1. Un fuerte impacto
Aquí, en el ambiente hospitalario de sus pasillos y camas, entre batas blancas, goteros, control de las constantes, avisos, de día y de noche, tuvo sus primeras experiencias profesionales. Con otras 202 alumnas empezó el primer curso de la Escuela Universitaria de Enfermería y en sus primeras prácticas se chocó con la enfermedad y la muerte. “Fue un impacto que me centró”, afirma.
“Siempre me había gustado ayudar a la gente enferma, cuidarles, acompañarles, que notasen que tienen alguien en quien confiar”, me comenta. Pero las aspirantes a enfermeras como fue ella no se quedan ahí, sino que al toparse con casos muy duros, extremos, se confirman en su vocación, acuden a las clases y se entregan con más ganas al estudio, para saber más, para ayudar mejor a los médicos y ser realmente útiles a los pacientes. Es que “para servir, servir”, decía el fundador de esta Universidad, San Josemaría Escrivá. Y también, “que nadie se sienta solo”.
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