4. Tiempo libre y lleno
“Hay tiempo libre y necesitas llenarlo –me dice–; el día tiene muchas horas. Con el Colegio Mayor íbamos al Pabellón Azul a dar de cenar a los ancianitos, a Burlada a un centro de deficientes…”. Leo ahora un folleto de UAS (Universitarios para la Ayuda Social), que cada año encuentra más eco entre nuestros alumnos, en el que se anima: “Si quieres construir un mundo más justo, no te quedes solo en ti, déjate llevar por lo mejor que llevas dentro. ¡Hazte voluntario!, etc.” Eso es lo que hizo Laura, defensora de la justicia desde pequeña, cuando colaboró también con UAS visitando familias, o enfermos de la Clínica Universitaria. “Nunca me olvidaré de una niña con leucemia a la que iba a ver…, luego se curó”, me comentaba.
Y como estaba en la Universidad para estudiar, estudiaba. Lo contrario hubiera sido injusto, anormal, fuera de norma. “Iba a la Biblioteca de Ciencias, porque allí había más concentración, más silencio. Pero luego se llenaba tanto que cambiaban las tornas y se estudiaba mejor en la Biblioteca de abajo. O me iba a comer y a estudiar al Colegio Mayor Goimendi, donde tenía grandes amigas”. Otro lugar para la amistad y la comunicación era, y sigue siendo, “Faustino”, la cafetería del Edificio Central.
El último curso fue muy intenso. Vivió en un piso. “Entonces hice el ‘Practicum’, que supone muchos créditos, –explica–; me enfrentaba por primera vez a un caso práctico, de Civil, y con dos amigas trabajamos muchísimo, hasta defenderlo ante un tribunal”.
Le pedí que, con su experiencia, diese a los nuevos, a los que empiezan Derecho, algunos avisos que les puedan ser útiles. Laura no necesita pensarlo mucho: “Mi experiencia…, pienso que nací demasiado pronto; ahora haría la doble licenciatura en Derecho y Económicas, que al fin y al cabo dos más no es nada en la vida. A los nuevos les diría, primero, que aprovechen la teoría para tener las ideas muy claras; segundo, que es muy importante tener un buen expediente académico, a partir de notables, porque sino, en las grandes empresas ni te miran; tres: ¡horas de estudio!; y cuatro, que no se olviden de los idiomas, porque en el colegio se estudia, pero luego en la universidad se dejan a un lado…, pero se tienen tardes, horas libres, que hay que aprovechar”.
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