes —desde la primera en la calle
Paulino Caballero de Pamplona hasta la actual en el edificio
de la Facultad— han pasado sucesivas generaciones
de alumnos. Muchos han estrenado su pluma y su talento
en las páginas de la revista y todos se han beneficiado
de una atmósfera muy atractiva en lo humano y muy
estimulante en lo intelectual.
Desde hace diez años, la revista es además
la publicación emblemática de Alumni, la
agrupación que reúne a los antiguos alumnos
de la Universidad: todos sus miembros la reciben. Gracias
a esta nueva fórmula, Nuestro Tiempo ha aumentado
sustancialmente el número de suscripciones y ofrece
a cambio un instrumento excepcional para tender puentes
entre los graduados y para reforzar los vínculos
de todos ellos con el campus donde se prepararon para salir
al mundo profesional.
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Javier Marrodán [jmarrodan@unav.es]
es director
de la revista Nuestro Tiempo de la Universidad de
Navarra. |
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La
revista siempre ha sido una brújula para manejarse
en las cuestiones de actualidad |
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