2. Cuatro años hechos y derechos
De sus años en la Facultad de Derecho recuerda los nombres de todos los profesores. Laura recuerda a María Blanco, “gran profesora, y amiga”, a Faustino Cordón, “fantástico”, Ángela Aparisi, “bárbara; en Filosofía del Derecho planteaba unos debates interesantísimos, discusiones sobre temas como la clonación, la eutanasia…”, Rafael Domingo, “eso de que ‘no hay verano sin Romano’ tuve la suerte de no vivirlo –comentaba–, lo que sé de Romano se lo debo a él”. Esta última frase me recordó la dedicatoria de un discípulo, que escribió: “Al profesor José Manuel Casas Torres a quien debo lo poco que sé de Geografía”. Naturalmente, no quiso decir que su maestro le hubiera enseñado poco… Patinazo por falsa humildad.
Recuerda a todos con cariño, y también al profesor José Antonio Doral, que le dio Derecho Civil en primero. “Un gran profesor, a nivel personal y académico –exclama–; sabe muchísimo, una gozada. En una comida de Derecho, en diciembre, nos dijo: ‘Lleváis ya tres meses; aquí vais a encontrar cuatro cosas: vais a hacer grandes amigos, vais a encontrar a vuestro futuro marido o mujer, acabaréis siendo abogados, y aquí podréis encontrar un sentido a vuestra vida’”.
Estas cuatro cosas las encontró en Pamplona. Hizo muchos amigos en la Facultad, pero sobre todo en los Colegios Mayores Olabidea y Goimendi. A los quince días de llegar a la Universidad de Navarra conoció al que desde entonces es su novio, que estaba en el quinto curso de Arquitectura, y ahora trabaja en Madrid, en el estudio de Ignacio Vicens. Laura acabó abogado. Y tiene muy claro el sentido alto y profundo de su vida.
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