3. Una nueva vida
A marido le contrataron en el IMQ San Rafael de A Coruña y los dos se trasladaron allí para emprender una nueva vida.
IMQ significa Instituto Médico Quirúrgico, pero es más conocido como Hospital San Rafael, cuyo fundador y dueño desde hace mucho tiempo es amigo y admirador del estilo y espíritu de la Clínica Universitaria, de la formación que se da en la Facultad de Medicina y en la Escuela de Enfermería, por lo que inmediatamente, en noviembre de 1994, fichó a Ana Sucunza como coordinadora de Enfermería en la Unidad de Cirugía General de su hospital.
Durante seis meses fue supervisora de las quince enfermeras de la planta, la responsable de que el trabajo fuera bien, de resolver las complicaciones y de que los pacientes estuvieran bien atendidos.
Enseguida la ascendieron a Directora de Enfermería de todo el hospital. “Los directores del hospital querían dar un vuelco general a la asistencia médica y la atención al enfermo –refería– y me encontré con que ahora lo mío era la gestión. Necesitaba reciclarme, no perder la actualidad, saber más, añadir a mi experiencia más conocimientos en muchos campos”.
–Y mandar… ¿Eres mandona?
–¡Qué va! Prefiero dialogar, explicar los motivos, el porqué de las cosas, y escuchar las opiniones, lo que aportan…
Para servir mejor en su nuevo nivel de responsabilidades no paró en su empeño por crecer en formación profesional. En 1995 hizo un Curso de emergencias y catástrofes, y otro sobre Recursos humanos en la gestión de enfermería, organizados por el Colegio Oficial de A Coruña. Al año siguiente, con la Universidad de Navarra siguió un Curso a distancia de Actualización en Nutrición, Dietética y Dietoterapia. En el 97, añadió un Curso de Legislación Sanitaria y Bioética en el Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de A Coruña. En los dos años siguientes, tres cursos más en ese mismo Departamento, uno de Actuación Sanitaria ante Situaciones de Emergencia, otro de Salud laboral y Prevención de Riesgos en Centros Sanitarios, y uno más sobre Calidad Asistencial.
“Es que dependen de mí ciento cincuenta personas –me explica– y hay que conseguir que saquen adelante un proyecto, que vayan bien los turnos, los horarios, evaluar al personal, mejorar su formación, tener en cuenta la legislación, etc., etc. ¡tantas cosas!”.
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