2. Premio Arquitectos Jóvenes
En 2002 recibió el único premio que hay en España para arquitectos menores de 40 años, el que otorga la Fundación Antonio Camuñas, la más prestigiosa. En la VII Muestra de Arquitectos Jóvenes Españoles, seleccionaron diez obras, y premiaron la suya. Dieron la Mención de Honor a su Centro de Proceso de Datos y Comunicaciones de Erandio, junto a Bilbao. “Tuve una satisfacción doble, porque me lo dieron a la vez que a Javier Carvajal le daban el Premio a la Vida Profesional más Destacada”.
Era la consecuencia de diez años de trabajo, de observar, idear, leer, inventar, buscar, imaginar y esforzarse por alcanzar la excelencia en sus proyectos. El actual director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra, Juan Miguel Ochotorena, le había empezado a dirigir su tesis doctoral sobre “La vanguardia no dominante de la Arquitectura Moderna en Los Ángeles de 1908 a 1955”. En invierno compaginaba el trabajo en su estudio –él solo– en Madrid, proyectando para clientes privados y para presentarse a concursos, con la investigación para la tesis. En dos temporadas de verano trabajó también muy duro en Estados Unidos, en Los Ángeles, y en el 2000 obtuvo el grado de Doctor.
Le tiene enorme aprecio, y recuerda que, en primero, Carvajal le metió en un “grupo experimental” del Taller de Proyectos donde lo pasó en grande. “Fue como llegar al paraíso”, exclama. Estudiar y hacer cosas en esta Escuela “era lo más satisfactorio; fueron años de trabajo intenso, con apuros por entregar los trabajos, por los exámenes, pero ¡ojalá los agobios que ahora tengo fueran aquellos de la Escuela! Trabajábamos sin las patologías de la profesión, sin las preocupaciones por mantener a la familia (cuando hablamos, su mujer, médico que estudió también en la Universidad de Navarra, le había dado dos niños), sin la preocupación para que no se enfade el cliente…”.
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