| 8. Con Farmacia propia
En el verano del 2002, Manolo tenía sobre sus espaldas ya diez años en empresas y había comentado muchas veces con Philina que le atraía la idea de tener un negocio propio, una Farmacia, para respirar independiente, tener más libertad y disfrutar de más tiempo en casa, y para lanzarse a explorar otras oportunidades de negocio. “Puedo hacer las cosas bien en esto”, se decía. Después de “echarle mucho valor, algunos ahorros, hipotecándome, arriesgándome, compré esto”, la Farmacia donde hablábamos. Ahora, Manolo llega por la mañana, levanta el cierre de la Farmacia, enciende las luces, quita la alarma preceptiva, mira el correo electrónico y se dispone a atender a los que van entrando.
“En la Universidad –me comentaba– aprendí a resolver problemas, y en la vida surgen muchos. También aprendí del trato humano de los profesores, y aquí la gente viene buscando un trato humano, gente con situaciones familiares muy complicadas, un hijo que se droga, la hija con problemas, lo que quieras…, cosas graves y, habitualmente, cosas corrientes. Piden que les escuches, el abuelo que quiere que le expliques bien cómo tomar unas medicinas… Dedico una parte del tiempo a la atención del cliente y se aprende mucho. Ves los problemas de verdad y ayudar es lo más satisfactorio”.
A través de un foro de nuevos negocios que tiene el IESE entró en contacto con una doctora de la Facultad de Farmacia y otra de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona. Le pidieron que aportase su experiencia empresarial en el desarrollo de unos nuevos medicamentos veterinarios, y desde marzo es asesor de Univet Servicio de Diagnóstico Veterinario S.L. y le ilusiona ser socio de esta empresa en crecimiento. “Además de este proyecto –me dice– sigo buscando otras alternativas empresariales que pueda compaginar con la Farmacia”.
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