Prehistoria
inmediata:
un curso de verano
Esteban López-Escobar
No sé cuál es la “prehistoria
remota” del
Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra y,
por tanto, de la Facultad de Comunicación, ya que
ésta es una continuación de aquél.
Esa prehistoria habrá que relacionarla con el interés
por los medios de comunicación y el afecto hacia
quienes trabajan en ellos que siempre tuvo San Josemaría
Escrivá de Balaguer, fundador de la Universidad.
Pero tuve algo que ver con la “prehistoria inmediata”,
pues participé en un primer Curso de Verano de Periodismo
y de Cuestiones de Actualidad, celebrado en los meses de
julio, agosto y septiembre de 1958 en lo que entonces se
llamaba Estudio General de Navarra. La Universidad contaba
entonces con Facultades de Derecho, Medicina y Filosofía
y Letras, y utilizaba la Cámara de Comptos, el antiguo
edificio del Museo de Navarra y un pequeño pabellón
al fondo del Hospital de Navarra como edificios académicos.
Se construían en aquel verano el Colegio Mayor Aralar
y un ala del edificio de investigación del área
de ciencias experimentales.
Una treintena de participantes,
en su mayoría varones
(había sólo tres chicas) asistimos a aquel
curso de verano que supuso para la mayoría de nosotros
una inmersión en el ambiente de los Sanfermines,
en el riau-riau y en la emoción de los encierros.
Los participantes procedíamos de Argentina, Chile,
Estados Unidos, Irlanda, Italia, México, Perú,
Venezuela, y España (Asturias, Barcelona, Madrid,
Sevilla, Valladolid, Zaragoza…). Una buena parte
de los varones nos alojamos en la primera, y entonces única,
residencia de estudiantes de la Universidad –hoy
inexistente– instalada en unos pisos de la calle Tafalla.
Algunos habían terminado su carrera, otros la habíamos
comenzado, unos pocos apenas acababan de terminar sus estudios
de bachillerato y preuniversitario.
Don Antonio Fontán, que dirigía
el curso, se rodeó de un excelente grupo de colaboradores
que dictaron clases y conferencias muy interesantes. El
Diario de Navarra abrió su vieja sede de
la calle Zapatería para que hiciéramos allí nuestras
prácticas, que solían terminar de madrugada.
Algunos artículos de los que hicimos en el curso
llegaron a publicarse en los periódicos locales
(El Pensamiento Navarro y Arriba
España, además
del Diario de Navarra). Con frecuencia nos reuníamos
en la sede de Nuestro Tiempo, que se encontraba en la calle
Paulino Caballero, y allí teníamos interesantísimas
sesiones de trabajo con Antonio Fontán y otros.
Fue
durante ese curso cuando conocimos que la Universidad había
decidido crear el Instituto de Periodismo. Aquello decidió a
más de uno a trasladar
su expediente académico a Pamplona, para seguir
aquí la formación periodística, continuando
también –en algunos casos– con la carrera
iniciada o terminada. La creación de un centro de
enseñanza del periodismo en el ámbito universitario
provocó en el Instituto una fructífera orientación
investigadora, y se tradujo en el inicio de una sección –hoy
muy relevante– de textos relacionados con todos los campos
de la comunicación en la Biblioteca de la Universidad.
En
los años sucesivos el Instituto de Periodismo
continuó organizando cursos de verano. Muchos de
los que, luego, se graduaron en Pamplona iniciaron su relación
con el Periodismo a través de esos cursos.
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Esteban López-Escobar [elef@unav.es]
es el coordinador de los actos conmemorativos
del 50 Aniversario de la Facultad de Comunicación de
la Universidad de Navarra. |
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Entre
julio y septiembre se organizó el primer Curso
de Periodismo y Cuestiones de Actualidad |
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Antonio
Fontán, primer director del Instituto
de Periodismo de la Universidad de Navarra. |
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