1. Con la música a otra parte
Empezó la carrera de Ciencias Económicas y Empresariales en Sevilla. En Cádiz conoció a su actual mujer, Marta, gaditana que le ha dado ya dos hijos. Hacía música en casa, donde fue montando un pequeño estudio de grabación. Un día, aprovechó el tiempo libre de la Feria de Abril para irse a Pamplona a ver a su novia, que estudiaba Derecho en la Universidad de Navarra. Pamplona le gustó mucho, y con Marta visitó la Facultad de Económicas. “Quedé maravillado”, recuerda. Por casualidad se tropezó con el Decano, Alfonso Martínez-Echeverría, hablaron, y también conoció a la Directora de Estudios, Mari Carmen San Martín, que le dijo: “Si apruebas todo segundo, te vienes”. Al poco, le dio la sorpresa a su novia: “El año que viene estaré contigo”. “¡Bieeen!”.
“En Sevilla, realmente no hice vida universitaria, en cambio los tres años que pasé estudiando en Pamplona ¡han sido como cinco!, por la intensidad con que viví”, recuerda. “Estuve en un piso con dos arquitectos; los dos extremos: uno muy ingeniero, muy técnico, y el otro muy artista, anárquico y divertido; también había un biólogo para completar la cuadrilla. Es enriquecedor convivir con gente de otras carreras”. Se trajo la guitarra y compuso muchas canciones.
No le convencía andar pidiendo dinero a sus padres, y acudió a la Bolsa de Trabajo de la Universidad. “Encontré colocación –¡la Providencia!– en una floristería, allí por San Juan de la Cadena; en una furgoneta hacía el reparto; coronas para el tanatorio, flores para bodas, para casas particulares…”.
“Marta y yo nos apuntamos al Club de Montaña de la Universidad. La primera excursión que hicimos fue al San Donato, todo nevado. Iba el Decano de Medicina, Jesús Vázquez, perfectamente equipado, y nosotros, como dos panolis, ¡con zapatillas de tenis! –ja, ja, se ríe–; y también disfrutamos con los del Club de Esquí. ¡Aquellos autobuses fletados por la Universidad! Ahora seguimos haciendo monte en Madrid”.
Y tenía su pandilla con compañeros de clase, residentes de Torre I, del Colegio Mayor Belagua. “Hice muchos amigos, Amigos con mayúscula; en Madrid nos seguimos viendo, salimos…”. Se acuerda de las movidas y reuniones de la Representación Estudiantil en el Rectorado de la Universidad de la que él fue secretario técnico.
Además de todo esto acertaba a organizar su tiempo, se zambullía con intensidad en el estudio y en las clases. En su cuarto curso de carrera, el decano, Luis Ravina, se lo llevó en verano a Berkeley, y en la Universidad de California hizo durante dos meses estudios sobre “Monetary Theory and Banking System”. “Conocer la Universidad de Berkeley me abrió los ojos –comenta– y se lo agradezco mucho a Luis Ravina”.
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