2. "Lo que haces tiene que apasionarte"
Guarda buenos recuerdos de profesores como Álvaro del Amo, el que le inició en la Genética, y de los que le sucedieron, Arturo Gullón y María José Calasanz, de Pilar Sesma –“me hizo sufrir, pero disfruté…, el único notable de la carrera fue en Histología”–, de Francisco Ponz, Jesús Vázquez, Natalia López Moratalla, Rafael Jordana… “El primer suspenso de mi vida –comenta– me lo dio el Doctor Valdés en el primer parcial de Física; se cargaba al 90 por ciento, y decía ‘el que quiera recuperarse se recupera y puede sacar matrícula en junio’. Me lo propuse, compré libros, hice problemas, y en junio ¡matrícula en Física!”.
“En la Facultad aprendí mucho –recordaba–, entre otras cosas a compartir. Bueno, en casa ya compartía con mis hermanos, la bici, el balón…, pero en Pamplona vivía en un piso con cuatro compañeros de Biología y eso lleva a compartirlo casi todo, las cosas, el tiempo, las ideas, los libros…; con uno de ellos, Marcos Malumbres, al cabo de los años hemos vuelto a encontrarnos: lleva aquí mismo otro laboratorio… En la Facultad compartíamos los apuntes, nos gustaba la Genética. Sobre lo del gusto, Arturo Gullón nos decía: ‘Si no te gusta esto, dedícate a otra cosa; lo que haces tiene apasionarte’. Ser científico debe gustarte, hace falta vocación, porque está muy mal pagado…, mi hermano fontanero gana diez veces más que yo, que he estado muchos, muchos años de becario”.
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