Criterios
técnicos en la adquisición
de material informático
Las
razones fundamentales para
establecer unos criterios
técnicos para adquirir
material informático
son: el ahorro a medio y largo
plazo para la Universidad,
una utilización más
eficaz de los recursos, y
una atención a los
usuarios más eficiente.
Algunos de
los criterios podrán
parecer erróneos (quizá
a corto plazo) pero la experiencia
-y los números- demuestran
lo contrario, como muy bien
vienen señalando los
analistas del sector bajo
epígrafes como TCO
o coste total de propiedad.
El coste de propiedad puede
definirse como la suma de:
coste de hardware y conectividad,
costes de personal, costes
de entorno informático,
costes de infraestructura,
costes de gestión informática,
costes de gestión de
arquitectura. Algunos datos
al respecto:
-
El
precio del ordenador (hardware)
y del equipamiento de
red sólo representa
un 15%-20% del coste de
propiedad del equipo;
-
un
portátil tiene
unos costes de propiedad
un 34%-68% superiores
a un equipo de sobremesa;
si además, es de
alguien que viaja, tiene
un TCO un 25% superior
al de un portátil
que se use en su lugar
habitual de trabajo o
en casa.
Por tanto,
para calcular el coste final
de un equipo o sistema informático
deben considerarse -entre
otros- los siguientes elementos:
1.
Coste de adquisición
del hardware, "la caja",
que es en lo que suele fijarse
el usuario final
2.
Coste de mantenimiento del
hardware a 4/5 años
3.
Coste de actualización
del hardware a 4/5 años.
4.
Valor residual y
coste de reposición
del equipo transcurridos los
4/5 años.
5.
Costes de actualización
y configuración del
firmware (BIOS y similares)
a lo largo de la vida útil
del equipo.
6.
Costes de aprendizaje
del personal técnico
relativos a la configuración
del hardware (fuentes de alimentación,
ventiladores, chipset, interrupciones,
reloj, configuraciones de
memoria, video, sonido, etc.)
7.
Costes de tarjetas controladoras,
su mantenimiento y configuración
de drivers específicos:
no todos lo monitores funcionan
con todas las tarjetas gráficas,
no todos los modos gráficos
son compatibles con los programas;
no todas las tarjetas de red
son de la misma velocidad
o negocian bien (o no a la
primera, o en absoluto) con
el equipo al que están
conectadas, etc.
8. Instalación
y configuración del
sistema operativo:
-
Coste
directo de (al menos)
tres horas de trabajo;
-
Costes
indirectos derivados de
una mala configuración:
pueden suponer centenares
de horas al departamento
de Redes y a otros usuarios
de la red. Ejemplos: DHCP
server configurado por
defecto en un W2000, un
controlador de dominio
o un firewall en un WXP,
una IP mal puesta, una
impresora con la máscara
de red mal configurada,
etc...
-
Costes
de integración
del ordenador en un sistema
informático debidos
al funcionamiento incorrecto
del hardware (red, principalmente:
negociación de
velocidad, sincronismo,
etc.) o relativos a la
conexión con recursos
de red compartidos y a
la configuración
de los mecanismos de seguridad
apropiados.
9. Instalación
y configuración del
software:

Instalación del antivirus:
la carencia de antivirus o
una mala configuración
puede generar pérdidas
incalculables de información,
problemas graves relativos
a la seguridad o la confidencialidad,
con mayores o menores implicaciones
económicas o legales;
Instalación del software
de ofimática básico:
una instalación puntual
puede llevar más de
2 horas de trabajo si se instala
completamente, con las actualizaciones
correspondientes.
10.
Costes derivados
de saltarse los procedimientos:
probablemente la búsqueda
de ofertas para el usuario
resultará fructuosa
pero no gratis. Por otra parte,
ir por libre supone romper
las posibles economías
de escala. Si la Universidad
se centra en unos modelos
y marcas se debe a una serie
de ventajas globales a medio-largo
plazo muy claras:
-
La
instalación y configuración
básica de un equipo
pasa de ser un trabajo
artesanal a un trabajo
en cadena, reduciendo
los tiempos de instalación
de horas a minutos (15
minutos a partir de la
imagen de un disco maestro).
Los procedimientos de
instalación y configuración
son estándares
y mucho más breves.
-
Al
utilizar dispositivos
y periféricos de
las mismas marcas, es
posible disponer de todo
el software (y firmware)
actualizado y con unas
prestaciones probadas
y aprobadas, con un funcionamiento
del que hay experiencia.
-
El
tiempo requerido por el
personal técnico
de informática
se reduce drásticamente.
En cambio, cuando se enfrenta
a algo no estándard
el tiempo requerido se
dispara: averiguar qué
tarjeta de red o vídeo
lleva, ver la marca de
disco, buscar los drivers
en internet para hacer
una instalación
o reparación, conseguir
las utilidades específicas
para esa versión
de sistema operativo o
aplicaciones, etc., consume
unos recursos extras en
algo para lo que ya se
cuenta con soluciones
conocidas y experimentadas.
-
Al
seguir los procedimientos
estándares se evitan
averías y errores
del sistema operativo
o de sus componentes.
Un sistema operativo mal
configurado puede impedir
o entorpecer el trabajo
de un número considerable
de usuarios (decenas en
el mejor de los casos).
-
A
veces, lo mejor es enemigo
de lo bueno.
11. Otros
gastos de personal no informático:

Gastos de gestión extraordinarios
por salirse del cauce establecido:
consultas de precios, catálogos,
preguntas a "entendidos",
comparativas,...;
Costes de aprendizaje del
usuario: cada cambio implica
tiempo empleado en aprender
algo nuevo... o problemas
de compatiblidad generados
a otros usuarios por utilizar
versiones incorrectas o distintas
del software... cambiar por
unas supuestas mejoras en
un entorno donde se trabaja
con (mucha) más gente,
puede suponer un coste adicional
nada despreciable... y si
el cambio se pone de moda
y propaga, la Universidad
incurre en un gasto desorbitado.
Como resumen
de lo que se ha expuesto,
se podría decir que
un ordenador adquirido por
el conducto ordinario incluye
en su precio: costes de mantenimiento,
instalación y configuración
de hardware y software (sistema
y aplicaciones), garantía
de tres años in situ,
un procedimiento asociado
y una calidad de componentes,
que suponen un ahorro global
para la Universidad. Una caja
no es un ordenador configurado,
ni con el software adecuado,
y mucho menos con el sistema
operativo y componentes de
red adaptados para su uso
en la red de la Universidad.
Sería
conveniente que de verse algo
“llamativo” en
los precios se haga saber:
a veces hay errores o los
precios pueden no estar actualizados.
En ocasiones es posible encontrar
una oferta puntual más
económica, pero con
muchos costes ocultos: búsqueda
del producto y proveedor,
gestión económica
del pago, transporte, configuración,
mantenimiento, gestión
de garantía (y transporte)
en caso de avería,
peculiaridades del sistema,
etc. etc. Debe tenerse en
cuenta que una caja necesita
una atención en tiempo
directo o indirecto que supera,
con mucho un 300% el precio
del hardware (cfr. Gartner
Group, Forrester Research,
IDG).
Por tanto,
no debe comprarse ningún
equipo que no esté
contemplado en las recomendaciones
sin autorización previa,
o sin seguir los procedimientos
establecidos. De no seguir
lo establecido por la Universidad,
carecerá en
absoluto de soporte
técnico.
Las razones
expuestas en este documento
son también aplicables
a la adquisición y
actualización de programas
(software): una nueva versión
puede generar problemas de
incompatibilidad con otros
programas ya instalados, con
el sistema operativo, con
el entorno de red, requerir
más recursos de hardware,
o -incluso- puede dejar el
ordenador fuera de servicio.
Por todos este motivo, se
dispone de de una lista de
software
y las versiones aprobadas.
Para cualquier duda, por favor,
contacte con Atención
Informática.
En definitiva,
hay ahorros que no lo son.
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