| 5. La aventura americana
Lo que acabo de llamar paréntesis, del 99 al 2001, fue para Ana “una etapa difícil”, de tensiones e incertidumbres, mezcladas con alegrías y encuentros, que la curtieron, la hicieron más fuerte, más de una pieza, como se la ve ahora. Ana tomó un avión y se marchó a Atlanta, donde, para pagar el hotel, trabajó en un restaurante italiano. Y empezó a asistir a clases de ingles. “Al poco –cuenta– me localizó José María Ortega: ‘¿Qué haces? ¡Vente a la CNN Plus!’. Y estuve con ellos de corresponsal un mes. Allí estaban también Benjamín Sádaba y Juan Andrés Muñoz. Irte a Atlanta y encontrarte con cuatro de tu clase es una pasada. Hicimos excursiones chulísimas”.
Un día le llamó su antiguo jefe Juan de los Ángeles desde Pamplona, y la animó a que se fuese a estudiar a Los Ángeles, a la Universidad de California. Y en UCLA hizo un curso de Production Planning in Film and TV –acabó con calificación A–, mientras trabajaba en The Arenas Group, una distribuidora de películas para el mercado latinoamericano de EE.UU., dirigida por Santiago Pozo. “Acabaron las clases y se me acabó el dinero –cuenta–, y me volví a Pamplona.
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