4. Unos "craks"
“Tuve muy buena suerte con los profesores. Antes de empezar la carrera me había preguntado ¿cómo será un profe de universidad?, ¿cómo explicarán?, ¿me tratarán bien? Y enseguida vi que se esforzaban para que entendiéramos las cosas, en clase o fuera. Siempre se formaba un corro después de clase, preguntando cosas al profesor, y estaban disponibles, podíamos ir a su despacho en horas establecidas, y nos recibían muy bien, con interés para que aprendiéramos. Porque si no entiendes algo, te quedas colgado y ya vas mal. Yo me daba cuenta de que no éramos una carga para el profesor, que lo hacían con interés, a gusto. Allí eso es normal. Eso dice mucho…”.
Rodríguez Mariscal guarda recuerdos de muchos profesores, unos “craks”, como él dice. “Don Jesús Larralde ha sacado cuarenta y pico catedráticos. Sus clases eran fantásticas. Daba Fisiología Humana y era una suerte oír sus explicaciones sobre el funcionamiento de los órganos, de los mecanismos…, relacionándolo todo. Unas clases muy completas, de quien habla con la autoridad del que sabe”.
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