4. "Se puede hacer mucho bien en España"
Al comienzo del curso 90-91 se convirtió en Doctor. En el 93 aterrizó en Tenerife y durante tres años enseñó a la Facultad de Medicina de La Laguna. “Era bueno seguir aprendiendo y en verano estuve dos meses en Manchester en el Paterson Institute for Cancer Research estudiando el mieloma múltiple, una patología que, han pasado diez años desde entonces, y sigue matando…”.
Como una parte de su trabajo docente, dirigió tres tesis doctorales de Medicina, pero no encontraba suficientes posibilidades de crecer, de generar ciencia. No acababa de verle futuro y pensó en irse al extranjero. Envió su currículum a tres centros y trabajó ocho meses en Nueva York, en el Departamento de Genética Humana del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center. “Fue un salto cualitativo muy importante”, comenta. “Nueva York es, científicamente, un paraíso; con dinero, autonomía para lo que quería, exigencia de eficacia extrema. Era una pasada”.
“Pero me apetecía más trabajar en España. Con mi preparación y lo que sé –continuaba– se puede hacer mucho bien en España y con un beneficio directo en el paciente”. Le llamaron del Hospital Universitario de Canarias, y volvió a Tenerife donde durante tres años ocupó una plaza de especialista en Genética. Allí en el 99 le nombraron secretario de la Sociedad Española de Genética. Y al año siguiente el director del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) le telefoneó desde Madrid. Me explica: “Buscaban alguien que supiera de cromosomas, de Citogenética. En febrero del 2000 me hicieron dos entrevistas de trabajo y fui a una comida con los que podían ser mi futuro equipo para ver si había química entre nosotros. Y me vine a Madrid al CNIO”.
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